Grandezas de Nueva Galicia / XX
Gabriel Michel Padilla
Sábado 31 de enero de 1587 Tepic, trompetas y chirimías y los principales
Salió el padre Comisario a las dos de la madrugada de Acualixtempa y subidas muchas cuestas y pasadas algunas barrancas y ocho o nueve arroyos y andadas siete leguas de camino pedregoso en muchas partes, llegó muy cansado al pueblo de Tepic de la guardianía de Xalisco, una legua de aquel convento por donde había pasado de largo una madrugada a los diez y nueve del mismo, salieron de recibir las trompetas de chirimías una legua y poco menos los principales del pueblo todos a caballo y últimamente todos los restantes de la gente así indios como indias chicos y grandes a la puerta del patio de la iglesia donde también estaba el guardián de Xalisco y sus compañeros aguardándole.
La primera audiencia de Nueva Galicia, datos sobre Compostela
Detúvose allí el padre Comisario una hora; acudieron los indios a verde con sus presentes de pan de Castilla, plátanos, patatas y una bota de vino, con mucha devoción y alegría, que toda es, gente devota. En aquel pueblo estuvo al principio de la conquista algunos años la audiencia de la Nueva Galicia porque allí era también la frontera de los chichimecas e indios de guerra, después se pasó a la ciudad de Compostela que habían fundado en memoria de la ciudad de Santiago de Galicia cuatro o cinco leguas de Tepic y últimamente se pasó a la ciudad de Guadalajara, donde está al presente junto a Compostela hay minas de plata muy ricas. Moran en aquella ciudad hasta veinte españoles y en Tepic cinco o seis.
Capítulo 11 (84)
De cómo el padre comisario llegó Aguacatlán y del volcán de Xala
El mismo día sábado 31 de enero partió el padre comisario de Tepic y dejando el camino que va a Xalisco porque se rodea por él una legua, tomó derecho la vía de Aguacatlán y pasadas dos acequias y un buen arroyo y un río, andada una legua, llegó al pueblo de Analco donde a la ida había estado a los diecisiete de aquel mes, estaba toda la gente junta guardándole; dioles las gracias y pasó adelante y andadas tres leguas de buen camino, en que se pasa un riachuelo y una fuente, llegó junto a una estancia y molino a orilla del mismo riachuelo, que va por allí dando vueltas,
Descanso a la sombra de unos árboles, persecución de mosquitos
donde descansó un gran rato a la sombra de unos árboles y comió lo que el compañero del guardián de Xalisco había llevado para que el efecto mezclado, todo con persecución muy grande de mosquitos que le daban mucha guerra dejando allí al fraile de Xalisco para que se volviese su convento, prosiguió su viaje el padre Comisario
Dos leguas de obscuridad, hachones encendidos para cruzar el arroyo
y pasados cinco o seis arroyos y algunas cienaguillas y quebradas andadas cinco leguas llegó muy de noche muy cansado y quebrantado de tan larga jornada a un pueblo llamado Tetitlán de la guardería de Aguacatlán, de lengua peregrina, anochecióle dos leguas antes de llegar al pueblo las cuales anduvo con grandísimo disgusto y pesadumbre porque hacía muy oscuro e iba el camino cuesta abajo y nunca encontraba ningún indio ni se oía ruido ninguno sino fue el que hicieron unas vacas en una sabana lo cual causó mucho miedo y uno de los compañeros temiendo no fuesen chichimecas de guerra. Para pasar el ultimo de aquellos arroyos fue menester sacar lumbre porque la oscuridad de la noche era muy grande; encendiéronse unos cabos de candelas que llevaban para semejante menesteres, con que se pasó el arroyo y anduvo el padre Comisario
Indios de Tetlán llegan con lumbreras, danzas chichimecas y devoción
hasta que llegaron indios del pueblo a alumbrarle; salieron muchos indios de a pie y de caballos a recibir y casi todos llevaban en las manos hachones encendidos de paja que parecía procesión de jueves o viernes santo; salieron asimismo muchos indios de a pie en traje de chichimecas dando gritos y alaridos discurriendo a una parte y a otra dándoles palos los unos a los otros en las adargas que llevaban, otros salieron danzando como españoles y otros enmascarados haciendo meneos y viajes muy vistosos y de reír finalmente con tanta fiesta, luminarias y acompañamiento llegó el padre Comisario, al patio de la iglesia donde estaba la demás gente puestas en procesión y con ellos el guardián de Aguacatlán, de los cuales fue recibido con mucha alegría y devoción. Le dieron de cenar e hízosele mucha caridad y regalo y todo fue menester según iba ya de fatigado y desmayado de una jornada tan larga de dieciséis leguas. Diose tanta prisa el padre Comisario así por ahorrar tiempo y que no le cogieran aquellos dos días de fiesta que venían en Xalisco, como por cumplir la palabra que había dado a los indios de Aguacatlán de estar en su pueblo para la fiesta de la purificación de nuestra Señora a los cuales o no se ha de dar, o dándose les se ha de cumplir en todo caso, porque aunque son inclinadísimos a mentir y se dan de ordinario tras su inclinación, abominan mucho no sólo la mentira, pero aún lo que tiene apariencia de ella.
