La fiscal Ernestina Godoy nada supo de la trama del falso huachicol de 59 millones de litros de combustible, pero permitió el escándalo. ¿Y de los desaparecidos y sus buscadoras? ¡Ni madres! Menos, dónde ubicar, para que declare a petición de sus sobrinos Farías, al extitular de Marina, Rafael Ojeda, encontrado por la prensa.
Tampoco le importó apresar como lo peor, ipso facto, sin suficientes pruebas, a Ernesto Ruffo, devuelto por tierra a Ensenada desde El Altiplano.
Lo que jamás le importó fue saber el paradero de Amílcar Olán, prestanombres de Andy y Bobby López Beltrán, presuntos corresponsables del descarrilamiento del Interoceánico, donde murieron 24 personas. Olán fue sorprendido en Lugano, Suiza, por Irving Pineda, de TV Azteca.
¿Tenemos fiscal para y por consignas?
