Hablar del paisaje

Mtro. Javier Jiménez Pérez

Resulta angustiante describir el paisaje porque ¿de cuál paisaje se habla? Hay tantos paisajes como individuos que lo contemplan. Cualquier paisaje, aun contemplado desde un mismo punto por varios individuos, cada uno lo describirá desde su personal punto de vista; cada quien hará una interpretación de acuerdo a su interés, sus conocimientos, su sensibilidad y su estado de ánimo. Un espíritu rudo que tiene ante sí un bello paisaje no tendrá la misma percepción que alguien con sensibilidad poética.

En cualquier punto de la Tierra que se detenga un individuo, habrá la posibilidad de que un poeta tenga la inspiración para crear una bella obra de arte que se convertirá en la posibilidad de un gozo de carácter universal y atemporal. Sería interminable enumerar los poemas que se han hecho inspirados por el paisaje de un lugar, en un determinado tiempo y con las condiciones del poeta.

Hay lugares que inspiran y enamoran por su paisaje, por la energía que transmiten a quien tiene la suerte de contemplarlos. Son rincones de la Tierra que generosa se regala a quienes la vida, la suerte o el creador dispone a contemplarla cargando sus sueños, amores y esperanzas. Hay muchos ejemplos de poetas, pero yo quiero ponerme al lado de un poeta de mi tierra al que admiro y del cual gozo de su obra, de sus poemas de gran sensibilidad: Alfredo R. Placencia.

Mucho se puede decir de Placencia, pero lo que mejor describe su espíritu atormentado es su obra poética. Hablar de la obra de Placencia es asunto obligado para hablar de Temaca; fue esa tierra con su paisaje la que inspiró algunos de los poemas más bellos. Hablar de Temaca es un remitente a la obra de Placencia y, a su vez, hablar de la obra del poeta es un remitente al paisaje de Temaca.

Parafraseando al poeta de mi tierra, diré que Temaca tiene “un no sé qué” para embelesar al espíritu, para despertar en el alma el verso sentido y el deseo de rimarlo para compartir. El paisaje de Temaca es un paradigma de la vida misma, cíclica, con el alma en vilo esperando la lluvia o el calor para las gentes, las plantas y los animales. Para comprender a Temaca y su magia, hay que pasear por sus calles, sus campos y su río.

Escribe Mtro. Javier Jiménez Pérez, comunicador, egresado del ITESO. Autor de los libros La cama del latón y El Sefardita. Creador de la cerveza artesanal TEMACA, volvamos a la raíz. Salvemos Temaca A.C

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