Por Jorge Meléndez Preciado

La crispación de la vida periodística y política está aumentando en lugar de disminuir. Y ello es grave entre dos acontecimientos que tendrán la máxima importancia pública en los siguientes meses.

La revocación de mandato, que estuvo en la discusión largo tiempo y por fin se llevará a cabo, aun con las limitaciones de casillas y otros factores, por un lado; y las elecciones este año en seis gubernaturas, las cuales serán importantes para lo que vendrá en 2024.

La jornada del 10 de abril, no obstante, la disputa intensa entre el INE de Lorenzo y Ciro, y López Obrador, seguramente no atraerá un número muy amplio de los participantes que se necesitan para que tenga validez oficial (el 40 por ciento del padrón) y quizá ni siquiera sea un vehículo para que Morena pueda desplegar a sus militantes para atraer preferencias.

Esto último porque hay una división cada vez más profunda en el Partido- Movimiento de Andrés Manuel, el cual se expresó claramente el 5 de febrero, en un acto que algunos dicen participaron miles y diversas fotos (La Crónica, 6 de febrero), muestran con poca asistencia.

Como sea, en dicho mitin tronaron contra Mario Delgado, el actual gerente morenista: John Ackerman, el respetable, Jaime Cárdenas; Paco Ignacio Taibo II y varios más (estuvo ausente Pedro Salmerón) por las maneras de elegir candidatos a las gubernaturas que estarán en juego y son claves para el avance de esta organización, en donde su líder, López Obrador, ha descendido de 67 por ciento de aprobación a 60 por ciento (El Financiero, 3 de febrero) en el mes de enero. ¡Cuidado!

Otra encuesta (El Financiero, 8 de febrero), augura que, en Oaxaca, con Salomón Jara, y Quintana Roo, con Mara Lezama, es casi seguro el triunfo morenista. En Aguascalientes y Durango, va adelante el PAN. Y en Tamaulipas e Hidalgo la pelea está cerrada entre el blanquiazul y la agrupación guinda.

Es cierto que hay tiempo y todo puede cambiar de aquí al 5 de junio donde se elegirán esas seis posiciones. Aunque ya sabemos que dos cartas del Movimiento Ciudadano, que se sacó inexplicablemente de la manga, están perdidas.

La de Hidalgo, a cargo del cantante y multiusos políticos, Francisco Xavier Berganza, tiene únicamente nueve puntos de intención de voto, y la del mirrey, Roberto Palazuelos (RP), lograría 13 puntos de aprobación.

Desde que se postuló a dicho sujeto (RP), las críticas han menudeado por su posición de comerciante, mal actor y peor ciudadano. Incluso una de sus empleadas en un hotel de Tulum, Diamante K, señaló que reciclaba la comida para obtener mayores ganancias, entre muchas otras sinvergüenzadas del mencionado sujeto.

Pero el colmo fue que recientemente se recicló una conversación con Yordi Rosado (octubre de 2020), donde Palazuelos relata con pelos y detalles como un teniente del ejército, un capo de la mafia colombiana y él mismo asesinaron a dos personas que supuestamente llegaron a su casa a tirotearlo.

El asunto está en las redes y hasta detallado por Gil Gamés en Milenio (8 de febrero), lo que ha llevado a reaccionar a varios dirigentes importantes del MC, no a su dirección encabezada por Dante Delgado.

Lo mismo la diputada Martha Tagle que las senadoras: Laura Ballesteros y Patricia Mercado, de la organización naranja, han dicho que es irresponsable tener ese tipo de candidatos. Otros más como Luis Donaldo Colosio, que son respetados políticamente, deberían pronunciarse al respecto.

Pero es necesario que Dante y compañía abran la boca ante este tipo de personajes, máxime que en las pasadas elecciones se condenó, con razón, la cantidad de aspirantes asesinados o intimidados para que participaran en la obtención de puestos locales. Y también es indispensable saber qué opina el INE, la FGR y otras agrupaciones que supuestamente combaten los delitos de esta posible candidatura oficial.

Entre la descomposición política existente, Palazuelos no es un caso más, sino la muestra que la política mexicana está tan extraviada que ya nada asombra.

  1. Por cierto, ante el debate encendido entre prensa y el Ejecutivo, me parece muy acertado el texto de Jorge Zepeda Patterson (Milenio, 8 de febrero).

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