Grandezas de Nueva Galicia / XVIII

Grandezas de Nueva Galicia / XVIII

Gabriel Michel Padilla

 

Capítulo 10 (83)

De cómo el padre comisario volvió desde Acaponeta a Xalisco

Visitado como queda visto el convento de Acaponeta porque para visitar los demás que no estaban visitados era menester dar la vuelta hacia Guadalajara y llegar a Cocula desde donde se había de ir al valle de Autlán, Colima, Zapotlán y Tuxpan y a otras partes, determinó el padre comisario salir de Acaponeta y volverse a Xalisco y poniendo esto por obra partió.

Lunes 26 de enero de 1587. San Felipe Aztatlán, recibimiento solemne

Salió el padre comisario de aquel pueblo y convento y pasado el río por el vado porque ya se le había quitado el enojo, y andadas otras dos leguas de camino llano, llegó antes de ponerse el sol a un pequeño pueblo de aquella guardería llamado San Felipe Aztatlán de indios que hablan la lengua pinome o pinonuquia, donde se le hizo muy solemne recibimiento, salieron al camino algunas danzas de indios en trajes de chichimecas todos le hicieron mucha fiesta le ofrecieron pan de Castilla, bizcochos, plátanos, batatas, gallinas y una botijuela de vino, que por allí se estiman mucho; habían acudido a aquel pueblo los indios de otros pueblos vecinos y todos se regocijaron con la alegría del padre Comisario el cual se detuvo allí aquella noche.

Martes 27 de enero de 1587. Rancho de Ozomatlán

Salió de madrugada de Aztatlán con una luna muy clara y pasado de suelo de Santa Ana y andadas cuatro leguas largas por el camino mismo que había llevado a la ida, llegó antes de que amaneciese al rancho de Ozomatlán o de Los Pescadores, donde halló algunos indios de aquel pueblo que le estaban aguardando cual es con otros compañeros suyos que acudieron, luego rogaron e importunaron al padre Comisario que pasase a su pueblo.

Cruce en canoas, pescado cocido con gallinas en la misma olla

Hízolo así por no desconsolarlos y se pasaron en unas canoas hechas de heno o eneas, por una lagunilla de agua muy hedionda; llegado al pueblo halló toda la gente a la puerta de la iglesia puesta en procesión y después de haber hecho oración con ellos y agradecido su devoción y recibimiento, descansó un poco en un pobre aposentillo que estaba pegado a la iglesia; trajeron a aquella hora que ya amanecía huevos, pescado aderezado, y gallinas de Castilla, que con su simplicidad habían cocido con el pescado juntamente en una misma olla y agua; comieron los que tenían necesidad y luego en las mismas canoas tomaron los indios a pasar al padre comisario y a sus compañeros al rancho sobre dicho, aunque es pequeño aquel pueblo había en él, dos lenguas diferentes una de otra, la una es iruzanuquia y la otra cuarinuquia; desde el rancho prosiguió el padre comisario su viaje por el mismo camino que a la ida y andadas cuatro leguas llegó muy fatigado del sol al pueblo de San Pedro Tanahuepa, donde fue recibido con mucha fiesta y se detuvo hasta la tarde

Indios con cabellos largos y zarcillos, piden les envíen frailes

Estando en aquel pueblo  el padre Comisario vinieron a verle y hablarle siete u ocho indios chichimecas de la tierra, con cabellos largos y zarcillos en las orejas pidiéronle en nombre suyo y de sus compañeros (que según dijeron eran cuarenta casas) que les enviase quienes doctrinase en las cosas de la fe, porque eran cristianos bautizados y que aunque los años pasados se habían subido a la sierra huyendo de miedo de los soldados que los maltrataban ya se habían bajado a los llanos y tenían comenzada su iglesia. Les agradeció  mucho el padre Comisario y los consoló animándoles a que se congregasen y a que acabasen la iglesia y que les enviaría religiosos de Centípac, que los ayudase así hacer esto, como a su cristiandad; hizo que les dieran de comer y quedaron muy contentos y estaban todos, las bocas abiertas mirándole después de comer volvieron con la misma petición por escrito y les respondió  lo mismo.

Triangulación de lenguas para entenderse

Para entender estos indios que eran de diferente lengua y no sabía la mexicana decían que sus razones a un indio principal de aquel pueblo que las entendía y él les decía en lengua mexicana al nahuatlato y el nahuatlato al padre comisario y por estos tenores se negociaba, que no era pequeño trabajo.

San Juan Omitlán, dos indios desnudos y embijados

Aquella tarde, después de comer y de haber descansado un rato, partió el padre Comisario de aquel pueblo, pasó el río por el vado y aunque daba el agua a las cinchas y aún más arriba, y andada  media legua llegó al pequeño pueblo llamado San Juan Omitlán cerca del cual salieron de entre las matas sólo indios desnudos y enviados como chimeneas de guerra con adargas y macauitles tan de improviso y con tanta gritas y algaradas a que a la bestia en que iba el padre Comisario y a las demás de la compañía hicieron dar una vuelta a la redonda, y no fue poco no caerse ninguno de los que iban en ellas; luego comenzaron a tirarse limones ceutíes y a darse de porradas en las adargas con sus porras y con esta fiesta llegó el padre comisario a la puerta del patio de la iglesia donde estaba toda la gente junta aguardándole, puesta en procesión.