Josefina Real
Domingo 25 de octubre.- Al advertir sobre los graves riesgos a la salud pública derivados del suministro de agua contaminada con metales pesados, problemática que ya ha alcanzado a la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), el senador por Morena, Carlos Lomelí Bolaños, señaló que existe una deuda histórica de más de cuatro décadas que ha afectado severamente a los pobladores de municipios como El Salto, Juanacatlán y Poncitlán.
Ante este panorama, exigió a las autoridades sanitarias estatales salir de sus oficinas y atender de manera directa a las comunidades afectadas.
En este mismo contexto, el legislador denunció el total abandono y destrucción de la infraestructura de un hospital que edificó con sus propios recursos en Mezcala para combatir estos problemas de salud y que nunca fue operado por el sector salud.
En conferencia de prensa, Lomelí explicó que la problemática del agua turbia y con sedimentos no es reciente, sino que data del año 2020, acumulando recomendaciones de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) en 2022 y alertas sanitarias emitidas en 2026 para evitar el uso del líquido en la cocina y el lavado de dientes.
Alertó que organizaciones civiles documentan padecimientos como problemas gastrointestinales, infecciones en la piel y conjuntivitis.
El senador advirtió que el agua bombeada en la región contiene plomo, mercurio, zinc y azufre, entre otros, los cuales se volatilizan y dañan las funciones renales, provocando que en zonas como Poncitlán y Mezcala, la región con mayor índice de insuficiencia renal por debajo de Taiwán, se registran entre 3,020 a 3,100 enfermos crónicos, además de casos de cáncer pulmonar y de piel.
“Es tiempo de que la Secretaría de Salud deje los escritorios, saque a los médicos a las colonias que están padeciendo por el mal uso del agua y monten carpas que acerquen los servicios”, aseveró.
Aunado a esta crisis, Lomelí denunció el estado de ruina en el que se encuentra el hospital con rampa de urgencias, salas de diálisis, hemodiálisis y quirófanos que construyó con recursos propios en Mezcala para atender emergencias e intoxicaciones por organofosforados.
Señaló que entregó la infraestructura terminada a la comunidad y solicitó su operación a las autoridades de salud Jalisco y al IMSS, pero el inmueble fue ignorado por completo.
“¿Saben cuándo lo recibió la Secretaría de Salud? Nunca. Quieren ir a ver el hospital que lo dejé hermoso, está destruido”, lamentó, puntualizando que se trató de una inversión destinada a mitigar el dolor de ver morir a tantas personas sin contar con ambulancias ni atención médica adecuada en la región.
