Infidelidades femeninas en la literatura

Infidelidades femeninas en la literatura

Josefina Reyes Quintanar

En la historia de la literatura existen diversos personajes femeninos cuya fama radica en el adulterio, novelas que nos muestran la vida de la protagonista dentro de una sociedad cruel e hipócrita por tratarse de un mundo prevalentemente masculino. Y más que centrarse en las infidelidades de las mujeres, estas novelas presentan una realidad más allá del amor y la pasión desbordante. Además de la crítica social de la época, exponen una crisis existencial de la mujer por hacerse de un propio y verdadero espacio en el mundo.

Un claro ejemplo de adulterio es el que comete Helena, esposa de Menelao, el cual desató la guerra de Troya. Siendo esposa del rey de Esparta, escapó con Paris y el resto ya lo conocen en la Ilíada, gracias a Homero. Pero si revisamos la historia, sabemos que sería un error culpabilizar a Helena por todo lo sucedido en Troya. La sociedad es injusta con las mujeres cercándolas con prejuicios y estereotipos, censurándolas y mostrando una intolerancia hacia sus actos.

Otro caso singular en la literatura es el de Constance, en la novela El amante de Lady Chatterley, del escritor británico D. H. Lawrence, quien fue conocido por sus obras radicales y sexualmente explícitas. Esta obra de 1928 fue su última publicación siendo la más controvertida e importante. Lady Chatterley es una mujer de clase alta, hija de intelectuales, y contrae matrimonio con Clifford, quien se encuentra luchando en el frente, pero aprovecha unos días en que tiene permiso. Con el tiempo Clifford hereda casa y negocios familiares, pero regresa al hogar parapléjico. Debido a las circunstancias y al carácter frío de su marido, Constance mantiene un idilio carnal con el guardabosques de sus tierras, Oliver Mellors. Dicha novela no es sólo erotismo sin sentido, el autor aprovecha la premisa para criticar a la sociedad británica en sus estructuras de clase, la industrialización desenfrenada de la época proponiendo una forma de conexión más humana. El error de Lawrence fue presentar escenas muy gráficas donde detallaba el placer femenino desde un punto de vista demasiado natural y desinhibido, lo cual le valió la censura por varios años. Pero lo interesante es el reflejo de la frustración de los sometidos a normas puritanas dentro de una sociedad que progresa en segundo plano, fue una revelación a las normas sociales.

Ana Karenina es otra figura literaria con una aventura extramarital, en el clásico de 1878, Tolstoi plasma la desintegración de los valores tradicionales rusos debido a la invasión del liberalismo occidental. Sin entrar en discrepancias sobre el actuar de Ana Karenina al rendirse a los encantos de Vronsky (ya que al parecer su matrimonio con Karenin era normal y sin complicaciones), lo que sí es un hecho es la respuesta social hacia esta pareja. Mientras el varón puede seguir socializando como siempre, Ana Karenina es rechazada por sus propias amistades debido a su desliz; incluso siendo una madre ejemplar; la relación con su hijo es afectada debido a su comportamiento. El final para la protagonista es totalmente trágico, es el mensaje de Tolstoi mostrando la lección moral, pero más que convertir en culpable a la protagonista solicita una digna compasión.

Grandes clásicos de la literatura universal tienen a una mujer adúltera como protagonista central con el fin de enfocar la obra en la exposición de los cánones sociales e históricos de la época; en el caso de Ana Karenina tenemos a una mujer ilustrada, virtuosa y romántica, y por otro lado las hay soñadoras, sensuales y frívolas como el caso de Madame Bovary, aunque ambas tienen el mismo desenlace, finalmente no gozan de la misma crítica. El error de Emma es vivir entre el abismo de la realidad y la ilusión, siendo una mujer infelizmente casada, no se resigna a su destino y se rebela buscando sus sueños pasionales, rompiendo con todas las reglas que imperaban en las mujeres sometidas de su época.

Finalmente, el hecho es que estas historias de adulterio son la vía de escape que tienen las protagonistas, con vidas insatisfechas, sin ilusiones, expectativas frustradas, son víctimas de las reglas sociales y los estereotipos a seguir. Ana Ozores, del libro La Regenta, es parte también de este grupo insatisfecho de mujeres, en la búsqueda de un amor total. No es el caso criticar a la mujer cerca de su día internacional, sino sugerir la lectura de algunos clásicos con la enmienda de comprender la situación de estas heroínas al enfrentar sus ideales ante una sociedad farisaica.