Hurgar con catalejos
Amado Aurelio Pérez

José Lezama Lima Barroquismo literario II
Uno de los aspectos controvertidos entre la crítica lezamiana es el que se refiere a las relaciones de Lezama y el grupo Orígenes con la Vanguardia cubana, representada por la Generación del 23 de la que hablaba Fernández Retamar.
Adelanto que, en mi opinión -comparto la de otros -particularmente la de Portuondo- no es posible entender Orígenes ni el movimiento de expresión que canalizó, sin el vanguardismo precedente de la revista de avance. Siendo aparentemente contrapuestas, definen posiciones que confluyen en muchos puntos (el pensamiento de José Martí como soporte ideológico, sin ir más lejos) y, desde luego, fenómenos culturales que se determinan mutuamente.
Roberto Fernández Retamar dejó un legado literario que incluye numerosas obras destacadas en diferentes géneros. Entre sus libros más conocidos se encuentra «Calibán», un ensayo publicado en 1971 que examina la relación entre la cultura europea y la cultura latinoamericana. En esta obra, Retamar utiliza la figura de Calibán, un personaje de «La tempestad» de Shakespeare, como una metáfora de la resistencia cultural de América Latina frente al colonialismo.
Sé que con esto contradigo al propio Lezama: él se negó siempre a sentirse heredero del movimiento avancista, y la única vez que traicionó su espíritu anti polémico fue para entrar en una batalla dialéctica con uno de sus representantes -Jorge Mañach-, que le reprochaba, entre otras cosas, no reconocer su deuda con la generación anterior.(87) Ese cruce público de acusaciones y reproches fue inaugurado por una carta abierta de Jorge Mañach agradeciendo a Lezama el regalo de su libro La fijeza, publicado, como él dice, en «esas bellas ediciones de [44] la revista Orígenes, que usted viene dirigiendo desde hace algunos años con heroísmo y prestigio sumos». Sin embargo, el agradecimiento inicial se convierte rápidamente en una sucesión de reproches que acaba centrando el asunto en esa cuestión generacional de la que hablábamos: «Poeta: esa deferente dedicatoria suya dice Para el Dr. Jorge Mañach, a quien Orígenes quisiera ver más cerca de su trabajo poético. Con la admiración de José Lezama Lima», empieza diciendo Mañach. Pero confiesa que ante la «generosidad de esa inscripción», se siente obligado a «descargar mi conciencia ante usted y los demás escritores de Orígenes que me han hecho patente la misma actitud a la vez de estimación y reserva». Y la descarga, diciendo:
Hacia 1925 empezamos a liquidar en Cuba, como usted sabe, una rutina literaria en que los residuos del modernismo, ya en su mayor parte muy raídos, llenaban un lamentable vacío de poesía y de prosa significativas, pero se avenían bastante con la efusión provinciana y oratoria que por las letras cundía (…) Entonces se produjo, bajo las consignas críticas primero del «minorismo» y después, más explícitamente, de la Revista de avance que Ichaso, Lizaso, Marinello y yo dirigimos, la campaña que se llamó del «vanguardismo». De lo que se trataba era de barrer con toda aquella literatura trasudada y de estimular una producción fresca, viva, audazmente creadora, capaz de ponerse al paso con las mejores letras jóvenes.
La obra de José Lezama Lima es conocida por su complejidad y profundidad, y una de las temáticas recurrentes en su poesía es la religión. Lezama Lima, quien fue criado en una familia católica, exploró la relación entre la poesía y la religión en su obra de manera profunda y compleja. En su poesía, la religión no es solo un tema, sino que se convierte en una herramienta para explorar la naturaleza humana y la existencia misma. La religión, para Lezama Lima, es una fuente de inspiración y una forma de entender el mundo y la vida. En su poesía, la religión se convierte en una metáfora para explorar temas como la muerte, la existencia, la trascendencia y la espiritualidad. La obra de Lezama Lima es un ejemplo de cómo la poesía puede ser una herramienta para explorar temas profundos y complejos y una fuente de inspiración y reflexión para los poetas.
LA SALIVA DEL GALLO…
La saliva del gallo rechazada por la sustancia.
Su pluma no va a su esencia.
El gallo en los infiernos de papel.
La boca del buey como pozo.
Suéltame, que me reduzco y grito.
Ciégame, que me abarco y comprendo.