El irresponsable desperdicio del tesoro mundial
Alfonszo Rubio Delgado
Actualmente, la humanidad observa con un profundo pendiente los acontecimientos diurnos. Toneladas de armamento bélico son utilizadas para dañar. Miles de millones de dólares son utilizados con ese objeto. Un país vecino haciendo alarde de soberbia, poder y una primitiva manifestación. Salvajismo, anti-eticidad, depravación, cero vergüenza y una voracidad sin límites le acompañan. Esto, al líder que encabeza el gobierno norteño.
Y obvio, el reducido grupo de ultra ricos que le acompaña y vigila sus pasos. Enfocando todos sus movimientos para elevar sus ganancias económicas, que es “casualmente” lo que les preocupa. Ese dinero, no es de ellos. Se lo han robado. Vehículos para el atraco hay muchos. Ejemplo de ello, es la corrupción. El condicionamiento de candidatos al gobierno de los diferentes países. Su asesinato, si no les cumplen. La modificación de las constituciones de los países etc.
Cierto, el señor naranja, como así se le llama, tiene una cola muy larga. Dice un refrán que: “en política, para tener la lengua larga, hay que tener la cola corta, porque te la pisan”. El caso es que el citado individuo, tiene ambas, demasiado largas. Y más la cola que la lengua.
El problema radica en que, tanto los que le rodean como quienes le mueven los hilos desde fuera del gobierno, están en situaciones similares. Es decir, con la cola larga aunque la lengua ya se les encogió. Al grado de que por miedo a la lista del judío Epstein, muchos de ellos se han refugiado en el más oscuro anonimato. Su búnker predilecto, por ahora. Pagando muy caro ese volátil elemento. Por otro lado, y como monigote de la desesperada élite, el “naranja”, está improvisando, jugando y metiendo a su nación en un callejón sin salida.
Lo propio de aquel individuo nunca fue la guerra. Cuando el ejército estadounidense le convocó a la guerra, se hizo como el tío Lolo. Que un padecimiento en uno de los pies, se lo impedía. Seguramente, al escenificar una de tantas escenas en la que la hizo de sátiro, resultó con el pie torcido. Y obvio, la mente también.
Ante tales circunstancias los “bohemios” no quieren ser expuestos a nivel internacional. No quieren ser señalados como lo que son: Ratas asustadas. No encuentran la forma de detener al pato. Mismo que, curiosamente y por lo pronto, no tiene un lugar más seguro que ahí donde está. Haciendo lo que sabe y lo que aprendió muy bien en su evasiva y pobre existencia: el despilfarro.
Sabe que hay algo ahí afuera esperándolo: La justicia. Sabe que tiene que pagar. Por eso anda sobre el oro del mundo. Ello, con el objeto de ver si le alcanza. Y pues los persas, los chinos y los rusos, no parecen ajustarse a la idea.
Hasta ahora se ha topado con pared allá en el golfo pérsico. No hay forma de domesticar a sus acérrimos rivales. Al menos, eso es lo que se ha sabido. ¡Vaya usted a saber, si es cierto o no! Los medios de comunicación, solo son eso, medios. No sabemos de distorsiones, ni de atoles ni de dedos. No hay corresponsales de guerra. Todo esto es lo que nos han contado. Y de acuerdo al dicho popular, no debemos creer nada. En una de esa y como “consecuencia”, se salen con la suya. Matan de hambre a buena parte de la humanidad con sus clásicas y acostumbradas ficciones, en una guerra Made in CNN. Pues de aquel lado están los cohetes y los portaaviones etc. etc. Y de éste, nosotros los crédulos de siempre. No confiamos en nuestras autoridades ni en nuestros medios de comunicación. Ninguno es de fiar. ¡Esperemos que esos parientes de pam, nos agarren confesados!
¡Saludos amig@s!




