La Escamocha: La Radio que creció libre

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José Díaz Betancourt

Era un mes singularmente canicular, pero en esos días ya habían caído un par de aguaceros de mayo  y el polvo se había aplacado un poco, era un 30 de mayo de 1974.

La comitiva se ensució el calzado y jadeo un poco por el paso atlético al que los obligaba el presidente, típico, en todo tipo de giras e inauguraciones en las que Luis Echeverría era un paladín implacable.

Rafael García de Quevedo el rector y Alberto Orozco Romero, el gobernador, trataban de franquearlo pero aquel, muy  vivo, ya había visualizado la espigada y modesta antena y ya sabía dónde dirigir sus pasos, desde que dejaron los autos en el Boulevard a Tlaquepaque así que sin guías mantuvo el paso.

Una larga hilera de funcionarios, maestros, estudiantes, la prensa y los mirones, seguía a los protagonistas que estaban custodiados toscamente por una decena de integrantes del Estado Mayor Presidencial que obligaban a mantener una distancia juiciosa y amenazante al contingente.

El mandatario puso atención aguda a las explicaciones técnicas e impostó más aún la voz cuando fue entrevistado, solo lo escucharon unos cuantos choferes en los radios del séquito que aguardaban en la avenida y unos más lo sintonizaron en los pocos aparatos con banda de FM a la redonda.

Pero cuando todos marcharon encandilados del incandescente flash, sólo quedó un puñado de trabajadores y directivos en la fresca Radio Universidad de Guadalajara así que, hastiados del buffet oficial, sobre el flamante giradiscos colocaron con cuidado “La Marsellesa” y sus notas ya electromagnéticas, se esparcieron entre los eucaliptos del Tecnológico y fue cuando captaron que esa austera radio sería grande si era libre como hasta ahora lo proyecta.

Pilón

Larga vida a Radio Universidad de Guadalajara en sus primeros y venturosos 50 años.

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