Hurgar con catalejos

Hurgar con catalejos

Amado Aurelio Pérez

1990aapc@gmail.com

Foto: Especial

MUSICAE

El análisis de las relaciones interartísticas entre música y literatura requiere de un enfoque interdisciplinar, para dar cuenta de los signos que la conforman, como expresión experimental. A la relación entre poesía y música se le han dedicado innumerables análisis, “Básicamente, las palabras se utilizan para representar hechos, pero cuando son empleadas de esta forma tiene lugar un extraño fenómeno: los hechos asumen la naturaleza original de las palabras mientras que las palabras en sí mismas caen en el olvido”.

Si uno escucha los versos del autor del poemario MUSICA&, la música en sí misma termina sumando a la prosodia, la cual, por una de sus definiciones, es el estudio de los rasgos fónicos que afectan a la métrica, (especialmente de los acentos), lo que se traduce en el ritmo, (pero no sólo en uso).  Dicho en cristiano, significa que a la música se le suma música, con lo cual lo que se obtiene es otra cosa, que de inmediato podríamos sin rendición condicional denominar ars poética.

Pedro Barboza: (San Martín de Hidalgo, Jalisco, 1951).

Realizó estudios de Música en el Conservatorio Nacional.

Escritor de Géneros: Poesía y Narrativa.

Obra publicada. Brisa adictiva (Santa María Juana, 2003); Algún día (bajita la mano) (Literaria /Harmaño, 2014); Musica, Poesía reunida (La Rueda Cartonera, 2019).

Tal vez sea cierto que una de las decisiones más difíciles de tomar a la hora de trazar cualquier relato, incluido el del arte, sea precisamente aquella a propósito de lo que se incluirá y a lo que se excluirá en la narración, en especial, porque todo criterio puede cuestionarse, plantear dudas, revisarse y hasta ser recusado con el paso de los años y con los cambios de paradigmas y perspectivas.

Quienes representaron el “futuro”, en la segunda mitad del pasado siglo, son los maestros de las nuevas generaciones, los retos de desafío ante los cánones culturales establecidos.

Lo que vino después, los dorados veintes del siglo que corre:  años, son nostalgia de la infancia, el recuerdo de ese camino recorrido, largo y ajeno, que más parecía un “Jardín Japonés”, en plena unidad Revolución, o el recién bautizado “parque rojo” repleto de turistas asiáticos.

Con igual pasión y constancia entre la poesía, la narrativa y la música, Pedro Barboza ha jugado un papel fundamental en la historia literaria y cultural de la perla Tapatia del primer cuarto del silo XXI.

Su relevancia, por ejemplo, al interior de la tradición lírica ha sido señalada, desde la RUEDA CARTONERA, Y LOS TALLERES DE LITERALIA, (Sergio Fong, Patricia Medina).

Una pregunta fundamental rondaba en el ambiente del café de Val, donde cada domingo: Hugo Haro, Roberto Miranda, Arturo Villaseñor y ocasionales etc., nos preguntamos ¿cuál era la función del arte y de los artistas, de la literatura y de, en periodo tan complejo como el que nos toca vivir desde un lugar tan conflictivo como lo es el ágora del café? Para intentar responder a este interrogante, y tratar de entender con mayor justeza la posición adoptada por Pedro Barboza, es necesario detenerse en otro texto publicado por Martin Almádez, en el prólogo del libro que comento.

Por último, “hemos de comprender que, lejos de las ponderaciones actuales, una estética que ejerce violencia tanto hacia sí misma como hacia todo sujeto, ha constituido la esencia del arte en todas aquellas épocas o territorios que escapan al vínculo estrecho entre objeto, cultura y comercio”.