Francisco Castellanos J.
Fotos: Cortesía
Apatzingán, Mich., viernes 23 de enero de 2026.— Las autoridades policiales dieron a conocer nuevos detalles sobre la cadena de homicidios atribuida a César Alejandro Sepúlveda Arellano, alias “El Bótox”, presunto líder criminal de Los Blancos de Troya, así como información relevante sobre su red de cómplices.
En la región de Tierra Caliente, la violencia no ha sido un exceso ni un accidente: ha operado como un método de control criminal.
Las investigaciones federales y estatales en torno a Sepúlveda Arellano apuntan a que su papel dentro de Los Blancos de Troya no se limitó a la extorsión o al control armado del territorio, sino que incluyó la ejecución de homicidios de alto perfil por encargo, dirigidos a desarticular liderazgos políticos, sociales y económicos considerados incómodos para el crimen organizado.
Autoridades de seguridad han sostenido que Los Blancos de Troya operaban como brazo armado de una estructura criminal de mayor alcance, bajo una lógica de subordinación y obediencia. En ese esquema, “El Bótox” habría fungido como operador clave, responsable de cumplir órdenes que implicaban un alto costo político y social, pero que garantizaban el control territorial y el disciplinamiento regional.
Víctimas que incomodaban al poder criminal
De acuerdo con fuentes de seguridad, estos homicidios no respondieron a conflictos personales, sino a una estrategia deliberada para eliminar liderazgos que desafiaban, denunciaban o estorbaban a la estructura criminal dominante en la región.

Un ejecutor con línea directa
El perfil de las víctimas revela el nivel de confianza que “El Bótox” tenía dentro de la organización, pues no cualquier operador recibe encargos de esta magnitud, los cuales implican presión mediática, reacciones del Estado y reacomodos internos.
Sepúlveda Arellano no actuaba de manera autónoma, sino como ejecutor de decisiones tomadas en escalones superiores del crimen organizado, dentro de una cadena de mando en la que la violencia funcionaba como instrumento de control político y económico.
Golpe al operador, no al sistema
Si bien los operativos recientes contra la familia de “El Bótox”, que finalmente derivaron en su captura, representan un golpe relevante a la operatividad de Los Blancos de Troya, analistas advierten que la detención de un operador no desmantela por sí misma la estructura que ordenó los homicidios.
Mientras las redes criminales que diseñan esta violencia permanezcan intactas, el riesgo de sustitución y reconfiguración continúa. En Michoacán, advierten, matar ha sido una forma de gobernar, y desmontar esa lógica requiere ir más allá de los ejecutores visibles.
Detalles de su captura
“El Bótox” fue detenido en un domicilio de la localidad de Santa Ana Amatlán, municipio de Buenavista Tomatlán, durante un operativo coordinado entre autoridades federales y estatales, informaron autoridades del estado de Michoacán.
En la acción también fueron capturados dos de sus escoltas y una mujer identificada como su operadora financiera, de acuerdo con la Fiscalía General del Estado (FGE) y la Secretaría de Seguridad Pública (SSP).
Durante una conferencia de prensa encabezada por el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla en Casa Michoacán, el fiscal estatal Carlos Torres Piña explicó que la detención fue resultado de trabajos de inteligencia y de investigación de campo, realizados en coordinación con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina y la Guardia Nacional.
El fiscal detalló que el 22 de enero de 2026, en Santa Ana Amatlán, se logró la aprehensión de César Alejandro Sepúlveda Arellano, señalado por su probable participación en el homicidio de Bernardo Bravo Manríquez, líder del sector limonero en Apatzingán.
En el mismo operativo fueron detenidos Eder “N”, de 18 años, originario de Apatzingán, y Esteban “N”, de 29 años, con domicilio en la misma ciudad, quienes presuntamente fungían como escoltas del líder criminal.
Las autoridades precisaron que “El Bótox” tiene 44 años, nació el 26 de noviembre de 1982 en Apatzingán y cuenta con al menos siete órdenes de aprehensión vigentes, la más reciente emitida el 6 de noviembre, por el homicidio de Bernardo Bravo.
Durante la acción policial se aseguraron dos armas largas, 29 cartuchos calibre .223, 14 cargadores y dos chalecos tácticos.
Torres Piña subrayó que dos detenciones previas fueron clave para ubicar al objetivo prioritario. La primera ocurrió el 21 de enero, con la captura de Marco Antonio “N”, alias “Pilones”, en el municipio de Tuxpan, por su presunta relación con el homicidio del líder limonero. La segunda fue la detención de Sandra Lizbeth García García, en Santa Ana Amatlán, identificada como operadora financiera de Sepúlveda Arellano.
Por su parte, el secretario de Seguridad Pública estatal, José Antonio Cruz Medina, informó que con estas acciones se logró la detención de cuatro integrantes de Los Blancos de Troya, destacando el papel estratégico de la mujer capturada.
Explicó que, mediante labores de inteligencia, se identificó a un sujeto conocido como “El Pánico”, encargado de la seguridad de “El Bótox”, lo que permitió estrechar el cerco operativo en la región de Cenobio Moreno.
Cruz Medina detalló que desde el día anterior se desplegaron operativos para ubicar el punto exacto donde se resguardaba el líder criminal. Con la información obtenida tras la detención de Sandra Lizbeth, se ejecutó un operativo directo y sigiloso en un domicilio ubicado sobre la calle Lázaro Cárdenas, en Santa Ana Amatlán.
Identificado como presunto líder de Los Blancos de Troya, grupo ligado a Los Viagras, su poder no se sostuvo únicamente en las armas, sino en una red familiar integrada al engranaje criminal que operó en Tierra Caliente.
Fuentes federales y estatales señalan que “El Bótox” dirigía esquemas de cobro de derecho de piso contra productores agrícolas, principalmente limoneros y citricultores del Valle de Apatzingán. Las cuotas, impuestas bajo amenazas y ataques armados, provocaron cierres de empacadoras, desplazamientos forzados y un clima de miedo permanente.
Su nombre quedó marcado tras el asesinato de Bernardo Bravo Manríquez, crimen por el cual es señalado como probable autor intelectual.
La influencia de Sepúlveda Arellano se extendió a su círculo más cercano. En octubre de 2023, fuerzas federales detuvieron a su hijo, César Alejandro Sepúlveda Valencia, cuando portaba un arma de uso exclusivo del Ejército. En febrero de 2025, fue arrestada Joana Lizbeth Sepúlveda Valencia, junto con Gerardo Valencia Barajas, alias “El Señor de la Silla”. Posteriormente, en octubre de 2025, fue capturada Esmeralda “N”, pareja sentimental de “El Bótox”.
Finalmente, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, confirmó la detención de César Alejandro Sepúlveda Arellano, considerado uno de los principales generadores de violencia en Michoacán. La aprehensión se realizó sin efectuar un solo disparo, y junto a él fueron detenidos Esteban Molina Ledezma y Eder Luviano Cárdenas.
Exigen justicia por otros homicidios
Tras la detención de “El Bótox”, Grecia Quiroz exigió justicia por el asesinato de Carlos Manzo, y pidió que las investigaciones avancen hasta dar con el autor intelectual del crimen.
A través de un mensaje dirigido al secretario Omar García Harfuch, Quiroz expresó su esperanza de que el caso no quede impune.
“Espero que así como hubo justicia para Bernardo Bravo, también la haya para Carlos Manzo”, manifestó.
Quiroz reiteró su confianza en que las autoridades federales continúen las investigaciones y lleven ante los tribunales a quienes ordenaron y participaron en este homicidio.