El algoritmo de la verdad: entre la ingeniería y la investigación forense

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Hay temas que uno estudia porque forman parte de un programa académico, y hay otros que simplemente logran despertar algo diferente. Para mí, la inteligencia artificial aplicada a las investigaciones criminales pertenece a este último grupo. No es solo una tecnología de moda; es un campo que me inspira, me reta y me hace preguntarme hasta dónde podemos llegar si combinamos el conocimiento con la innovación.

Actualmente estoy cursando un Diplomado en Investigación Forense. Cada clase me recuerda que detrás de cada expediente existe una historia, una víctima, una familia que espera respuestas y profesionales que tienen la enorme responsabilidad de encontrar la verdad. Eso me ha llevado a comprender que la ciencia forense no solo necesita experiencia y metodología; también necesita evolucionar.

Como ingeniero, siempre he sentido la necesidad de crear soluciones. No me conformo con aprender cómo funcionan las cosas; quiero aportar algo que pueda ser útil para los demás. Por eso decidí comenzar el desarrollo de un asistente médico forense basado en inteligencia artificial. Es un proyecto que nace de una inquietud muy personal: ¿cómo puede la tecnología convertirse en una aliada de quienes trabajan para esclarecer un hecho y acercarse a la verdad?

No imagino una inteligencia artificial reemplazando a un médico forense, a un investigador o a un perito. Imagino una herramienta que ayude a organizar información, analizar datos, consultar protocolos, comparar hallazgos, apoyar la redacción técnica de informes y facilitar el acceso al conocimiento científico. Una herramienta que permita ahorrar tiempo para dedicar más esfuerzo al análisis humano, que es donde realmente está el valor de una investigación.

Lo que más me emociona es pensar que estamos viviendo una etapa en la que podemos construir ese futuro. Antes parecía imposible que una computadora pudiera analizar miles de documentos en segundos o encontrar relaciones entre datos que una persona tardaría días en descubrir. Hoy esa posibilidad existe, y depende de nosotros utilizarla con responsabilidad.

También soy consciente de que la inteligencia artificial no tiene ética por sí sola. La ética la ponemos quienes la diseñamos y quienes la utilizamos. Por eso creo que cualquier desarrollo tecnológico aplicado a la investigación criminal debe estar guiado por principios de transparencia, validación científica, respeto por los derechos humanos y supervisión profesional. La tecnología nunca debe sustituir el criterio humano cuando se trata de la vida, la libertad o la justicia de una persona.

Este diplomado me está enseñando a pensar como investigador. Mi formación como ingeniero me impulsa a pensar como creador. La combinación de ambas áreas es la que quiero convertir en mi mayor fortaleza. No quiero limitarme a observar cómo cambia el mundo; quiero formar parte de ese cambio.

Tal vez mi asistente médico forense aún esté en construcción, pero representa mucho más que un proyecto tecnológico. Representa una meta personal, la convicción de que la ingeniería puede ponerse al servicio de la ciencia forense y la esperanza de que, algún día, una herramienta desarrollada por mí pueda contribuir, aunque sea un poco, a que una investigación sea más eficiente, más precisa y más humana.

Ese es el futuro que imagino. Y ese es el camino que he decidido recorrer.

Alex Izán Hernández
Hombre trans, defensor de derechos humanos e ingeniero infieri en Informática y Electrónica. Cuenta con experiencia en el desarrollo y aplicación de tecnologías con enfoque de género, así como en la gestión y análisis de bases de datos orientadas a la identificación de patrones de violencia. Actualmente coordina el Observatorio de Violencia Social y de Género de la Red Lésbica Cattrachas, donde se desempeña como analista de muertes violentas de personas LGBTTI y de niñas, adolescentes y mujeres, además de realizar el seguimiento y monitoreo sistemático de noticias en medios digitales. De manera paralela, ejerce funciones como técnico en tecnología dentro de la misma organización.