La trayectoria humana

La trayectoria humana              

Alfonszo Rubio Delgado

Desde hace algunos lustros, la humanidad ha venido evolucionando. Obvio, desde que hizo su aparición sobre la faz de la tierra. Pero a lo que me refiero es al hecho de que, desde que la ciencia y la tecnología hicieron su aparición, se ha acelerado el proceso. Grandes desarrollos científicos, que han convocado a las grandes mentes, se han cristalizado. Al principio surge como un proyecto, una intuición en la mente de un científico, mismo que, a través de sus teorías bien razonadas y demostradas con el método científico, agotan el proyecto.

Posteriormente se cita a los mejores y más destacados técnicos a desarrollar lo indicado por la ciencia. Ello de acuerdo a lo observado por la forma en que se realizó. Según tengo entendido, lo de la liberacion de la energía atómica es un ejemplo. Cosa que, como todo en esta vida, se torna controversial. Algo así como el plano realizado por el arquitecto, o el diseño, de una nave, mismos que son concebidos en la mente de una persona versada en una ciencia determinada. Posteriormente, personal especializado se da a la tarea de hacer posible lo concebido en aquel plano.

Llama la atención el hecho de que, en determinados momentos de su desarrollo, la humanidad o ha sido más capaz y puntual en su trayecto o ha recibido ayuda. Posteriormente se desinfla y vuelve a caer. Se le olvida lo aprendido y, al grado de la idiotización, vuelve a empezar. Eso se observa. Cual si echase todo a la basura y comenzase de nuevo. Da la impresión de ser manejada desde afuera.

Es decir, que no es la propia humanidad la que dirige sus pasos; cual si hubiese otros entes dándole un manejo externo; cual si los intereses humanos y los de aquellos entes fuesen diferentes. Y en direcciones opuestas, al grado de existir series de dibujos animados en los que se predicen los acontecimientos en los que caerán las personas. Y, en efecto, ocurre. Aunado a ello se tiene la desaparición de valores económicos, mismos que, curiosamente, no aparecen en demasía ni se multiplican sino todo lo contrario.

Ejemplo de lo atrás expuesto, tenemos la muy sonada ciencia espacial. A finales de la década de los sesentas, el ser humano “pisó” la luna. Este acontecimiento fue transmitido en vivo, a toda la humanidad poseedora de un televisor: “Un pequeño paso para un individuo, un gran paso para la humanidad”. Algo así dijo el “astronauta”. Y luego se “dispararon” y multiplicaron los viajes a nuestro satélite natural. Pero luego, sospechosamente, se dejó de visitar aquel astro.

El fenómeno citado y contemplado mas arriba ocurrió. ¿Las gigantescas naves como las surgidas del programa “Apolo”, dejaron de funcionar? ¿Los científicos y tecnólogos, preparados para producir todo aquel impresionante nicho científico-técnico, desaparecieron? ¿Al grado de que, como humanidad, ya no somos capaces de repetir la azaña? Eso se torna sospechoso y difícil de digerir.

Los estadounidenses que fueron los que hicieron el gasto, crearon la tecnología y realizaron la hazaña. ¿Actuaron con honestidad al mostrarnos su odisea espacial? ¿O no será que los humanos son ellos? ¿Nosotros estaremos considerados como tales? Lo digo por aquello de que “América es para los americanos”. Es decir que los americanos son ellos. Nosotros vamos en el paquete. También porque la tecnología ostentada por aquella época es muy cuestionada.

Por ejemplo, como pasaron los astronautas por el cinturón de Van Allen. En fin, como que el pico de intelectualidad manifestado no se pudo mantener, mucho menos replicar. Y ahora, estamos “muy lejos de repetir lo que esa “humanidad logró”.

Pero, no todo queda ahí. Aún hay más.

Desde siempre se nos ha hablado de las grandes construcciones hechas por el hombre. Desde las pirámides de Egipto, las de México, las de China, incluyendo la gran muralla; pasando por las grandes catedrales, de las que, habría que considerarlas sin cuestionar su origen. Luego, a la pregunta de: ¿Quién las hizo? Pues los constructores. ¿Quien más? Luego, ¿Cómo le hicieron para elevar tan grandes moles de piedra? Pues en la época de la que proceden, no había tecnología suficiente para esos prodigios y perfección, manifiestos en esas construcciones.

Por ejemplo, la catedral de Barcelona. Supuestamente iniciada en 1298 y terminada en 1448. ¿La tecnología manejada en esa época permitía hacer esos prodigios arquitectónicos? Habrá quien pueda explicar de manera convincente cómo la tecnología de la época era capaz de crear los planos, la durabilidad de los materiales, la belleza y todos los elementos tan ligados a la perfección, que se reunieron en esos paquetes tecnológicos. ¿Los podríamos replicar con nuestra ciencia y tecnologías actuales? ¿También fue un pico tecnológico logrado por una época y volvimos atrás?

Igual ocurrió con la pirámides de Teotihuacán y la de Chichen Itzá, mismas que tienen una bien lograda arquitectura. Sus materiales desafían el paso del tiempo. Se dice que fueron importados de yacimientos en Brasil. Ignoramos la forma en que nuestros ancestros hicieron dichas construcciones. El pico tecnológico es visible por la evidencia, pero nuestras más altas autoridades de la construcción a nivel mundial no tienen, al parecer, ni la más mínima idea del asunto. Lejos de superar a los ancestros constructores, nuestra ciencia y técnica actuales se ven muy disminuidas en relación con aquellas. La garantía de nuestros encementados actuales, es de cincuenta años. La catedral de Barcelona lleva seiscientos años de construida y contando.

¿Somos los humanos los dueños de nuestra mismidad o hay quienes nos manejan y llevan todavía como niños de la mano? ¿Hay quien puede predecir nuestro futuro, por tener el poder de conducirnos como rebaño? ¿Somos nosotros esa humanidad de los siglos pasados o hay otros más humanos que nosotros? ¿Tendremos la madurez suficiente para manejarnos como grupo y partir sin mangoneos hacia nuestra consolidación? ¿Somos capaces, con nuestra ciencia, tecnología, filosofía y demás, de hacerle frente al incierto futuro? Yo pienso que sí nos es posible. ¿Ustedes que opinan?

¡Saludos amig@s!

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