La democracia en el mundo
Alfonszo Rubio Delgado
Cuando pensamos en democracia, inmediatamente damos por hecho que se trata de algo bueno y provechoso. A través de los años, hemos escuchado como se promueve esa forma “perfecta” de gobierno. Esto al grado de que, prácticamente nadie, duda de ella como la más eficaz.
Demos, nos han dicho, es el pueblo. Cratos, es gobierno. Es decir, gobierno en manos del pueblo. Aunque, tendríamos que hacerles algunas observaciones a estas formas. Mismas que se muestran muy provechosas pero que ante una situación inacabada, se torna poco aceptable, hostil y esclavizante.
A nivel planeta, no existe una institución democrática que rija los destinos de los seres humanos. Esto, sabiéndolo individuos con el conocimiento respectivo, lo han aprovechado para someter a naciones y expoliarlas. Sacar provecho de esa situación y tener libertad en exceso. Lo mismo que recursos de todo tipo y hasta vicios que aturden cualesquier código de ética. Inventan sistemas monetarios mismos que manejan a voluntad y parasitan de la energía de los seres humanos sometidos. Conscientes de las pasiones y vicios de la gente, contactan a los líderes naturales de los pueblos. A través de sus sistemas de control, amenazan e imponen a sus escogidos. Así como, si aquellos líderes, fuesen sus representantes personales. Aunque estemos hablando de presidentes de repúblicas, primeros ministros, y máximos representantes de todo tipo. Para esos individuos, no hay barreras ni límites que no puedan cruzar. Y lo más importante es que están actuando con un muy bajo perfil. Al grado que solo quienes reciben órdenes directas de ellos, los conocen. Y no necesariamente son los líderes de los países.
Ante esta situación, la ambición de poder de los presidentes y primeros ministros ha sido exagerada. Su actitud traicionera y mentirosa hacia sus pueblos los exhibe. Se engolosinan ante la abundancia de recursos materiales y de todo tipo. Al grado de que, enquistados en el poder, se hace imposible para la población, removerlos. Actúan como sirvientes de aquellos pero se surten en sus respectivos estados.
Esto, parece estar cambiando. Uno de los pueblos de nuestro mundo, parece que maduró. No sé dejó llevar por la ambición de poder. Quizás por el sufrimiento habido en su pasado en que, por esos vicios, morían masas de personas. Pues al fallar los recursos las desaparición se tornaba inminente. Se trata del país de China. Este, al despertar de su letargo, se dió cuenta que si se dedicaba a promover el respeto, la vocación, la enseñanza la ciencia y la tecnología, podían alcanzar la cima del mundo. Lo están haciendo. Han logrado desarrollar como ningún otro país, los valores mencionados.
Con una estricta disciplina y una honestidad a toda prueba. Misma que trasciende sus fronteras. Aunque el secreto está, en qué han madurado con su ensayo-error. También con la forma en que sus políticos se forman en sus instituciones. Fuera del mangoneo de los nefastos y desconocidos “dueños” o “adueñados” de la humanidad. Mismos que hoy por hoy, no la han dejado manifestarse a plenitud. Y ya han logrado que aquella pierda sentido a la existencia. Misma que de no estallar y exigir su consolidación y libertad, estará a un paso de extinguirse y echar a perder todo lo logrado en su tiempo de oscuridad.
¡Saludos amigos!




