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Larga vida a la FEU

Larga vida a la FEU

Debate Abierto

Criterios

El pasado jueves 4 de julio la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) cumplió 28 años de vida, hasta ahora esta organización estudiantil ha cumplido con creces el mandato del grupo político que controla a la Universidad de Guadalajara  ─comandada por el cacique Raúl Padilla─, que es mantener controlada, sumisa y obediente a la gran mayoría de los estudiantes de la universidad.

El nacimiento mismo de la FEU marcó su destino y su desempeño actual: no surgió por las luchas, demandas e inconformidad de los estudiantes de la UdeG, nació por pugnas internas dentro del grupo político que dominaba a la universidad, encabezada por Álvaro Ramírez Ladewig, quien fue jefe político de la universidad de 1975 hasta 1989. Este personaje fue destituido por el actual jefe político: Raúl Padilla López, quien controla a la universidad (presupuesto público incluido) desde 1989.

Pero la FEU no dista mucho de la anterior organización estudiantil, la Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG), cuyo cacicazgo encabezó Carlos Ramírez Ladewig (1953-1975) hasta el momento que fue asesinado en Guadalajara y le heredó esta función a su hermano, Álvaro; quien a su vez fue derrocado por Raúl Padilla. Desde que inició el cacicazgo de Padilla en 1989, ha logrado imponer a los últimos diez presidentes de la FEU, entre ellos el actual rector general, Ricardo Villanueva Lomelí. Como puede verse, la UdeG nunca ha gozado de democracia estudiantil; los estudiantes siempre han tenido una correa de control político acorde a los interese del grupo de poder en turno.

Por tanto, la FEU no es una organización estudiantil, realmente es una escuela de formación de cuadros políticos al servicio del actual grupo político que controla a la universidad, como lo fue la FEG durante el reinado de Ramírez Ladewig. La forma en que viene operando la FEU confirma la anterior hipótesis; ellos deciden quién participa en los procesos electorales para designar consejeros estudiantiles al Consejo General Universitario (CGU). Por ejemplo, suprimen cualquier forma de organización independiente de protesta, son los únicos que mantienen el vínculo con las autoridades universitarias y lo más importante, controlan el presupuesto público que les transfiere la universidad.

En toda la vida de la FEG y de la FEU no ha habido ninguna presidenta de la organización, esto refleja su cuño machista y discriminatorio, fiel reflejo de lo que sucede en la UdeG, que tampoco ha tenido una rectora general.

El pasado jueves que la FEU celebró su 28 aniversario, Jesús Medina, actual presidente, anunció que el próximo 12 de agosto inician la campaña para elegir al nuevo presidente. Son ocho candidatos, dentro de los cuales hay cuatro mujeres; en octubre y noviembre será la elección en la cual seguramente “ganará” nuevamente un varón. Todo mundo sabe, dentro y fuera de la universidad que la elección última del presidente de la FEU no se decide durante esa elección, sino que realmente es una más de las atribuciones de Raúl Padilla. Por ello es que los procesos electorales para la elección del presidente de la FEU está plagada de apatía e indiferencia de la gran mayoría de la comunidad estudiantil, con altísimos niveles de abstencionismo.

Aun cuando los cacicazgos de los hermanos Ladewig y Padilla ha sido por muchas décadas: designación de los rectores de la universidad, de los presidentes de los dos sindicatos, el de académicos y personal administrativo y por supuesto, el dirigente de la FEU, sí existe notables diferencias con el cacicazgo de Padilla, ya éste último tuvo la habilidad de convertirse en un poder fáctico, no sólo de la universidad, sino del estado de Jalisco. Su poderío ha rebasado el ámbito de la universidad y ha logrado tejer vínculos políticos  y de negocios con políticos de casi todos los partidos, con empresarios y líderes religiosos. Situación que los dos anteriores caciques no lograron construir.

Así que la FEU se ha desarrollado en un ambiente de jauja desde su nacimiento, ha tenido todo el apoyo de los rectores. Sus “egresados” han tenido cobijo en diferentes cargos de la universidad y del sector público local; sin embargo, desde la llegada de Enrique Alfaro Ramírez a la gubernatura de Jalisco, la FEU vive su mejor momento, después de la alianza Alfaro-Padilla para ganar la gubernatura que incluyó que el Partido Movimiento Ciudadano apoyara las candidaturas de varios personajes del grupo de Padilla para que llegaran a ser Diputados federales y locales. Obvio, ese apoyo contó con la anuencia de Alfaro, como jefe político de ese partido en Jalisco.

Los mejores tiempos para la FEU están por venir, no existe nubarrones que pongan en riesgo su papel de continuar siendo la correa de control político de los estudiantes dentro de la UdeG. Ahora, en el gobierno de Alfaro, cuenta con el apoyo del gobierno del estado y de varios funcionarios que presumen ser amigos personales de varios expresidentes, dentro del equipo de comunicación del gobierno de Alfaro cuentan con el apoyo, además de las empresas privadas de comunicación, que han apoyado a la FEU con propaganda y estrategia política y de comunicación. Para decirlo en pocas palabras, la FEU forma parte de la estrategia política para llevar a Alfaro a la candidatura a la presidencia de la república en 2024. 

Sin embargo, que le vaya bien a la FEU no significa que le vaya bien a los estudiantes de la universidad ni a la sociedad jalisciense, la FEU seguirá siendo ciega y sorda para ver y escuchar las demandas de los miles y miles estudiantes rechazados.

La comunidad estudiantil seguirá padeciendo las carencias en los centros universitarios, sobre todo en las preparatorias, continuará la opacidad en el manejo del presupuesto público que reciba la universidad, y sobre todo en las empresas universitarias, y de los cientos de empresas que operan en la universidad, del cual varios exdirigentes de la FEU son socios. Nada han dicho los dirigentes de la FEU del cobro del excesivo de matrículas que se cobran a los estudiantes de posgrado en el CUCEA, como si fuera una universidad privada.  Para ninguno de esos problemas podemos esperar alguna acción de la FEU, esas tareas no forman parte de su agenda para que sus dirigentes arriben a un cargo público o dentro de la universidad en el futuro.

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Acerca del autor

Bernardo Jaén Jiménez

Economista, profesor e investigador del CUCEA, Universidad de Guadalajara.

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