Mientras hay controversia de si la ayuda “humanitaria” de Sheinbaum llega o no al pueblo cubano o si se la queda el gobierno -Díaz Canel afirma: “toda se reparte”-, AMLO llama a “que todos depositemos en la cuenta de Banorte de la A.C. Humanidad con América Latina abierta por ciudadanos, escritores y periodistas para comprar alimentos, medicina, petróleo y gasolina”. Pero la desconfianza persiste. En sus últimas vacaciones antes de despedirse de la Nunciatura apostólica en Cuba
(1999-2003) para asumir la vicepresidencia de la Comisión para América Latina, el arzobispo Luis Robles Díaz, (“Tulipán Negro”, lo llamó su paisano y amigo J.M. Negrete), me platicó que el gobierno se quedaba, al menos, con la mitad del salario que ganaban los trabajadores en la
Nunciatura, “por lo que nosotros tenemos que completarles para su sobrevivencia”.




