Epifanía

Josefina Reyes Quintanar
La palabra epifanía proviene del griego επιφάνεια, conformada por el prefijo epí que quiere decir “por encima de” y el verbo phaínein, “mostrarse” o “aparecer”. Traducida queda como “manifestación”, “revelación”. En el caso de los católicos, se celebra la manifestación del Hijo de Dios al mundo, la presencia del Dios encarnado, su revelación a los pueblos gentiles, representados en los Reyes Magos. Estas majestades -que la tradición llama Melchor, Gaspar y Baltasar- vienen de las lejanas tierras de Arabia, Persia y Mesopotamia. Estos personajes de Oriente, sin haber sido instruidos en la fe monoteísta y sin tener la esperanza de un Mesías salvador como lo entendía Israel, se ponen en marcha hacia lo desconocido siguiendo la luz de una estrella. La magia radica en el lenguaje divino, el signo trascendente de seguir una estrella con fe desde el corazón invitados a buscar al Rey de los judíos.
La Iglesia Católica celebra tres epifanías: la adoración del Niño Jesús, el bautismo de Jesús y el milagro de la transformación del agua en vino durante la celebración de las bodas de Canaán. La más celebrada es la Solemnidad de la Epifanía del Señor, que tiene su fecha el 6 de enero y es popularmente conocida como el día de los Reyes Magos. Según la tradición, 3 magos aparecen del Oriente para adorar la primera manifestación de Jesucristo como niño, la luz de salvación para todos los pueblos, ofreciendo tres regalos: Oro, incienso y mirra (simbolizando cada uno de éstos la majestad, la sacralidad y la perpetuación ante la muerte).
Lo que nos describe el Evangelio de Mateo 2, 2-12 es La visita de los magos. “Vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle… vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y, abriendo tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra”. Realmente la Biblia no habla del número de magos o sabios, ni tampoco de sus nombres.
Un gran sarcófago dorado y ricamente decorado está colocado encima del altar mayor de la catedral de Colonia, en la ciudad con el mismo nombre, en Alemania. Dreikönigsschrein, el relicario de los Tres Reyes contiene supuestamente los huesos de los Reyes Magos. Considerado el relicario más grande en el mundo occidental y conservado de la Edad Media fue fabricado aproximadamente entre el 1190 y 1225, decorado con figuras doradas, gemas, camafeos, piedras preciosas y esmaltes, una joya de la orfebrería litúrgica y obra maestra del arte mosano. La catedral de Colonia se empezó en 1248 para albergar estas importantes reliquias, Tomó 632 años para terminarla y ser actualmente la iglesia gótica más grande de Europa septentrional.
En el siglo XV existía en Florencia la Compagnia della Stella, una de las congregaciones más importantes de la ciudad protegida por los Médici, la cual tenía una particular devoción por los magos. Les dedicaron la Capella dei Magi en su palacio (con frescos de Benosso Gozzoli) y la Adoración de los Magos de Fra Angélico en la capilla de Cosme el Viejo, en el convento de San Marcos. Esta hermandad imitaba cada tres años, desde 1447 cada cinco, el viaje de los Reyes Magos por las calles de Florencia. Ésa fue una de las celebraciones más opulentas de la ciudad toscana.
El día de Reyes es, tradicionalmente, un día de alegría, de luz, de fiesta, es día de recibir regalos. Es un día en que se mezclan los sueños, la religiosidad, la leyenda y el folklore, Aún y cuando es tema de discusión entre teólogos y exegetas para interpretar el prodigioso suceso de la Epifanía, el misterio de la estrella de Belén y todas esas interrogantes sobre la llegada del hijo de Dios y la existencia de los magos de Oriente; no deja de ser una tradición el celebrar su llegada. Mínimo una partida de rosca con una taza de chocolate caliente.




