El dios en que yo pienso / IV
Alfonszo Rubio Delgado.
Para Lourdes Celina Vázquez Parada, In memoriam
Cuarta y última parte:
Demostrar la existencia de Dios es una labor difícil. Más fácil resulta demostrar su no existencia. Ello por falta de ojos para verlo y oídos para oírlo. Ciertamente pareciera ser una falacia concebir al creador a través del método científico. Pero contamos con el método filosófico.
Tomás de Aquino (el santo) nos muestra sus cinco pruebas (o vías) para demostrar la existencia de Dios. Resultan todas ellas poco convincentes. La primera por la falta de conexión entre la potencia y el acto. Las causas que harían posible el arribo de lo potencial a lo actual, teóricamente están desconectadas como ya se demostró.
La segunda prueba, la de la causa efecto se torna dudosa. En la realidad existen muchas posibles causas para un efecto determinado, por ejemplo la humedad del suelo, cuya causa pudo haber sido la lluvia, el desborde de un río, el sereno natural, etc. Luego la causa del efecto llamado mundo en este sentido tiene otras posibilidades de explicación. Entre ellas está Dios. Otra sería la teoría del Big Bang, el gran estallido que dio origen al universo, etc.
La Tercer prueba habla de lo contingente y lo necesario. Por ejemplo: lo que nace y lo que perece. Luego no es posible que tales seres existan siempre. Es necesario un ser que de origen a los seres contingentes. De nuevo santo Tomás expone razones que no propiamente nos llevan a Dios más que por asuntos de Fe. Las contingencias relativas de Tomás de Aquino se tornan, de nuevo, poco convincentes. La posibilidad de que Dios sea el ser necesario es una entre varias ya que contamos con otras explicaciones, ejemplo, la teoría de la nebulosa que origina el mundo. O bien la teoría del Big Bang.
La cuarta prueba habla de perfecciones y bondades absolutas. Luego, el no poseerlas ser humano alguno, quien las debe poseer es Dios. Es decir que la causa de las bondades y perfecciones humanas es Dios. Pero hablar de causa y efecto se torna muy dudoso, como ya observamos.
La quinta prueba, a mi juicio, es la más convincente. Tomás de Aquino expone sobre el “gobierno del mundo”. Dice que los seres desprovistos de inteligencia obran de acuerdo a un fin.
Actúan del mismo modo de forma intencionada y ello no ocurre sin la dirección de un ser superior que los conduce a su fin. Este ser es Dios. Pero Tomás de Aquino se queda corto al considerar que solo los seres desprovistos de inteligencia obran de acuerdo a un fin. También actúan de esta forma los seres inteligentes. Lo que se ha visto pretende ser una prueba de ello.
Las pruebas de Tomás de Aquino son mas bien sugerencias que nos indican que por ahí se puede conocer a Dios. Pero este es un conocimiento que se reparte en varias posturas. De tal manera pudiendo ser una, porque una sola es la existencia de Dios, se diversifica en varias, lo que hace menos creíble las pruebas de Tomás de Aquino. Luego Kant en su libro “Crítica de la razón pura” sección III, ataca posturas filosófico-teológicas e idealistas que sólo utilizan la razón para justificarse en un espacio ideal y se olvidan de la realidad.
Dios agente, Dios paciente, Dios Equilibrante son los tres elementos propios de la unidad divina. Dios agente actúa siempre sobre Dios paciente teniendo por justo medio. A Dios equilibrante.
Dios agente respalda a sus agentes, Dios paciente respalda a sus pacientes, y Dios equilibrante respalda a sus equilibrantes.
Es propiamente esta unidad divina la que mueve a la sociedad. Esta cuenta con elementos como son: el planeta con sus países tanto agentes como pacientes. En aquellos, existen los estados agentes, estados pacientes y un estado donde existe el equilibrante de ese país. En el estado existen los municipios agentes, municipios pacientes y un municipio donde radica el equilibrante. En el municipio existen las poblaciones agentes, las poblaciones pacientes y una población donde radica el equilibrante o cabecera municipal. En la población existen las familias agentes, las familias pacientes y las familias equilibrantes. En la familia, la madre agente, el hijo paciente y el padre equilibrante. Todos ellos, son respaldados o patrocinados por un elemento de la divinidad. Así todos los agentes son apoyados o animados por Dios agente, los pacientes son movidos por Dios paciente y los equilibrantes son movidos por Dios equilibrante.
A través de esta forma dialéctica es como concibo a la divinidad. No pretendiendo desbancar a Tomás de Aquino. Más bien expongo un punto de vista teológico dialéctico. Teniendo esta teoría su propia mística y elementos filosóficos. Se busca mostrar a Dios a través del método dialéctico. Sin pretender que este punto de vista sea el definitivo. Ni siquiera el mejor. Estoy consciente que en el campo de la filosofía, como en otros campos, no existen juicios definitivos. Pero lo que sí existe son aportes que como ladrillos, van construyendo el edificio filosófico. Este es mi pequeño aporte.
Fin.
Bibliografía:
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