Entre lluvias, peregrinos y pueblos mágicos

En este atípico 2026, la Semana Santa inició con lluvias. Pero los peregrinos no se detienen en su camino. En particular, quienes tienen la devoción de viajar para visitar la imagen de la Virgen del Rosario en el Pueblo Mágico de Talpa de Allende. En entrevista con Pedro Zepeda, encargado de las tareas de atención a peregrinos y turistas, nos compartió el proceso de 10 años en el que se ha incrementado el destino turístico de fines de semana, en beneficio de la población.

Sin embargo, se reconoce que lo fuerte de las peregrinaciones religiosas inicia en febrero y culmina en Semana Santa, con una afluencia anual de alrededor de 2.5 millones de visitantes. La fiesta del Señor San José es parte del imán para los peregrinos de muchísimas partes de Jalisco y Nayarit. Aunque también destacan otras entidades.

Para mi sorpresa, este año me tocó por primera vez hacer parte del recorrido a pie. Desde joven tuve ese deseo y nunca lo pude realizar. Ahora, por la iniciativa familiar, unidos a otras familias, tomamos la tradicional burrita de otate y a caminar se ha dicho.

Sabemos muy bien que muchísimos peregrinos parten de la Zona Metropolitana de Guadalajara: a pie desde Zapopan, Tonalá, Tlaquepaque, etc. Colectivos, empresas, familias, amigos, grupos parroquiales; ciclistas, motociclistas, de a caballo, en autobuses, de todas las edades.

Es impresionante el espíritu con el que se carga la mochila, la casa de campaña y se madruga por veredas, desde el valle de Ameca, que es uno de los puntos de encuentro, hasta la Cruz de Romero, antes de comenzar a descender para encontrarse con la Madre de Dios.

Nuestro grupo inició en Atenguillo. Comenzamos a tomar ritmo. Algunos cargaban cruces que dejarían en lugares específicos del recorrido en “memoria” de los seres queridos que ya no están, pero que recorrieron el Cerro del Obispo, la Estanzuela, La Campana, el Espinazo del Diablo, el Mirador, Jacales, Gallineros, San Rafael, Cocinas… Los lugares dependen de la ruta que cada grupo siga. A mí se me escapa el orden, pero hay peregrinos que cuentan 60, 30, 20, 10 años de ofrecer este testimonio de una cultura muy arraigada hasta la médula de los huesos, del corazón, del alma, y dan santo y seña de lugares y experiencias, anécdotas alegres y tristes, cargadas de fe y de amor.

Padres de familia que cargan a sus niños en brazos en largas jornadas, e hijos y nietos que cargan a sus padres y abuelos. Mandan hacer uniformes con hermosos dibujos estampados y colores vivos para animar a los que van adelante o atrás, siguiendo la luz de la esperanza. Y qué decir de los que se organizan para ofrecer refrigerios: agua y comida gratis. Otros vecinos de la ruta ofrecen bebidas, hospedaje, zonas de acampar, baños, regaderas y alimentos, como una manera de aprovechar a los caminantes para activar su economía familiar y comunitaria.

Se levanta el polvo de los caminos y se multiplican los pies de hombres y mujeres que quieren apagar su sed de cumplir una manda o promesa. Se desata la lluvia de solidaridad; en el trayecto no se necesita ningún policía, hay un cuidado mutuo. Un hombre lleva en su mochila un letrero: “Si necesitas pomada, medicina, pastillas, vendas, solo pídeme. Es gratis”. Lo que sí se necesita es organizarnos para cuidar los caminos y no dejar la basura tirada a diestra y siniestra. Platicando con los sacerdotes de Talpa y autoridades municipales del Pueblo Mágico, coinciden en que es un reto a resolver: que los peregrinos respeten la belleza natural, evitando el uso de desechables o, si los usan, que se los lleven o los depositen en el lugar adecuado.

Les comparto esta gran experiencia, digna de promover no solo en Talpa, sino en todos los pueblos. Por lo pronto, este año ha habido peregrinos de todos los Pueblos Mágicos de Jalisco: Tapalpa, Mazamitla, Mascota, San Sebastián del Oeste, Tlaquepaque, Sayula, Cocula, Tequila, Lagos de Moreno, Ajijic y Temacapulín.

Los mismos compañeros del Pueblo Mágico de Talpa se alegraron de que fuera alguien de Temacapulín, pues decían: “Ya todos vinieron, menos Temacapulín”. Así que aprovechamos para decirles que acá también tenemos a la Virgen de los Remedios, para que vengan de peregrinos y sigamos haciendo redes que nos unan para vivir la magia de la salvación en esta Semana Santa y Pascua.

Gabriel Espinoza
Gabriel Espinoza Íñiguez nació en Cosolapa, Oaxaca, el 30 de agosto de 1968. Es hijo de padres campesinos y comerciantes, Cesario Espinoza y Librada Íñiguez, ambos originarios de Temacapulín, Jalisco. Estudió Filosofía y Teología en el Seminario Conciliar del Señor San José, en Guadalajara. Ejerció como sacerdote de 1995 a 2015. A partir de 2015 solicitó dispensa a la Santa Sede y realizó un intenso trabajo social en rechazo a la presa El Zapotillo y a la privatización del agua. Diseñó la campaña permanente Volvamos a la Raíz y cursó la maestría en Desarrollo Rural en la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Xochimilco. Actualmente trabaja en proyectos de soberanía alimentaria y medio ambiente, y colabora en iniciativas con la Universidad de Guadalajara, en el Centro Universitario de los Altos (CUAltos).