Hurgar con catalejos

Hurgar con Catalejos

Amado Aurelio Pérez

1990aapc@gmail.com

Llevado por la actualidad, que tiene lo necesario para que todos seamos engullidos por ese monstruo llamado: “la guerra”. Irracional y terrorífica, desde cuando el Homo Sapiens pisó la tierra por primera vez, hasta ahora, que las ideologías hacen aparecer el nuevo look del miedo, que se cuchichea en las sobremesas, de los líderes mundiales, sin que acierten a poner fin a los instintos irracionales del fundador de esa “Organización llamada Escudo de las Américas”.

Olvidaba que Jaime Sabines nació el 25 de marzo de 1926 en Tuxtla Gutiérrez, estado de Chiapas. Hijo de Luz Gutiérrez Moguel y Julio Sabines, un inmigrante de origen libanés.

Desde el rango de los afectos, el autor de versos únicos, y originales, impulsó a leer con fervor y a veces releer su obra. (aprovechando las conmemoraciones de su centenario), me permito poner a tu consideración una realidad tan literaria que parece ficticia, se trata de dos fragmentos del poema:

CUBA 65

1

No sé, a estas alturas, cómo decir las cosas que suceden.
Soy un poco apagado, un poco triste,
un poco incrédulo y vacío.
Dejé pasar tres meses a propósito
para mirar en mí, mirarte lejos,
sano y salvo de ti, Cuba caliente.
(He aquí el primer error. No quiero atarme
a las palabras ni al ritmo.
Líbreme Dios de mí
igual que me he librado de Dios.)

Suscribo lo que dice la prensa reaccionaria del mundo.
(Así iba a empezar.)
En Cuba hay privaciones, hay escasez, no hay poitos,
no hay vestidos suntuosos ni automóviles último modelo,
hay pocas medicinas y mucho trabajo para todos.
Suscribo esto.

Quiero aclarar que no me paga un sueldo el partido comunista,
ni recibo dólares de la embajada norteamericana
(¡Qué bien la están haciendo los gringos
en Vietnam y en Santo Domingo!)
No acostumbro meterme con la poesía política
ni trato de arreglar el mundo.
Más bien soy un burgués acomodado a todo,
a la vida, a la muerte y a la desesperanza.
No tengo hábitos sanos
ni he aprendido a reír ni a conversar con nadie.

Soy un poco de todo,
y pienso que si fuera en un buque pirata
sería lo mismo el capitán que el cocinero.

(…..)

(…..)

8

 Quiero decir que ya estaba Martí

en estas trincheras; que a su lado estaban
todos estos;
Camilo Cienfuegos tiene cien años
y cien años tiene
cada muchacho de la universidad.
(¡Es tan duro este pelear y este morirse y
este renacer y este pelear por la libertad!)
Ya estaban todos los que están ahora.
Ya estarán multiplicados mañana
porque la levadura de la justicia es buena
y sólo quieren vivir en paz.
El jovencito de la metralleta,
la muchacha del uniforme,
el niño que se cubre con el cuaderno,
el viejo que grita en el juego de pelota,
los estibadores y los panaderos,
hasta los poetas, Dios mío,
sólo quieren vivir en paz.

Los que murieron en las calles
también quieren vivir en paz.

9

Es necesario detenerse frente al mar.
El mar oscuro es del dolor de Miriam,
tiene su mismo oleaje y su claridad.
En las playas del pueblo sentí que era sencillo,
enormemente sencillo, amar.
La arena, el viento,
los árboles, los hombres,
todos se pueden juntar.
¡Cuba, vamos a pelear
para vivir en paz!

Leer nos permite asir el polvo de aquello que nos hace humanos, en toda la extensión de la palabra.

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