Grandezas de la Nueva Galicia / XXXIII

Grandezas de la Nueva Galicia / XXXII

Gabriel Michel Padilla

Lunes 2 de marzo de 1587

Salió de Sayula ya de día y andadas dos leguas de camino llano y pasadas dos fuentes y un arroyo, unas cienaguillas por pontezuelas de madera, llegó al pueblo y convento de Amacueca,

El pueblo de Amacueca de lengua pinome, recibe al padre Comisario

donde se le hizo muy buen recibimiento; está aquel pueblo en un alto, a un lado del valle sobredicho, en la halda de aquella sierra, tiene el mismo temple que Sayula, y así se dan en él las mismas frutas y hortalizas y legumbres. Es de pequeña vecindad de indios de lengua pinome, de la cual son también las demás de  aquella guardianía, pero casi todos entienden y hablan la mexicana y en ella se les predican y en ella se confiesan; todos caen en el obispado de Xalisco y en la provincia de Ávalos y son de la jurisdicción de México, y moran allí en Amacueca cuatro o cinco españoles. El convento es una casita de aposentos bajos, hechos de adobes con su enmaderamiento y cubiertos de paja: la iglesia es de lo mismo. Tiene aquel convento (cuya advocación es de Nuestro Padre San Francisco) una bonita huerta, a la cual entra un gran golpe de agua muy buena que desciende de la sierra. Moraban allí dos frailes, visitólos el padre Comisario y detúvose con ellos todo aquel día: solía ser todo aquel convento de aposentos altos con su iglesia, hecho todo de cal y canto y con un grande terremoto y temblor de tierra se cayó y hundió, parecen al presente algunos paredones de argamasa muy fuerte y otros están medio sumidos en la tierra. Tiene aquel convento muy buena vista, el cual en tiempo de aguas está gran parte de él cubierto de agua, y parece laguna, y en verano, que es cuando faltan las aguas se seca todo y descubre muy largos salitrales, donde se hacen los indios mucha sal, como presto se verá.

Martes 3 de marzo de 1587

Salió el padre Comisario de Amacueca, al salir el sol, y andada una legua de camino llano llegó al pueblo y convento de Atoyac,

En Atoyac, cuadrillas de indios salen a recibir la bendición del ilustre visitante.

donde lo recibieron los indios con gran fiesta y regocijo: tenían hechas muchas ramadas, y en ellas y en las puertas de las casas, puestas muchas banderillas, como en Sayula, llegaban los indios e indias a manadas y en cuadrillas a saludarle, vestidos todos de pascua e hincábanse se rodillas para que los bendijese, luego se ponían en orden a la una y otra parte del camino, y llegaban otros indios y hacían lo mismo; hubo también música de trompetas y chirimías y una danza con muchas sonajas.

Simulacro de guerra chichimeca con indios de arcos y flechas.                                                                     

Salieron como una docena de indios de a pie, en traje de chichimecas de guerra, y uno solo a caballo, con lanza y adarga, vestido de librea, al cual los de a pie daban grita y hacían visaje y meneos con sus arcos y flechas y aunque él trabajaba y hacía su poder por entrarlo con su caballo, no aprovechaba nada porque el caballo se espantaba de verlos y oírlos la grita que daban, y daba saltos y brincos y volvíasele atrás, y así dicen que acontece muchas veces que tienen los españoles con los chichimecas verdaderos, que no los pueden entrar por espantarles los caballos de verlos y oír la grita y algazara que levantan.

Calzada que traspone la laguna de Atoyac a Techaluta.

Está Atoyac en frente de Amacueca, de la otra parte del valle y laguna, y en tiempos de aguas  se pasa de un pueblo a otro, y desde Atoyac a Techaluta, por una calzada alta de piedra, que tienen hecha los indios, de un cuarto de legua de largo, con muchas alcantarillas de madera, pero entonces, que era verano, no fue menester ir por ella porque estaba seco. El convento de Atoyac, es una casa de aposentos bajos hechos de adobes y cubiertos de paja, todo viejo, tenía una huerta pequeña, su advocación es de San Juan Evangelista, y moraban allí dos frailes, visitóles el padre Comisario, detúvose con ellos aquel día. El pueblo es de mediana vecindad de indios muy devotos, su lengua materna y de los demás pueblos de la guardianía, es pinome pero entienden y hablan la mexicana,  y en ella se les predica y ellos se confiesan, caen en el obispado de Xalisco y en la provincia de Ávalos y jurisdicción de México; ofrecieron al padre Comisario, pan de Castilla, miel, plátanos  y muchos panes de sal de la que se hace en aquella laguna junto a aquel pueblo, la cual es muy blanca y limpia y buena y acuden a comprarla, españoles de muchas partes, a para esto se hace allí en Atoyac de cinco en cinco días un mercado o tianguez y lo principal que allí se vende es sal; llévanla a México por ser tan buena y hacerse con mucha limpieza.