Hurgar con catalejos

Hurgar con catalejos

Amado Aurelio Pérez

1990aapc@gmail.com

LAS LIBRERIAS TRADICIONALES PIERDEN MERCADO FRENTE

E-COMMERCE Y los editores independientes sufren los embates de las economías a escala, que vuelven inviables sus operaciones comerciales.

El pasado 14 del presente mes, esta columna publicó:

El mercado del libro en México atraviesa un profundo desplazamiento y reconfiguración, marcado por la caída en ventas de sellos independientes tradicionales —como el reciente cierre de operaciones de Ediciones Era tras 66 años—, la contracción de las compras gubernamentales, y el ascenso de formatos digitales y canales alternativos de consumo.

Aunque un porcentaje alto de la población declara leer, el consumo se ha desplazado hacia soportes digitales, foros, redes sociales y contenidos gratuitos en internet en detrimento del libro impreso.

Fundada en 1965 bajo el impulso de Arnaldo Orfila Reynal, la editorial Siglo XXI ha cumplido más de seis décadas manteniendo su vocación por las ciencias sociales, la filosofía y el debate latinoamericano: El empresario y médico argentino. Hugo Sigman, a través de su casa editora Capital Intelectual, adquirió la mayoría de las acciones de Siglo XXI Editores en junio de 2021.

La operación se concretó tras comprar el paquete accionario que pertenecía a Jaime Labastida, entonces director de la editorial El empresario y médico argentino. Hugo Sigman, a través de su casa editora Capital Intelectual, Edita revistas como TXT y 3puntos, las editoriales Capital Intelectual en Argentina y Clave Intelectual en España, la edición de Le Monde Diplomatique para el Cono Sur y la versión en español de The New York Review of Books; además de la productora de cine, KyS.

El catálogo de Siglo XXI Editores incluye autores como Michel Foucault, Roland Barthes, Pierre Bourdieu, Julia Kristeva, Jacques Lacan, Eduardo Galeano, Paulo Freire y Antonio Gramsci, entre otros. En cuanto a los temas, pone énfasis en las ciencias sociales, las humanidades y la divulgación de la ciencia, manteniendo la premisa de una alta calidad editorial y un excelente nivel académico; Así se convirtió en uno de los sellos más importantes y prestigiosos en lengua española, lo que lo llevó a abrir sucursales en Argentina, Colombia y España. La filial en el país cafetalero cerró en 1990 y con la muerte del fundador Siglo XXI España se alejó de la casa matriz y en 2010 los accionistas vendieron su participación a la editorial Akal.

El anuncio de que Ediciones Era suspenderá sus operaciones después de 66 años representa también la desaparición de uno de los espacios editoriales que ayudaron a definir buena parte de la literatura mexicana contemporánea.

La editorial comunicó este 17 de agosto que dejará de operar y comenzará a cerrar sus cuentas con las librerías y puntos de venta que todavía distribuyen sus libros. La decisión, explicó, es consecuencia de una transformación profunda del mercado editorial que se aceleró durante y después de la pandemia de Covid-19.

El mercado del libro depende de que existan lectores dispuestos a comprar libros y espacios donde puedan encontrarlos. Las librerías funcionan, además, como puntos de encuentro entre los lectores y los catálogos editoriales.

Cuando una librería cierra o reduce sus compras, una editorial independiente o especializada pierde uno de sus principales canales para llegar al público.

Eso resulta especialmente relevante para sellos como Era, cuyo catálogo no depende exclusivamente de los grandes éxitos comerciales. Una editorial literaria también construye catálogos, recupera obras, publica autores y apuesta por libros cuyo valor puede ser cultural, histórico o literario, aunque sus ventas no sean masivas.

Estas eran (son) editoriales que competían contra los monstruos editoriales europeos, cuatro o cinco grupos con la producción industrial en gran escala. En el caso de las letras nacionales, el proceso de internacionalización de la obra de los autores depende mayoritariamente de la mediación de las instancias encargadas de gestionar sus derechos:  los autores mismos, sin las agencias literarias no logran difusión, como presumen los programas de promoción de la lectura, y el reparto gratuito de libros con los programas universitarios como alas para volar y los programas pecda, ceca y un inagotable etc. Etc., ¿Sera necesario replantear los alcances de dichos programas o resignarse a creer en la mano invisible del mercado? de dichos programas o resignarse a creer en la mano invisible del mercado?

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