El dios en que yo pienso / I
Alfonszo Rubio Delgado.
Para Lourdes Celina Vázquez Parada, in memoriam
Dios Habló por la boca de un asno
y tal vez está por hacerlo otra vez .
Martín Lutero
La caída de dios
Mi creencia en Dios, cada vez se ha ido alejando de lo establecido por la religión y de los filósofos Occidentales de los cuales formo parte. En un principio, cuando joven, aceptando los dogmas religiosos católicos, sin que mis convicciones hubiesen aflorado, acepté todo conocimiento que la religión mencionada me aportó. Pues cuando no se está en posición de elegir y no existe otro conocimiento disponible que el ofertado en tu época, tienes que conformarte con lo que el medio te aporta. El no hacerlo, puede acarrear conflictos contigo mismo y hacia el exterior, que más que solucionar problemas, puede crear nudos conceptuales y existenciales que para las nuevas generaciones será difícil desatar. Luego es indispensable conocerlo para poderlo criticar. Así, cuando el pensamiento es maduro y los métodos de abordaje real te permiten contra indicar y rediagnosticar soluciones a la realidad existente, hay que actuar de manera decidida. Pues convencido estoy que en eso consiste la evolución del pensamiento. Y quienes consideran que las verdades absolutas ya las han manejado los antiguos con más maestría y abundancia que cualesquier representante actual, que por estar en su tiempo y espacio consideran a uno despistado, les manifiesto lo siguiente: Definitivamente, quienes se consideran, Intelectuales en esta época, hacen referencia a filósofos y científicos destacados en otras. El tener conocimiento sobre los planteamientos filosóficos y científicos de individuos destacados en estas áreas, es sinónimo de adquisición de genialidad. Así, quienes conocen al filósofo Hegel al pie de la letra, son señalados en segundo lugar después de aquel. Pues el ser humano es muy proclive a atribuir más de lo que en realidad aportaron, a cuantos le han convencido con sus letras y les perdona el ser hijos de su tiempo. Y en las formas confusas de expresión, que debieran de ser sancionadas por su escaso valor y nulo aprovechamiento, la humanidad concede a aquel, una especie de pagaré canjeable por la verdad absoluta, misma que a través del tiempo no aparece. Pues gran parte de aquello obedece a mitos de la gente. Aunque se trate de filósofos o científicos. Estos individuos tienen sus propios mitos mismos que les son indispensables, de otra forma no podrían ni empezar a escribir, pero esto lo abordaré en otra ocasión. Lo único que se me ocurre decir al respecto, es que dichos mitos son como la cáscara que envuelve al conocimiento aprovechable. Sin ellos, el dicho conocimiento se diluiría en el todo y en la nada. Así, y para reforzar esta idea cito el siguiente ejemplo: Si de pronto apareciese, en algún lugar de este mundo el gran Napoleón Bonaparte (que por cierto Hegel el filósofo, salió a verle, cuando las tropas de aquel invadieron Jena, Alemania) con toda su gloria, y para contrarrestar su letal ataque, contratamos un ejército actual con armas de tercera o cuarta generación que es como se le conoce a los avances tecnológicos actuales, el Gran Corso sería aniquilado en un tiempo record. Y no me estoy refiriendo a dos horas ni a tres. Creo, por lo que conozco, que media hora sería suficiente. Por ejemplo, un ataque con gases, los tanques Abrahams, las bombas de racimo, la aviación, los fusiles de bajo o alto alcance, carros de combate, minas y cañones que ven como unos ancestros muy lejanos a aquellos utilizados por el personaje en cuestión, y el caballo, inútil ahora, pero que en aquel tiempo fue indispensable en las labores de pleito. Así debemos de entender que la ciencia y la tecnología han avanzado, e igual crédito debemos dar a la filosofía. Misma que debe de encontrar sus pasos en los hijos de todos los tiempos que nos dedicamos a su cultivo y que este, en particular, es el de nuestra manifestación. Creer en los filósofos antiguos más que en nosotros mismos como filósofos actuales, es una vileza que no nos perdonarán las próximas generaciones. Creer que Hegel es más certero que cualesquier filósofo actual, solo por lo confuso de su pensamiento, es algo poco acertado. Hegel es un Hijo de su tiempo.
De esta forma creo que montamos el marco para exponer nuestros conocimientos en relación a la divinidad, y la que justifica nuestra rebelde causa en torno a los conocimientos adquiridos, por meditación en este caso teniendo como marco conceptual el método dialéctico de Hegel y Heráclito. Este desobedece las voces muy fuertes surgidas en fechas pasadas pero inmediatas, en otras latitudes de nuestra terráquea geografía y que indicaban con todo un folclor de que es capaz el ser humano, que solo una raza, dada su mítica pureza, es capaz de pensar de forma adecuada, y producir los mejores y mas acabados productos de que es capaz la humanidad. Ello ocultó el verdadero propósito, buscado por la misma en aquel grave acontecimiento. El escaso espacio dado para exponer un tema tan trascendente, no me permite más que dar una idea parcial de mi pensamiento, misma que espero despierte tu interés.
[Continuará…]




