La eutanasia de Noelia Castillo / II

La eutanasia de Noelia Castillo / II

Carlos Delgadillo Macías

Segunda parte:

El debate

La cúpula de la Iglesia católica española se ha opuesto firmemente a la legislación que permite la eutanasia y el suicidio asistido. En diciembre de 2020, cuando el Congreso de los Diputados discutía la LORE y se preveía su aprobación, la Conferencia Episcopal Española (CEE) publicó un documento titulado “La vida es un don, la eutanasia es un fracaso”. Los argumentos se pueden resumir así:

  1. La vida es un don divino, las leyes humanas no tienen jurisdicción sobre ella.
  2. La aprobación de la eutanasia abriría la puerta para que cada vez más personas enfermas, incluso sin padecimientos terminales, sean vistas como una carga y no como pacientes que merecen cuidados.
  3. La medicina no tiene como único objetivo curar sino brindar también dar cuidados paliativos. La eutanasia legal debilita el sistema de salud y sus responsabilidades.

Por otro lado, en el campo de la filosofía hay voces que defienden la necesidad de la legislación sobre la eutanasia. Destaca la filósofa Victoria Camps, especialista en el campo de la ética y la bioética, quien ya desde 2001, con su libro “Una vida de calidad” ha presentado argumentos a favor de la muerte digna. Su perspectiva defiende la “neutralidad del Estado”, con argumentos como los siguientes:

  1. El Estado no debe imponer lo que es la “vida buena” o “vida digna”, eso es algo que debe definir el paciente a partir de su sufrimiento psíquico y/o físico. Hay que evitar el “paternalismo médico estatal”, que podría derivar en una tortura.
  2. La eutanasia no anula la necesidad y responsabilidad de cuidar. Al contrario, es una forma de cuidado al respetar la voluntad racional de quien ya no quiere prolongar su vida en sufrimiento.

Javier Sádaba, filósofo y catedrático honorario de Ética en la Universidad Autónoma de Madrid, publicó en junio de 2021, con motivo de la entrada en vigor de la LORE, el texto “La eutanasia en la vida humana y en España”, donde defiende, en síntesis, las siguientes tesis:

  1. El ser humano tiene soberanía absoluta sobre sí mismo: “El ser humano es titular de su cuerpo, de su vida y de su muerte”.
  2. Como ningún ser humano pide permiso para venir a este mundo (es un acto involuntario), es incoherente que se le exija permanecer con vida en medio de sufrimientos extremos, sin permitirle decidir cuándo morir.
  3. La eutanasia coincide con la lógica y la moral de la medicina, al evitar el dolor innecesario que entendemos como sufrimiento.

La situación en México

La eutanasia y el suicidio asistido son completamente ilegales en México. No se trata sólo de que no se hayan permitido, sino que la Ley General de Salud, en su artículo 166 bis, prohíbe explícitamente la eutanasia, y el Código Penal Federal, en el artículo 312, castiga el suicidio asistido con penas de prisión.

Sin embargo, hay movilización ciudadana a favor de que esto cambie. A finales de 2025 llegó al Congreso una iniciativa ciudadana respaldada por más de 130 mil firmas para que se contemple la llamada Ley Trasciende. La lideresa más visible de este movimiento es Samara Martínez, una profesora de 30 años diagnosticada con lupus y falla renal terminal. El movimiento se llama “Por el Derecho a Morir con Dignidad”. Aunque la iniciativa tiene respaldo de algunos legisladores, está estancada, por la resistencia de los partidos y la presión de los grupos conservadores.

En lo que se ha avanzado un poco más es en la ortotanasia o eutanasia pasiva, con la Ley de Voluntad Anticipada. Aquí, un paciente con enfermedad terminal puede rechazar la continuación del tratamiento médico para permitir que su muerte llegue de forma natural. Toda persona mayor de edad puede firmar ante notaria o incluso ante el personal de salud un documento de forma preventiva que le dé acceso a este derecho. Hasta ahora, 20 de los 32 estados tienen una legislación de este tipo.

En el debate del derecho a la muerte digna, es necesario ofrecer los argumentos, pero también dar una lucha ciudadana y política que, como en el caso de España, permita destrabar los procesos de legislación en la materia. Sólo con el esfuerzo conjunto de académicos, pacientes, médicos, activistas y legisladores podrá ganarse en el terreno de la razón, de la opinión pública y de la palestra política.

Fin

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