Entre encapuchados y viejos políticos: la marcha que reivindica ser Z

Ciudad de México. Durante la marcha convocada por el movimiento autodenominado Generación Z, este sábado se produjeron enfrentamientos entre manifestantes y elementos de seguridad en el Zócalo capitalino, luego de que un grupo retirara parte del vallado metálico instalado alrededor de Palacio Nacional. El episodio generó momentos de riesgo y evidencia una profunda fractura entre la imagen juvenil que promueven los organizadores y la presencia de actores políticos veteranos que han abrazado el movimiento.

Un avance violento y la respuesta de seguridad

La protesta partió del Ángel de la Independencia con destino al Zócalo, siguiendo una ruta por Paseo de la Reforma, Av. Juárez, Eje Central y 5 de Mayo, según reportes de medios.

En la llegada al Zócalo, varios manifestantes lanzaron piedras, botellas y artefactos improvisados contra las vallas metálicas que resguardan Palacio Nacional.

Esto derivó en un despliegue de elementos de seguridad, algunos usando gas lacrimógeno o extintores desde el interior del perímetro. Según autoridades locales, la instrucción fue clara: identificar y retirar objetos peligrosos como palos, piedras o martillos, más no escalar la confrontación.

El secretario de Seguridad de la Ciudad de México declaró que se detectaron “pocas personas con el rostro cubierto” y defendió la presencia policial excesiva sosteniendo que la manifestación es una expresión democrática. También pidió a los ciudadanos usar vías alternas y llamó a “ser lo más empáticos posible con la movilización”.

¿Una movilización juvenil o un circo político?

Aunque el movimiento se presenta como una protesta juvenil y apartidista, surgen serias preguntas sobre su autenticidad. Según reportes de medios como El País, varios opositores históricos —entre ellos figuras vinculadas al PAN, al PRI y otros sectores conservadores— se han sumado a la movilización bajo la bandera de la Generación Z.

En esta línea, se ha denunciado una campaña digital con participación de influencers, bots y financiamiento opaco. Este mosaico sugiere que el movimiento no es tan joven ni espontáneo como se difunde, sino que podría estar siendo apropiado por “los mismos de siempre”.

De hecho, algunos usuarios y jóvenes críticos han advertido que figuras políticas que no nacieron en la Generación Z han usado el movimiento para proyectar sus agendas. En redes se señalan nombres como Emilio Álvarez Icaza y Guadalupe Acosta Naranjo, y figuras como Fernando Belauzarán o Pedro Ferriz (hijo).

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