Grandezas de la Nueva Galicia / XXIX

Grandezas de la Nueva Galicia / XXIX

Gabriel Michel Padilla

Tzacualpa, como era tan temprano no lo esperaban

a un pueblecito llamado Tzacualpa de la guardianía de Colima de indios que hablaban la lengua de Zapotitlán, los cuales no le aguardaban tan de mañana y así estaba todo quieto. Pasó de largo el padre Comisario y andada media legua de cuesta abajo, llegó antes que fuese de día al mismo río de Tuxcacuesco. Pasóle muy bien porque, aunque llevaba mucha agua, va muy ancho y tiene buen vado, limpio de piedras. Luego subió una costezuela y mal reventón y andada otra legua y media de buen camino en que se pasan tres arroyos,

Llegada a Comalán donde lo recibieron niñas en procesión

llegó muy temprano a un bonito pueblo de la misma guardianía de Colima llamado Comalán. Hízosele allí buen recibimiento y entre otra gente que salió a hacerle fiesta salieron las niñas de la doctrina en procesión puestas en dos órdenes con sendas banderillas de seda en cada orden la suya, la cual llevaba la mayor de las niñas puesta en una vara larga. Éstas pidieron la bendición al padre Comisario y él se las dio y descansó un poco en los aposentos de los frailes. Es aquel pueblo fresco y fértil, hay muchos platanares, cógese mucho maíz y algodón y algo de cacao, y todo se riega con acequias de agua que entran en el mismo pueblo sacadas de los arroyos que corren por ahí junto. Después de haber descansado un rato y agradecido a los indios su devoción, partió el padre Comisario de aquel pueblo y pasados dos arroyos y andadas tres leguas pequeñas de camino llano,

Entrada a Colima

Llegó antes de comer al pueblo y convento de Colima, donde así mismo se le hizo muy buen recibimiento y acudieron los indios con sus presentes de plátanos, huevos y pan de Castilla. El convento se iba haciendo de aposentos bajos, de adobes y cubiertos de paja, porque el antiguo, que era de cal y canto, se había caído los años pasados con un gran temblor de tierra y habiendo después hecho otro de madera, se quemó con el fuego que vino de una sabana y dehesa, sin poder remediarse, estando los frailes en la visita. Moraban en aquel convento (cuya advocación es de nuestro padre San Francisco) tres frailes. Visitólos el padre Comisario y detúvose con ellos aquel día y hasta en la tarde. El pueblo es de mediana vecindad de indios cuya lengua materna y los demás pueblos de la guardianía, es mexicana corrupta, excepto los de Tzacualpa, que como queda dicho es la de Zapotitlán. Todos caen en la jurisdicción de México y en el obispado de Michoacán, pero caen en la parte de Xalisco y no en la de Michoacán. (¿?)

Un cuarto de legua de aquel pueblo está fundada una villa de españoles que también se llama Colima, en la cual moraban setenta vecinos, los cuales viven de muchos cacahuates que tienen y benefician, y de muchas estancias de ganado mayor. Es aquella tierra muy  calurosa, como toda la demás que  nace en la costa del mar del Sur como ella y cría muchos mosquitos que persiguen a los que la habitan y aún a los huéspedes aunque vayan de paso. Dase en aquella, mucho algodón, plátanos, chicozapotes.

Tratado sobre los cocos

Danse muchos cocos, que son un árbol muy hermoso y vistoso que se hace tan alto como la palma, a la cual se parece mucho. En comenzando a llevar fruta el coco, que es a los ocho o nueve años, echa cada mes un racimo y en cada racimo, veinte o treinta o más cocos, aunque no todos se gozan porque se caen cuando pequeños y vienen a quedar diez o doce poco más o menos. Hácense éstos muy grandes y tienen una corteza de dos dedos de grueso, por de afuera verde y lisa por dentro lleno de hilachas; debajo de esa corteza tienen una cáscara delicada pero muy dura y vidriosa, la cual es blanca cuando el coco no está bien maduro, pero si lo está, se pone negra y de ella se hacen los cocos que llevan a  España  que sirven de vasos para beber. Dentro de esta cáscara, y pegada a ella, tienen casi un dedo de grueso de carne muy blanca y gustosa, y de sabor de avellanas o almendras dulces; lo restante está lleno de agua muy delicada y suave blanda y muy buena para beber, la cual se va consumiendo como se va madurando el coco, hasta no quedar ninguna cuando el coco está demasiado duro; tiene aquella cáscara en la una punta tres agujeros  que parecen a los ojos y la boca de un hombre, los cuales están tapados con la carne blanca sobredicha y son fáciles de abrir y destapar. Por ellos se saca el agua, y por uno de ellos echa el tallo el coco cuando se siembran, porque de la fruta se pone y va creciendo y se hace tan alto como queda dicho. El día que el padre Comisario llegó al convento de Colima, vino a ver el regimiento y cura de aquella villa y otro día cuando salió de allí par Tuxpan, lo acompañaron casi media legua.

 

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