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La ilusión de la zanahoria

La ilusión de la zanahoria

Cuando se trata de controlar la mayor parte de los hilos del quehacer político, los gobernantes no escatiman en castigos y recompensas a detractores y aliados.

No importa la calidad de su trabajo, ni mucho menos las posiciones políticas puestas de manifiesto en tiempos pasados, siempre existe la posibilidad de reivindicarse con el poder para seguir disfrutando de las mieles del presupuesto y también evitar caer en desgracia.

Desde luego, las ventajas obtenidas por personajes alejados del grupo gobernante en turno, no solamente son para ellos; la clase política en el poder también obtiene provecho de personajes pertenecientes a otros institutos y grupos políticos que le ayudan para sacar adelante su agenda de gobierno, ya sea desde el poder Ejecutivo o el Legislativo.

El presidente Andrés Manuel López Obrador adelantó esta semana que en los próximos días invitará a participar en su gobierno a exservidores públicos, exgobernadores, dirigentes de distintas fuerzas políticas y ciudadanos sin filiación partidista.

Las puertas de la Cuarta Transformación están abiertas para quienes desee construir un México mejor, aseveró el mandatario.

Por lo pronto, lo que circula en los corrillos políticos es que serán las embajadas y consulados los primeros espacios ofrecidos a exgobernadores de distintas denominaciones partidistas.

Con ello, el inquilino de Palacio Nacional quiere jugar a cuatro bandas: mostrar una cara de apertura de su gobierno a distintas manifestaciones políticas; agradecer las acciones llevadas a cabo por exmandatarios con lo que pavimentaron la llegada de Morena a los Ejecutivos estatales; presionar a través de los convidados a Palacio en sus bancadas partidistas en San Lázaro para materializar la agenda legislativa obradorista; y atomizar lo más posible el bloque opositor (PAN, PRI y PRD) nacido en las elecciones pasadas para debilitar esa opción rumbo a  la lucha por la presidencia de la República en 2024.

Las cuatro bandas tienen un ribete: la amenaza velada de ir en contra de exmandatarios por algunos manejos turbios en sus administraciones. De tal manera, que la invitación a la 4T se vuelve una especia de espada de Damocles que pende sobre la cabeza de quienes serán invitados a representar a nuestro país en el extranjero o a incorporarse en algún despacho del Ejecutivo federal.

Por ahora, solo es la ilusión de la zanahoria, al menos no aparece el garrote, pero eso no es garantía de que no sea usado más adelante por el gobierno de López Obrador. Al tiempo.

 

@contodoytriques

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Acerca del autor

Eduardo González Velázquez

Profesor de Relaciones Internacionales en el Tecnológico de Monterrey, Campus Guadalajara.

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