Ironía, despedida y desesperanza

Ironía, despedida y desesperanza

Alfonszo Rubio Delgado

Se dice, dentro de una lógica demasiado simple y hasta un tanto tonta, que cuando alguien sale de un  lugar, sólo con esa condición puede regresar. Pues no se puede regresar a un lugar de donde no se ha salido. De la misma forma, no se puede salir de un lugar al que no se ha entrado, pues las condicionantes son necesarias y se implican de forma tajante.

Las verdades que se nos han contado a los contemporáneos, las hemos tomado con pinzas, pues al paso del tiempo sufren desgastes. En la medida en que las hemos tomado, las hemos tenido que remendar. Pues las observaciones que han hecho aquellos sabios, que se atreven a cuestionar a la autoridad, sirven de palanca. A la postre algo, que se mostraba como una fábula, se transforma en “verdad”.

La humanidad habilita relatos que le sirven para entender la realidad. Luego, con el transcurrir del tiempo, dichos cuentos se tornan confusos y arcaicos. La evolución del pensamiento exige, actualización y claridad. El relato, que en su mismo interior contiene la semilla del conocimiento, suele ser quien ofrece y facilita las ideas centrales de la nueva narrativa, después de quitar la cáscara mitológica en que estaba envuelto el conocimiento principal.

Me explico. En su momento, cuando Tales de Mileto se encaminó a Fenicia, escuchó un relato. Trataba sobre la diosa del agua. Sostenía el relato que la diosa, al licuar el agua, hacía todos los líquidos. Cuando evaporaba el agua, hacía todos los gases. Y al solidificar el agua, hacía todos los sólidos. De tal manera se sostenía que la diosa del agua, con su gran poder, hacía todo cuanto existe. Luego, este relato religioso se transforma en la mente del filósofo Tales de tal modo que, al regresar a su patria, ya le había quitado la cáscara mitológica.

Se había transformado en el primer relato filosófico. Ya no era la diosa del agua, pues se dio cuenta que se podía prescindir de la deidad; dejar solo al elemento citado: el agua. De esa forma, Tales afirmó que todas las cosas están hechas de agua; pues el agua, al solidificarse, hace todos los sólidos; al licuarse, hace todos los líquidos; y, al evaporarse, hace todos los gases. Con esta base, inicia su carrera la filosofía. Las reflexiones del primitivo filósofo abarcaban toda la realidad. Su inicial planteamiento satisfizo las necesidades cognitivas de su época. Aunque Anaximandro estaba listo con su planteamiento teórico, al nivel de aquel.

De esta forma, las verdades se plantean. En su forma primitiva parecen embustes, pero sólo son planteamientos inmaduros; mismos que se mantienen latentes en el tiempo, esperando al individuo, al interesado en tomar la antorcha en la carrera de relevos; retomar la raíz cognitiva y transformarla en conocimiento actualizado.

Así las cosas, llegamos a nuestros días. Las religiones, han tomado el relato religioso de manera literal, utilizando a la filosofía como instrumento de justificación, obviamente disponiendo de las mentes más lúcidas. De tal modo que a los menos rebeldes, productivos y afines al relato en boga, se les estimula para producir los más complicados e intelectualmente sellados, tratados de filosofía religiosa; mismos que son avalados por la autoridad pontificia que, sin decirlo, utiliza aquel conocimiento abultado para proteger sus intereses, circular y extender su dominio. Este significa un emporio que mueve intereses de todo tipo.

A propósito de lo dicho al principio, en la religión cristiana se espera el regreso de un mesías (Mt 25,31). Esto no es posible, pues quien no se ha ido no puede regresar. La historia inaugurada por Herodoto no registró a ningún personaje  como lo indica la biblia. Tampoco registra nuestra ciencia histórica lo señalado por el antiguo testamento. Ello, en relación a la esclavitud de los hebreos en Egipto.

Aquí es donde radica nuestro máximo reto. Es un reto que los hijos de nuestro tiempo tenemos que tomar, si vamos a poder extraer la verdadera veta cognitiva de esto, que ya empieza a apestar a mito. O bien si podremos quitar la cáscara mitológica al cristianismo y al judaísmo y demás religiones.

De esta manera mostrar un conocimiento elevado, mismo que supere a las religiones y muestre el verdadero conocimiento. Aquella somete y crea un gran negocio carcelario en cautividad. Y no  monta una sociedad mundial de individuos libres y conscientes.  Ésta debe superar el lenguaje y la división religiosa, la cual ha causado demasiadas muertes y desastres humanos a lo largo de la historia.

Todo por la literalidad y el negocio alcanzado por grupos de parásitos presentes en las altas esferas eclesiales. También por el agotamiento de las teorías que, si bien es cierto que antes funcionaron, ahora ofenden la inteligencia de todo aquel, con un poco de conciencia humana. No NPC’s ni parásitos.

¡Saludos amig@s!

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