Actores políticos y mediáticos vinculados al movimiento MAGA (Make America Great Again) han intensificado una campaña de desinformación contra México, difundiendo acusaciones sin sustento sobre una supuesta injerencia del gobierno mexicano en la política interna de Estados Unidos, de acuerdo con información publicada por El País.
La narrativa, amplificada en medios conservadores y redes sociales, presenta a México como un actor que buscaría influir en procesos electorales estadounidenses, particularmente a favor del Partido Demócrata, a través de consulados, programas culturales y espacios de comunicación dirigidos a la comunidad migrante.
Acusaciones sin pruebas
Entre los mensajes que circulan se encuentran señalamientos sobre presuntas operaciones políticas encubiertas desde territorio mexicano, así como el uso de recursos públicos para incidir en votantes de origen mexicano en Estados Unidos. Sin embargo, las versiones difundidas carecen de documentos, datos verificables o fuentes oficiales que respalden dichas acusaciones.
El País documenta que estas afirmaciones han sido replicadas de manera recurrente por comentaristas y plataformas alineadas con el trumpismo, que presentan especulaciones como hechos consumados.
Medios conservadores amplifican la narrativa
Portales como Breitbart y The Federalist, junto con influencers políticos de alto alcance, han contribuido a posicionar la narrativa en el debate público estadounidense. El contenido suele apoyarse en interpretaciones forzadas de programas consulares, discursos oficiales fuera de contexto y supuestas filtraciones sin autor identificado.
Especialistas citados por el diario español advierten que este tipo de campañas responde a estrategias de polarización electoral y construcción de enemigos externos.
Respuesta del gobierno mexicano
Autoridades mexicanas han rechazado las acusaciones y han señalado que se trata de una ofensiva política sin fundamento. Funcionarios subrayan que México mantiene una política de no intervención en asuntos internos de otros países y que las actividades consulares se limitan a la atención de connacionales.
Desde la Cancillería se ha insistido en que este tipo de señalamientos buscan distorsionar la relación bilateral y alimentar discursos hostiles hacia la población migrante.




