¿OTRO SHOW DE TRUMP?

 

Cuando se supone que Estados Unidos, por su guerra contra Irán, tiene activados todos los protocolos antiterroristas, resulta difícil creer que el tal Cole Tomas Allen —“el lobo solitario”, lo calificó Donald Trump— fuera realmente a atentar contra él.

Parece más bien un espectáculo frente a su alicaída popularidad, tras sus desaciertos y su enfrentamiento con su paisano, León XIV, por críticas a su ego y belicismo.
Cole no solo viajó de California a Chicago y de ahí a Washington con carabina, pistola y parque, sino que además, con toda esa carga, se hospedó anticipadamente en el mismo hotel donde se realizaría la cena con corresponsales, un evento en el que, se presume, había revisiones constantes, detectores de metales, presencia del Servicio Secreto y elementos policiales. El ególatra Trump se salva, otra vez, en menos de dos años.