La profecía de Snowden en 1984

La profecía de Snowden en 1984 / I

Josefina Reyes Quintanar

Primera parte:

Su nombre original era Eric Arthur Blair, hijo de ingleses que nació en la India en 1903 y convirtió su vida en una lucha social, acompañada de un trabajo periodístico y la autoría de diversas obras marcadas de experiencias autobiográficas. Trabajó como policía en Birmania durante 5 años y dicha experiencia lo convirtió en un enemigo permanente del imperialismo británico. Después de eso sobrevivió haciendo trabajos de todo tipo llegando incluso a la indigencia en calles de Londres. Laboró como maestro de escuela, de lavaplatos en un lujoso hotel y atendiendo una tienda de libros de segunda mano, mientras escribía obras como Los días de Birmania, Matar a un elefante, Sin blanca en París y Londres y Que no muera la aspidistra. Para no avergonzar a sus padres con sus escritos, adoptó el seudónimo de George Orwell (George es el santo patrono de Inglaterra y Orwell por uno de los ríos más emblemáticos para muchos ingleses).

 

Tan idealista llegó a ser que, con la idea de matar fascistas, se alistó como miliciano para luchar en la Guerra Civil Española, donde casi muere en el frente en dos ocasiones. Esta participación lo marcó para siempre, forjando su propia visión del mundo en contra del totalitarismo. Posteriormente su trabajo consistió en escribir, reseñas de libros, para el Servicio Oriental de la BBC y como periodista en la Segunda Guerra Mundial. Después vendrían los grandes clásicos: La rebelión en la Granja en 1944, este éxito inmediato lo lanzó a la fama y se acabaron las penurias económicas; y su última y mejor obra: 1984, la novela distópica por antonomasia y uno de los libros más influyentes del siglo XX. El título proviene de dar la vuelta a los años de su creación 1948, mostrando un futuro que ya estamos viviendo en una sociedad controlada y vigilada por un gobierno totalitario y manipulada por los medios. Unos meses después de su publicación Orwell falleció en Londres a los 46 años por tuberculosis.

 

Es 1984 una obra de ciencia ficción, donde narra la complejidad de una sociedad dividida en tres grupos: los miembros “externos” del Partido Único, los miembros del Consejo dirigente y el resto de la población, una masa de gente que el partido mantiene pobre y entretenida, para que no puedan ni quieran rebelarse, llamados “los proles”, quienes viven asfixiados por una propaganda alienante que les impide pensar críticamente.

Para que todo esté bajo un estricto control existe la vigilancia de la policía del pensamiento; por supuesto que existe la libertad intelectual, pero los proles no tienen intelecto alguno. Además, existen los ministerios de diversos tipos: del amor, para inculcar la ideología del partido, de la paz que se encarga de mantener una constante guerra con otros países y con esto mantener la paz interna (así el odio y el miedo se enfocan hacia fuera); de la abundancia, cuya tarea es mantener a la gente viva mediante el racionamiento; y, por último, el ministerio de la verdad, que se dedica a manipular y destruir documentos históricos y controlar la versión oficial de la historia.

 

En las calles y en las casas hay dispositivos de vigilancia para conocer los actos de cada individuo. El concepto de familia apenas existe. Lo común son las denuncias al Partido por parte de hijos a sus padres. El matrimonio es tolerado únicamente como medio de procreación, engendrar hijos en beneficio del Partido y toda unión entre miembros del Partido tenía que ser aprobada por un comité, si existía un enamoramiento real se negaba el permiso temiendo vínculos imposibles de controlar. El mismo Orwell opinó sobre esta obra: “Yo no creo que el género de sociedad que describo vaya a suceder forzosamente, pero lo que sí creo (si se tiene en cuenta que el libro es una sátira) es que puede ocurrir algo parecido”. Una lectura actual de 1984 puede llevarnos a utilizar la obra como medida. ¿Hasta qué punto el mundo actual está situado en esta distopía? Siendo críticos la aniquilación del yo y la destrucción para reconocer el mundo real ya es una realidad.

[Continuará…]

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