El sionismo de izquierda

El sionismo de izquierda

Carlos Delgadillo Macías

Es habitual sustituir el término “antisemita” por “antisionista” para referirse a la postura que se opone a las políticas expansionistas de Israel en Palestina. De esta manera, se evade la acusación de odiar a los judíos por ser tales y se reivindica, en lugar de eso, la resistencia frente al Estado de Israel.

Sin embargo, esta sutileza se revela más bien como una generalización arbitraria al considerar la historia y las ramificaciones del sionismo. Si quisiéramos definir el término “sionismo” de manera que fuera útil tendríamos que limitarnos a decir que es la corriente de pensamiento que defiende que los judíos no son solamente un grupo religioso sino también una nación que debe tener una patria como condición para su autodeterminación.

El sionismo entendido así surgió en el siglo XIX y tenía como objetivo principal y originario fundar aquella patria como un lugar seguro para todos los judíos, que habían sufrido persecuciones desde la Edad Media en Europa.

Tipos de sionismo

Aquí comienzan las diferencias. Siendo un tanto esquemáticos para comenzar a hacer una taxonomía del sionismo, podemos encontrar las siguientes tendencias:

  1. Sionismo político: enfocado en crear el Estado de Israel con reconocimiento internacional. Su estrategia fue sobre todo diplomática, con la idea de que las grandes potencias como el Imperio Otomano y Gran Bretaña reconocieran el derecho del pueblo judío a un Estado con territorio propio.
  2. Sionismo revisionista: más cargado a la derecha, enfatiza el nacionalismo, combinado con una religiosidad más contundente y propone un Estado judío más amplio y con una potente fuerza militar.
  3. Sionismo religioso: visualiza la creación del Estado de Israel como un mandato divino, con base en el judaísmo más ortodoxo, e interpreta que es un paso hacia la era mesiánica o de salvación.
  4. Sionismo cultural: aunque seguía la idea de la creación de un Estado, veía eso como limitado si no se convertía en un centro espiritual que recuperara el hebreo y que salvara no tanto a los judíos como al judaísmo mismo de la influencia disolvente de las corrientes culturales de la modernidad.
  5. Sionismo laborista o socialista: con una visión más laica o secular, se esforzó por que el Estado de Israel fuera una oportunidad para la creación de proyectos colectivos de producción en el campo y en la ciudad.

Dov Ber Borochov (1881 – 1917) fue uno de los teóricos marxistas del sionismo de izquierda. Veía que en Europa los judíos habían sido forzados por la historia a ocupar puestos en el comercio o en la cultura, pero sin una base agrícola o proletaria. Defendía que sólo con la formación de un Estado judío podía formarse una clase obrera y campesina judía que participara en la lucha de clases a nivel mundial.

David Ben Gurión (1886 – 1973) fue uno de los fundadores del Estado de Israel y el primero en ocupar el puesto de Primer Ministro. Fue él el que declaró la independencia de Israel del mandato británico. Dirigió el movimiento marxista Poalei Zion, que dio origen al partido socialdemócrata Mapai. Esta fuerza política fue la preponderante en Israel desde su fundación en 1948 y hasta finales de los años setenta.

Los logros

La corriente socialista del sionismo estableció los Kibutzim, comunidades agrícolas de propiedad colectiva, desde principios del siglo XX. No había propiedad privada, no se manejaba dinero y se comía en común. Además, los niños se criaban juntos y todo se reinvertía en la propia comunidad.

Aún hoy existen alrededor de 270 Kibutzim en Israel, donde viven cerca de 150 mil personas. Producen el 40% de los recursos agrícolas del país y un 10% de los recursos industriales, pues se han reconvertido tecnológicamente. Ya no funcionan, es cierto, como los antiguos, se pagan salarios y se permite la propiedad privada, si bien sus miembros cuentan con una fuerte seguridad social.

También es logro del sionismo de izquierda la figura de los Moshavim, granjas familiares con ingresos privados, pero que adquieren su maquinaria y semillas a través de una cooperativa, que también se encarga de la comercialización de los productos.

Igualmente, antes de la fundación del Estado de Israel se creó La Histadrut (Federación General de Trabajadores de la Tierra de Israel), un sindicato muy fuerte que llegó a ser el principal empleador del país. La Histadrut creó el seguro médico universal (Kupat Holim), el banco de trabajadores (Bank Hapoalim), la constructora más grande del país (Solel Boneh) y la principal corporación agrícola (Tnuva).

El sionismo socialista controló la economía y la sociedad de Israel desde los años veinte y hasta la llegada al poder por primera vez de la derecha israelí, en 1977, con el partido Likud, al que pertenece, por cierto, el actual primer ministro, Benjamin Netanyahu.

Actualmente la izquierda israelí en general está en crisis y lo ha estado desde hace dos décadas. En ese tiempo, han ascendido las opciones de derecha y extrema derecha, que gobiernan el país en coalición. Los antiguos partidos del sionismo socialista terminaron por fusionarse en un esfuerzo por competir y crearon en 2024 el partido “Los Demócratas”, liderado por Yair Golan.

Si bien es cierto que fueron líderes del sionismo de izquierda como el mencionado Ben Gurión los que lideraron el país en las guerras que permitieron la creación del Estado de Israel en 1948 y la conquista militar de Gaza y Cisjordania, entre otros territorios en 1967, actualmente es esa corriente del sionismo la que se opone con mayor contundencia a la ocupación de los territorios palestinos y promueve el activismo pacifista, con grupos como Paz Ahora (Shalom Achshav).

Fue un líder laborista, Yitzhak Rabin, el que firmó los Acuerdos de Oslo, en 1993, con el objetivo de avanzar en la solución de los dos Estados. Por cierto, Rabin fue asesinado por un extremista judío de derecha, en 1995.

La actualidad

Los argumentos actuales de esta corriente del sionismo en contra de la ocupación se pueden sintetizar en los siguientes:

  1. La ocupación israelí de Palestina corrompe a la sociedad israelí, viola los derechos humanos y amenaza el proyecto sionista de un Estado con autodeterminación.
  2. Se oponen a la anexión de Palestina (frente a la solución de los dos Estados), pues consideran que eso llevaría a un sinsentido: si les da derecho de ciudadanía a los palestinos eso conduciría a un Israel con mayoría palestina y, si no se les da, llevaría a algo parecido a un Apartheid. Por eso, lo mejor es que los palestinos tengan su propio Estado.
  3. La solución de los dos Estados es la única viable, con el fin de la ocupación, el desmantelamiento de los asentamientos judíos en Cisjordania y la creación de un Estado viable y soberano que conviva en paz con Israel.

El sionismo no es un bloque monolítico y no se reduce a sus expresiones de derecha y ultraderecha imperialistas y expansionistas, como la que gobierna actualmente con Benjamin Netanyahu, el partido Likud y sus aliados. Es un movimiento complejo con varias corrientes y tendencias, con una historia dividida en varias etapas y con una actualidad llena de tensiones.

Ser sionista significa, como ya se dijo, suscribir que exista un Estado para el pueblo judío. Eso no significa, por ejemplo, que ese Estado deba dominar a sus vecinos, expandirse a costa de ellos, ocupar sus territorios y negarles tener su propio Estado.

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