El dios en que yo pienso / III

El dios en que yo pienso / III

Alfonszo Rubio Delgado.

Para Lourdes Celina Vázquez Parada, In memoriam

MATERIA PRIMA:

Dios agente en sí y por sí no es. Existe como alma prima. Dios paciente separado de Dios agente y Dios equilibrante no es. Existe como anima prima. Dios equilibrante por su parte, sin los otros elementos no es. Aunque existe como anima prima. Dios agente, Dios paciente y Dios equilibrante cada uno por su parte no son.

Hasta aquí solo he podido dar una definición de Dios de forma intemporal e in espacial. Luego más allá de estos posibles límites impuestos por los conceptos que ubican a Dios fuera de nuestros límites cognitivos está nuestro ser, nuestro existir físico. ¿Qué es lo que conecta al ser de la divinidad con el mundo físico o real? La respuesta a esta interrogante es la siguiente: la presencia de Dios no es mera observadora de los hombres. A través de los espacios opuestos, esto es la oposición por relación, nos damos cuenta de su presencia. Así tenemos el hecho de que en la realidad existen muchas formas de opuestos relativos, los cuales no integran una unidad. Ejemplo de ello tenemos el día y la noche, arriba y abajo, cóncavo y convexo.

Ahora bien de nuestra conexión con el espacio divino tenemos una prueba de opuesto relativo muy sencillo. Esto es, que si contamos con el espacio, necesariamente debe existir a la inversa de éste otro integrado al que conocemos, pero con características propias. Es decir un espacio inverso con otra característica: la intemporalidad en oposición relativa al tiempo. La que considero última característica relativa es la de las formas anímicas. Esto es la oposición relativa propia de la materia.

La materia formada, o la forma materializada se encuentra formando un equilibrio vital dondequiera que el ser se encuentra. Luego, las formas anímicas diversas se encuentran presentes en el tiempo espacio y materia formas universales (macrouniverso, microuniverso y el universo medio que es dominado por el ser humano).

 

LA SEMEJANZA DE DIOS EN LOS SERES

Es pues, la oposición relativa la que conecta a Dios, (esto es la unidad divina o ser divino) con el mundo de la materia y la forma. Y a su vez, escenificando el ser divino se encuentran todas las criaturas creadas dentro del tiempo y del espacio. Así, y en este orden descendente, encontramos al ser humano. Como tal y sin caer, todavía en particularismos, se semeja a Dios. Como en la Ilíada de Homero o el Ramayana de Valmiki en que los dioses toman partido en el conflicto humano, la divinidad se escenifica en la humanidad. Por supuesto que el divino reparto toma partido con cada uno de sus seguidores. Y cada cual apoya a aquellos en quienes se manifiesta.

Así Dios agente derrama su espíritu y muestra la presencia de su alma en los agentes del planeta. Estos se manifiestan de formas diversas. Como países agentes, como estados agentes, como municipios agentes como poblaciones agentes y como individuos agentes y a la madre de familia. Las principales características de estos agentes son el poder económico, la certidumbre, la imposición, la agresividad, sometimiento del otro y la acción.

Dios paciente se manifiesta a plenitud y deja ver su alma en los pacientes del mundo. Las formas abundantes en que se manifiesta son determinadas. Como países pacientes, como estados pacientes, como municipios pacientes, como poblaciones pacientes, como individuos pacientes y los hijos. Las características principales de los pacientes son: pobreza, incertidumbre, posición, pasividad, sometimiento y pasión.

Dios equilibrante se asoma y hace manifiesta su presencia a través de los equilibrantes del planeta.

Estos se diversifican y su forma varía. Así la organización de Naciones Unidas es un representante parcial del equilibrante en el planeta. Los gobiernos de los países, de los estados, los municipios, las poblaciones y en el padre (papá) de familia. Las principales características de los equilibrantes son la templanza, el valor, la firmeza, la honestidad y el equilibrio.

Los hombres, por grupos, pertenecen a un determinado elemento de la divinidad. En este sentido no son autosuficientes. En el hipotético caso de que lo fueran, tendrían que ser como los hombres que menciona Platón en el diálogo “El banquete”. Esto es, los andróginos, animales primitivos que el filósofo considera antecesores de los hombres actuales. Estos, a diferencia de los actuales vivían unidos físicamente. Hasta que habiendo retado a los dioses, estos optaron por separarlos.

Así un hombre, manifestación parcial de la divinidad, nunca podrá ser tan poderoso que con su sola fuerza someta a los demás de forma total. Trátese de cualquier tipo de fuerza: intelectual, física o de cualquier otro tipo. Un solo individuo nunca reunirá la suficiente fuerza para someter a los demás. Intentar someter, un solo individuo, al resto, es pretender someter a Dios.

[Continuará…]