Égloga VIII

ÉGLOGA VIII

Gabriel Michel Padilla

DAMÓN Y ALFESIBEO

Incipe Maelanios mecum, mea tibia versus.

Cántame, oh flauta la canción de Ménalo

La Égloga VIII es la más salvaje, Virgilio la llama de Damón y Alfesibeo. Son dos cantos que no tienen nada que ver entre sí. Pero los une la desesperación por amor.

Melibeo vuelve a ser el narrador, pero esta vez los cantos son largos, no de verso en verso.

CANTO 1: Damón el abandonado.

Damón fue dejado por Nisa, que se va a casar con Mopso. Y Mopso es el rival odiado, el mal poeta.

Damón está al borde del acantilado y canta su suicidio. Cada estribillo: “Cántame, oh flauta la canción de Ménalo” y canta, que Nisa lo cambió por Mopso y que el mundo se ha vuelto al revés ahora los lobos huyen de las ovejas, las encinas dan manzanas.

“Almo lucero, precursor del día

nace mientras burlado en mi ternura,

por Nisa infiel exhalo mis querellas,

y ante los dioses de quien nada obtuve.

Nisa se entrega a Mopso. ¿qué nos queda

por esperar a los amantes? Pronto

Uncidos andarán potros y grifos

y al fin verán la fuente junto

a los tímidos corzos con los canes.

Pequeña y con tu madre yo por guía,

en mi vergel te vi coger manzanas,

cuajadas de rocío. Los doce años

tenía yo cumplido, ya del suelo

podía yo dar un salto hasta las ramas.

Te vi, ¡verte y quererte! ¡oh mi locura!

Cántame oh flauta la canción de Ménalo.

 

Huya de hoy más el lobo de la oveja

Cargue manzanas de oro el recio roble

y el abedul flor de narciso: ámbares

destile el tamariz; compitan búhos

y blancos cisnes, Títiro y Orfeo:

y sea un nuevo Orfeo entre las selvas

y un nuevo Arión entre delfines Títiro.

Cántame oh flauta la canción de Ménalo.

Alfesibeo es una bruja joven, su amado Dafnis se fue con otra a la ciudad. Ella hace un ritual en la noche para atraerlo de nuevo con la fuerza de su magia. Cada estrofa termina con:

“Dúcite ab urbem domum, mea carmina, ducite Daphnim”

“Traedme hechizos de la villa a Dafnis”

ALFESIBEO

Traed agua lustral, ciñe las aras,

con largas cintas resinosos brotes

e incienso macho enciende: haré la prueba

de aturdir, a poder de ritos mágicos,

los sesos de un amante. Nada falta,

nada sino tan sólo los hechizos.

Traedme hechizos, de la villa a Dafnis.

 

Pueden conjuros abajara del cielo

La misma luna; por conjuros Circe

De remeros de Ulises hizo bestias

frías sierpes revientan por conjuros.

Traedme hechizos de la villa a Dafnis

 

Del mismo Meris estas hierbas tengo

venenos escogidos de los muchos

que cría el Ponto. Ameris yo mil veces

le vi emboscarse convertido en lobo,

le vi sacar las almas de las tumbas,

mieses le vi trocar de una haza a otra,

Traedme oh hechizos de la villa a Dafnis.

 

Luego usa la ropa de Dafnis, al final echa cenizas al río, de espaldas sin mirar. Lo que más inquieta: al final de ritual dice:

“¡Se paró, oigo ladrar los perros, Dafnis ya viene!”

No sabemos si viene o es su locura. Virgilio lo deja abierto. Virgilio copió el ritual de Alfesibeo de Teócrito, pero agregó hierbas del Ponto que era donde veía Medea, esta chica está diciendo que si Dafnis no regresa ella se convertirá en Medea.

Hilax ladrando está… ¿…Podré creerlo?

¿O es sólo un sueño que el amor nos finge?

¡No le hagáis mal, ya vuelve de la villa,

¡No le hagáis mal, hechizos! ¡Vuelve Dafnis!

 

Nescio quid  certe est. et Hilax  in limine latrat.

credimus? an, qui amant, ipsi sibi somnia fingunt

parcite, ab urbe venit. jam parcite carmina, Daphnis.