Al margen de los resultados durante prácticamente el final de la primera fase del Mundial, el principal protagonista ha sido el pueblo. Los aficionados que acudieron a las distintas plazas de la República y en el extranjero superaron todas las expectativas, con algunos asegunes, incluyendo a los privilegiados que presenciaron en las tribunas el certamen.
Desde el punto de vista deportivo, el seleccionado mexicano, por primera vez en la historia, termina invicto con tres victorias y califica de manera contundente, también con sus aristas dignas de reflexión por la forzada inclusión de un jugador impuesto por la televisora dueña de los derechos de transmisión. Ya veremos de qué está hecho para la siguiente ronda, donde vendrán rivales de mayor calidad.
Durante la fase de grupos del Mundial 2026, más de un millón de aficionados han colmado las plazas públicas y los Fan Fest en las principales ciudades de México. Tan solo en la Ciudad de México se han reportado concentraciones de hasta 800 mil personas en vialidades y sedes. Destacan: Guadalajara: al menos 120 mil personas abarrotaron los espacios públicos, con 100 mil aficionados volcados en la Glorieta La Minerva. Monterrey: cerca de 80 mil seguidores se reunieron en el Parque Fundidora y sedes alternas como la Macroplaza. Otras sedes: miles más se han congregado en plazas como la Plaza del Carmen (San Luis Potosí) y en distintas alcaldías.
Ese tipo de concentraciones han sido incontrolables; de ahí las diferentes escaramuzas que se han presentado. El pueblo tomó las plazas y las hizo suyas. Corrió el licor a raudales y los conatos de pelea se hicieron presentes, donde algunas mujeres participaron. En términos generales, fue una fiesta de mucho ambiente y colorido, sobre todo cuando se presentó México.
Es donde el futbol se convierte en un fenómeno social de proporciones insospechadas que no ha sido estudiado desde el punto de vista científico, desde la sociología, la psicología de masas y hasta económicamente, por la derrama que dejará al final del torneo en las diferentes plazas sede.
México juega feo, pero obtiene resultados, al final de cuentas lo más importante en un Mundial. El objetivo es avanzar conforme pasa el torneo y llegar hasta donde jamás se ha llegado: el quinto partido. Para alcanzar ese objetivo tendrá que superar la siguiente fase.
Por el otro lado, sorprende la inclusión. Hemos visto cómo las mujeres se han ganado a pulso su participación en el “juego del hombre”. Tori Penso (Estados Unidos) dirigió el partido entre Ecuador y Alemania. Katia Itzel García (México) debutó como jueza central en el duelo entre Países Bajos y Túnez. Aquí subrayó la participación de la abanderada Sandra Ramírez, dentista egresada de la Universidad de Guadalajara, exjugadora de las Leonas Negras, que marcaron una pauta en la historia del futbol femenil.
Por lo demás, habrá que ponderar el total rechazo de la afición a la voracidad de la FIFA con las mentadas “pausas de rehidratación”. Cada vez que las anuncian se escucha un monumental abucheo porque son para que las televisoras incluyan anuncios publicitarios.




