En la cultura global y particularmente en México, el culto a los muertos es algo profundamente arraigado, no solo por las tradiciones del “Día de Muertos”, sino por la filosofía y la teología que iluminan el misterio de la muerte y hasta el sentido humorístico.
De hecho, el día de ayer me compartieron unas calaveritas compuestas por Carlos Tabares Luna, que a continuación publicamos sobre el tema del agua en Guadalajara:
La Flaca llegó a Guadalajara,
con una cubeta y tremenda jarra,
abrió la llave para beber,
¡y casi se muere antes de fallecer!
¡Qué cochinada, qué porquería!
¿Esto es agua o pura porquería?
Ni en el panteón, entre tanta osamenta,
había visto agua tan malolienta.
Al SIAPA fue a reclamar,
pues ya no se podía ni lavar.
Le dieron tinacos y pastillas de cloro,
¡como si eso resolviera el tesoro!
La Huesuda soltó una carcajada:
¡No me salgan con esa jalada!
Con tinacos y cloro quieren tapar,
lo que Guadalajara no ha podido arreglar.
Ya estuvo bueno de tanta explicación,
de promesas, excusas y simulación.
El agua limpia no es un favor,
¡es un derecho, señores, por favor!
La Calaca se fue muy indignada,
con su cubeta vacía y contaminada:
¡Mejor me regreso al camposanto,
que hasta allá llega el agua más limpia que en tanto!
Y dejó al SIAPA esta advertencia:
¡No me cobren por agua de apariencia!
Porque si el problema no tiene solución,
¡les voy a clausurar hasta el panteón!
Entre el humor y la necesidad de expresar sentimientos, nos damos cuenta de que la democracia de la muerte es muy seria. De hecho, hay un poema muy antiguo que les recomiendo meditar: las Coplas por la muerte de su padre, de Jorge Manrique.
Mientras tanto, hay que tomar en serio la vida y buscar mejores soluciones en el devenir de esta sociedad tan diversa. En ese ánimo, celebramos las buenas noticias de la organización de Agua para Todos, que celebró su VIII Congreso Nacional para seguir impulsando la gestión social del agua. Varias personas de Jalisco participaron. Igualmente, celebramos la conformación de la Red Nacional de Ríos México, que se realizó en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Ambos acontecimientos tuvieron lugar los días 24 y 25 de octubre.
En estos escenarios locales y mundiales, unos suben al poder, a otros los bajan del poder, unos renuncian, otros mueren, unos nacen y nunca se rinden hasta alcanzar sus ideales.
Por eso, el próximo 10 de noviembre los invitamos a Temacapulín a celebrar los cinco años de los acuerdos de no inundación para Acasico, Palmarejo y Temacapulín. La revolución del agua rindió frutos, pero hay un camino largo que recorrer. La tarea no está terminada.




