Partidiario: De la “apelación” de López de Santa Anna, a la “revocación” de AMLO

Felipe Cobián Rosales

12 de abril de 2022.- En las postrimerías del último de los seis mandatos, Antonio López de Santa Anna, vio venir el final de su dictadura, y se quiso dar “un nuevo baño de popularidad que quitara los pretextos que contra él se levantaban, y con este fin expidió una circular el ministro de Gobernación, en la cual se decía sustancialmente que, supuesto que la revolución ponía en duda si los mexicanos tenían o no plena confianza en el Presidente, éste, que quería obsequiar siempre la voluntad nacional, disponía que el día 1 de diciembre de aquel año de 1854 se reunieran juntas populares en todas las ciudades y pueblos de la República, bajo la presidencia de los gobernadores, comandantes generales y demás autoridades respectivas de cada punto, para que allí los ciudadanos expresaran con absoluta libertad su opinión, su voluntad  o su parecer sobre las dos preguntas siguientes:

 

1- Si el actual presidente de la República ha de continuar en el mando supremo de ella con las mismas amplias facultades que hoy ejerce. 2- En caso de que no continúe con las mismas amplias facultades con que en la actualidad se halla investido, a quién entregará inmediatamente el mando.

 

En la misma circular se decía que Santa Anna estaba resuelto a no continuar en el mando sin la plenitud de facultades que hasta entonces había ejercido, cuya idea estaba por otra parte claramente indicada en la segunda de las preguntas (…) Al mismo tiempo, el ministro de Gobernación dirigió reservadamente una carta a los gobernadores, en la cual les decía que ellos debían comprender perfectamente cuál era el verdadero objeto de aquella medida y que a ellos les tocaba disponer las cosas de modo que no se malograra el buen resultado que apetecía el gobierno, verificándose la votación el 1 de diciembre, y aunque ninguno creía en la verdad de aquella ceremonia, hubo algunos que tomándola por lo serio respondieron negativamente a la primera pregunta y a la segunda propusieron para encargarse del poder a don Juan Álvarez o a otros ciudadanos. El 11 de diciembre se expedía una circular mandando que fueran presos y juzgados como conspiradores los que habían dado su voto por Álvarez”…

 

“Llegado el 1 de febrero y fecha de la computación de votos de la llamada apelación al pueblo de 1 de diciembre anterior, se expidió un decreto declarando ser voluntad de la nación que Santa Anna continuase al frente del poder “investido de amplísimas facultades. El presidente con fecha 2 del mismo mes expidió a su vez un larguísimo manifiesto, agradeciendo la” omnímoda confianza que por tercera vez se le había honrado, desahogándose en terribles invectivas contra la revolución y haciendo la apología de su gobierno”.

 

Así lo escribió textualmente en 1888 el historiador Enrique de Olavarría y Ferrri y tal cual aparece en el capítulo XXVIII del Libro Segundo del Tomo IV de la compilación de Vicente Riva Palacio: “México a través de los siglos”.

 

¿Encuentra el lector algún similitud con lo ocurrido hace 168 años con el conservador Antonio López de Santa Anna y Pérez de Lebrón quien, henchido de soberbia y vanidad se hacía llamar “Su alteza serenísima” y lo que sucedió por aquí en meses y días previos con el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, los gobernadores morenos, de Claudia Sheinbaum para abajo en todo el país y luego  un 10 de abril de 2022 y el día siguiente con el presidente liberal y de izquierda, Andrés Manuel López Obrador?

 

Vueltas de la vida. O meras coincidencias.

 

Ahora, a esperar lo que venga. Ya el incondicional Félix Salgado Macedonio propuso al admirador de Francisco I. Madero ¡para la reelección! ¿O será una extensión de mandato nada más? Aunque ahora sólo votó la mitad de los 30 millones que llevaron a AMLO a la Presidencia.

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