El prodigio de Ramón (cuento)
Marcela Karrillo
Estoy preocupada por los rayos y centellas que avistan una fuerte tormenta; mis parientes vienen desde el otro pueblo; son gente alegre con cascabeles en los pies y plumas coloridas en la cabeza. Van pasando y preguntando en el pueblo por las reliquias de santa Eduviges.
Un hombre entre ellos se picó el pie por una espina encarnada. Su equipaje se prendió con los cohetones de pólvora para las fiestas.
Ocurrió lo inesperado: el niño más pequeño, Ramón, enjambró una enorme cantidad de abejas; alborotó a todos en el pueblo, pues la intención principal con la que venían era la visita a las reliquias santa de Eduviges. Hicieron todo lo posible para que el niño no se muriera por los aguijones; pudieron bajarle la fiebre e hinchazón en las manos y en todo su cuerpecito frágil. Debieron pasar horas, para el milagro; será que nuevamente adquiriera su aliento, y le cortaran con remedios caseros el veneno de las abejas. Pincharon todos los dedos de sus manos para el dolor. Recibieron un milagro de santa Eduviges, la patrona del pueblo: el niño con vida y animado. En algún momento legaron sus padres la responsabilidad al hermano mayor, al no tenerlo a la vista.
El acontecimiento trágico, pero milagroso; la emoción de todos al borde del llanto. Tenían la esperanza de que la vida de todos cambiaría después de la visita a las reliquias de santa Eduviges, mas no de esa manera; casi muere Ramón. Todos harían una danza especial ante el milagro de la sanación, vean todos, el niño completamente recuperado y con hambre.
Al día siguiente madrugaron todos para la visita de rigor a las reliquias de santa Eduviges. Con danza, cascabeles y flores, van todos contentos, sonrientes y animados al recito, donde está iluminada la imagen de santa Eduviges con los rayos del sol y su corona de miles de estrellas.
El hombre que los acompaña, con la espina encarnada en el pie, se pincha y abre su carne, liberando el dolor agonizante; cae de rodillas en el recito. Será un milagro más para la patrona del pueblo. Pareciera que todos así lo creen.




