Muchas veces la rutina se ve como un ejercicio negativo, aburrido y frustrante por lo repetitivo. Sin embargo, si vamos al verdadero significado de la rutina, descubrimos que es una acción maravillosa y transformadora, porque la rutina es:
“la costumbre de hacer las cosas de manera ordenada, regular y periódica”.
Reduce el estrés: Da previsibilidad al día, lo que disminuye la ansiedad y los niveles de la hormona cortisol. Ahorra energía mental: Al repetir acciones, el cerebro no tiene que decidir cada paso desde cero. Mejora la organización: Ayuda a cumplir con pendientes, estudiar, comer y descansar en horarios adecuados. Fomenta hábitos: Facilita la creación de disciplina y autonomía, especialmente en la infancia.
Además, para los que no sabían, la rutina es un flavonoide, pigmento vegetal antioxidante que se encuentra en alimentos como el trigo sarraceno, los cítricos, las manzanas y el té. También se vende como suplemento o se usa en cosmética.
Protege la circulación: Fortalece los vasos sanguíneos y disminuye la fragilidad capilar. Alivia problemas venosos: Ayuda a reducir la hinchazón, el dolor y la pesadez en las piernas (insuficiencia venosa y varices). Acción antiinflamatoria y antioxidante: Combate los radicales libres y reduce la inflamación en el cuerpo. Cuidado de la piel: En cremas cosméticas, ayuda a mejorar la elasticidad y a reducir la apariencia de arrugas.
HOY, precisamente, celebramos el rito rutinario de cada año del tradicional “Grito de Independencia”; son ya 216 años. Y qué bueno que esta rutina, como la del gimnasio, nos fortalezca y tonifique los músculos sociales, políticos, culturales, espirituales, económicos, educativos, institucionales, familiares y personales para lograr la verdadera soberanía. Que el grito de ¡VIVA MÉXICO! nos inspire para trabajar de forma constante por el progreso justo de la Madre Patria.
Que esta rutina se repita en los honores a la bandera de cada día, en cada hogar, con la práctica del respeto, la tolerancia y la fraternidad, en cada espacio laboral, en cada institución educativa y de salud, en cada iglesia, en cada territorio, en el campo y la ciudad.
¿Y por qué no insistir en la rutina de mejorar las soluciones a los problemas del agua en México y en cada estado de la República? Urge resolver de forma eficiente la gestión integral del agua. Y la producción sana de alimentos que genere la rutina como flavonoide que favorezca una mejor salud pública, porque un pueblo sano será un pueblo fuerte, renovado y feliz.
Y así como también se reconocen en estas rutinas patrias a los héroes de la insurgencia, hoy también simbólicamente recordamos especialmente en los Altos de Jalisco el 151.º aniversario del natalicio del sacerdote poeta Alfredo Ramón Placencia Jáuregui, que es un ejemplo de rutina mística. En Temacapulín dejó huella por sus poemas a la patria chica, así como Ramón López Velarde heredó la Suave Patria para la Nación entera.
Dicen que “de poetas y de locos todos tenemos un poco”; tú y yo, ¿qué rutinas vamos a practicar para honrar de verdad a la tierra que nos vio nacer?
