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¿EXISTEN LOS VIRUS?

¿EXISTEN LOS VIRUS?

Gustavo Monterrubio Alfaro

Esta charla-entrevista es resultado de factores fortuitos, sucedió que el Doctor José Antonio Meneses Hernández y el suscrito tenemos una amiga común, Juanita, y el doctor acababa de editar su último libro: La gran mentira del siglo XXI del Covid 19, la pandemia, y le regaló unos ejemplares a nuestra vinculante amistad, y ésta me obsequió uno; al ir pasando página me percaté que, sin haber cruzado una sola palabra, compartíamos la misma opinión sobre la falsa pandemia: el doctor Meneses desde el punto de vista médico y yo desde la óptica analítica.  
El doctor es egresado de la facultad de medicina de la Universidad Veracruzana; es especialista en Inmunología Oncológica por la Sociedad Suiza para la Investigación del Cáncer, Institut Hiscia; con estudios de Medicina Antroposófica en la universidad de Goetheanum, en la ciudad de Arlesheim, en Basilea, Suiza. Afirma ser el único inmuno oncólogo en México, por esta razón su tarea principal es difundir esta disciplina para tratar enfermos de cáncer, que asevera, con su tratamiento cura a ocho de cada diez pacientes, incluso en estadíos muy avanzados. Los inmunológicos que prescribe los importa de Suiza, porque son elaborados específicamente para fortalecer el sistema inmune, y éste es el fiel de la balanza entre la dicotomía: salud – enfermedad.
Es Director fundador del Instituto Mexicano de Inmunología General e Inmuno Oncología y Director de Ediciones Hipócrates de México, órgano de comunicación del Instituto; ha escrito diversos libros: El cáncer: mitos, realidades y retos hacia una nueva esperanza de vida; El cáncer: mitos, realidades y retos. primero conócete a ti mismo y conocerás y vencerás el cáncer; Historias de vida y enfermedad: el camino andado por la persona enferma: El pequeño y el Gran Creador; ¿Por qué el cáncer en la mujer? La respuesta a esta interrogante; La gran mentira del siglo XXI: Covid- 19. La pandemia; ha publicado artículos en distintas revistas: El medicamento Divino. Revista médico moderno. Tras la pista de los neurotransmisores. Revista enlace inmunológico. Revista Nous médica: diversos temas sobre medicina y humanismo. Púrpura trombótica idiopática sin anemia hemolítica. Revista del IMSS; ha dictado conferencias en México, Argentina, Chile y Estados Unidos; su objetivo principal consiste en introducir estas novedosas y científicas alternativas terapeúticas en los planes de estudio a nivel nacional, y actualmente los comparte con la UAG y la Asociación Panamericana de Cuidados Paliativos.
Cuando estudió medicina, hace alrededor de 50 años, rememora, la materia de inmunología no existía, ahora ya se incorpora más en los planes de estudio, pero el problema, alerta el doctor Meneses, es que los tratamientos alópatas que se aplican actualmente van en contra del sistema inmunológico, porque son los laboratorios los que diseñan los programas de estudio; sin embargo, los estudiantes de primero y segundo año se preguntan ¿si la quimioterapia afecta el sistema inmune, entonces produce más cáncer?, porque la solución, sostiene, es activar el sistema inmune, no deprimirlo, como lo hacen deliberadamente, los tratamientos alópatas.
La solución de cualquier enfermedad puede ser tan sencilla, sostiene, como simplemente cambiar la actitud ante la vida, la persona que enferma es una persona que está a disgusto en la vida, que padece de estrés, tristeza, angustia, depresión, esto es sabido y aceptado por la práctica médica; es por ello que aboga más por una medicina filosófica que por una medicina alópata; y abunda, la medicina filosófica se ejerció en Grecia por Sócrates, Platón, Hipócrates, y además de prescribir remedios naturales, entonces no existía la medicina alópata, curaban ayudando a producir un cambio en la actitud de las personas, por ello, recomienda el libro: Más Platón y menos Prozac, de Lou Marinoff.
Es un firme creyente que la espiritualidad es el máximo estadío de la sabiduría y creatividad terrenal, pero ésta ha sido frenada por la evolución humana, por el desarrollo de la tecnología. Para mí, afirma categórico el doctor Meneses, y para otros científicos del mundo, no existen los virus, esta afirmación está íntimamente ligada a la filosofía Antroposófica, cuyo fundador fue Rudolf Steiner. En Suiza estudió, como mencioné supra, Medicina Antroposófica, que la define como una ampliación del arte de curar, y fue aquí donde aprendió a pensar, no a recitar dogmas y ortodoxias médicas, sostiene.  
La falsa pandemia, afirma, no es provocada por un escurridizo, maligno, extraño y misterioso virus, es resultado de la relación entre el sistema inmune y las radiaciones, porque lo que más daña al RNA y DNA son éstas
Por eso los ancianos eran los que más cáncer desarrollaban debido a que estaban expuestos durante más tiempo a las radiaciones y éstas son acumulativas, actualmente los infantes también padecen cáncer.
Su teoría se fundamenta en los efectos de la radiación en el cuerpo humano y apunta que hay tres tipos de radiación: natural, la de los planetas; artificial, la de los satélites puestos en órbita y la ambiental, que es la mezcla de las dos primeras.
La principal radiación se recibe de los agujeros negros, las estrellas enanas y las súper novas que producen rayos X y rayos Gamma, estos últimos son los más intensos, penetran placas de acero y el hormigón y, de la radiación artificial: radiografías, tomografías, mamografías.
Las radiaciones Alfa son de onda larga y no traspasan el papel, las Beta, por el contrario, si traspasan el papel y las gamma que vienen de los planetas, sí traspasan una hoja de aluminio o de metal gruesa y el hormigón.
Las antenas 5G emiten radiaciones en Gigahertz y el poder de penetración en el cuerpo de éstas es mayor, por esto han aumentado las enfermedades, incluidas las asociadas al coronavirus.  
Con la vacuna de Pfizer, sostiene, se accede a datos biométricos a través de las 5G, por eso Bill Gates, acusa, ha afirmado que revolucionará la medicina, que no se necesitarán médicos, con las 5G se hará todo tipo de diagnóstico y se dará la receta, aunque el objetivo no es sanitario sino controlar a la humanidad, advierte.
El cáncer que asocia directamente con las radiaciones, no es hereditario, pero en una vivienda cercana a una antena 5G todos los residentes enfermarán de cáncer y señala que aún las antenas 4G que se instalaban en el entorno de casas habitación y los residentes recibían un pago por permitir su instalación, lo que recibían no era suficiente para sufragar los gastos que realizaban, pues irremediablemente desarrollarían cáncer, por estar en el radio de emisiones crítico.  
En Chile, nos informa, la ley establece que una antena 5G debe estar a cuatro veces la distancia de la torre de la misma, ésta oscila entre 40 y 60 metros de altura. Se lamenta que en México, por la corrupción gubernamental, no se reglamente la instalación de 5G y esto ha permitido que broten como setas, poniendo en riesgo la salud de los residentes en el radio crítico y condenando al gobierno y a los ciudadanos a sufragar y padecer los efectos nocivos de las ondas de radio que emiten; las consecuencias las veremos pronto, aunque como ocurre con el supuesto coronavirus y las terapias génicas que experimentan en cobayas humanas, las enfermedades que causen las radiaciones de esas antenas, las asociarán a otros factores y comorbilidades.
Entre los objetivos de la falsa pandemia está, desviar la atención y no ocuparse de las 5G, para que no haya regulación de éstas.  
Los cables de alta tensión, nos advierte, son un factor de riesgo de contraer cáncer, éste también se adquiere por miedo y por estar expuesto a radiaciones en intensidad y tiempo dañinos para el cuerpo humano.
El sistema inmune se encarga de aceptar lo propio, lo que le pertenece al cuerpo y rechazar lo extraño, y es adaptativo, por eso, recomienda, con una simple biometría hemática es suficiente para diagnosticar.
La manipulación que se ha hecho de los detritus celulares, es lo que ha hecho posible el engaño sobre la falsa pandemia, éstos, los exosomas, son partes proteicas de la célula que se forman en la periferia de ésta y se separan de ella: llevan proteínas, porciones de ADN, ARN, están recubiertos por una membrana lipídica, que es la que recubre todas las células del cuerpo.
Las células se hacen cancerosas porque las radiaciones dañan el ADN, es decir, los exosomas que resultan deben ser eliminados porque son capaces de penetrar una célula sana, meterse en ella y apoderarse de su ADN, y a estas excrecencias las llaman virus; los exosomas también se producen por sentimientos negativos: ira, estrés, depresión, angustia, etc.
El ADN es autorreparable, nos informa, pero lo que pretenden con la falsa pandemia es que la gente viva en el miedo y no se haga resistente a las radiaciones.  No se adapte inmunológicamente.
La teoría viral, manifiesta, se formuló para asustar a la gente, luego se introdujo la palabra contagio, para aumentar el terror a contagiarse o ser fuente de contagio; la mayor parte de los 5 millones 25 mil 906 muertos en el mundo, atribuidos al temible coronavirus, reportados al 3 de noviembre, afirma categórico, lo son por miedo, no por el supuesto “bicho”.  
Con la proliferación de los satélites artificiales, los miles que pondrán en órbita Bill Gates y Elon Musk, entre otros, la fábula del coronavirus se convertirá en “la historia sin fin” -en Europa se ha decretado la tercera ola-, ya que se agravará, porque estos son la fuente que daña el ADN y esto es precisamente lo que testa la altamente falible prueba PCR, esto es, material genético producido por cualquier enfermedad, incluidas las derivadas de la exposición a radiaciones dañinas.  Y llegarán a existir múltiples “olas de contagio” y “numerosas mutaciones”, en la medida en que más antenas 5 G existan en el planeta y más satélites artificiales orbiten alrededor de la tierra y el alfabeto griego, no será suficiente para bautizar esas supuestas mutaciones.
El colesterol es necesario para el organismo, señala,  porque éste es fundamental para formar la membrana de las células, las hormonas sexuales: la testosterona masculina y la progesterona femenina; sin embargo, la mercadotecnia vende la idea de que lo libre de éste es sano cuando el problema del colesterol malo se debe a los alimentos industrializados; de igual forma el problema de la intolerancia a la lactosa se debe a los químicos que le ponen para pasteurizar la leche, no al lácteo en sí.
La mejor grasa para consumo humano, nos recomienda, es la de cerdo. Los aceites se elaboran con procedimientos tóxicos; las mujeres delgadas con celulitis se deben a que los aceites refinados no los quema totalmente el cuerpo; por eso, además, hay más infartos y problemas de colesterol.
He tratado pacientes, expresa, diagnosticados positivos a coronavirus y nunca me disfrazo de payaso ni voy vestido de astronauta y voy sin cubrebocas; por ejemplo, un paciente tenía 45 de saturación e insuficiencia renal, si hubiera llegado a un hospital (a una de esas cámaras de gas neonazis, llamadas hospitales covid, como los define el suscrito), inmediatamente lo intuban -y agregué: lo asesinan-, va a terapia intensiva y sale muerto; el muchacho vive, con el tratamiento que le prescribí a base de dióxido de cloro.
Y puedo afirmar que todos mis pacientes han sanado, con el dióxido de cloro intravenoso o tomado, dependiendo de la severidad del caso.  
Hasta en estos lugares debo luchar contra las mentiras y medias verdades que vomita la genocida OMS, porque he llegado a la casa del enfermo (a) y todos los familiares portan cubreboca, yo les digo ¡quítense el cubreboca!, porque ustedes a su familiar enfermo le están haciendo sentir que es un apestado y va a tardar más en sanar; no les va a pasar nada, y pues entonces se lo quitan.  ¿Y qué es lo que sucede? Nada
Los huicholes que viven en sus comunidades, nos informa, no tienen coronavirus porque no hay antenas 5G en ellas, en los países pobres que no cuentan con antenas 5G, tampoco hay coronavirus.
En conglomerados urbanos como la Ciudad de México y el Área Metropolitana de Guadalajara es donde hay más casos del supuesto coronavirus porque es donde más antenas se han instalado y hay más personas expuestas a las radiaciones.
En resumen, el doctor Meneses concluye que los síntomas que se han asociado al coronavirus son producto de las radiaciones de los satélites artificiales y de los planetas y que, en todo caso, el coronavirus es tan sólo un virus de la gripe común y estacional, uno más de las más de mil doscientas variantes que existen, lo demás es simple y vulgar mentira o burda manipulación.
El doctor Meneses nos receta estos aforismos: La felicidad y el cáncer no se llevan y quítense el miedo y se quitarán el coronavirus.  
Si a alguien le interesa adquirir el libro comentado: La gran mentira del siglo XXI del Covid 19, la pandemia, así como cualquier otro título publicado por el autor en ediciones Hipócrates, se pueden solicitar al teléfono fijo de la ediciones Hypokrates de México 33-3261-6321

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