Felipe Cobián Rosales

16 de marzo de 2022.- Además del homicidio del exgobernador, Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, ocurrido el 18 de diciembre de 2020 en un centro nocturno de Puerto Vallarta, sin que hasta ahora se haya resuelto el crimen -así haya afirmado lo contrario Enrique Alfaro Ramírez, pues no se ha capturado ni siquiera a los identificados como presuntos autores materiales, menos al presunto autor intelectual, así se trate de un político de esa categoría-, a la fecha han sido asesinados en Jalisco, al menos, una decena de políticos de distintos partidos, entre presidentes o expresidentes municipales, diputados o exdiputados de 2014 a la fecha.

La más reciente de estas víctimas fue José de Jesús Zúñiga Mendoza, exalcalde de Unión de Tula en la década de los ochenta; exdiputado federal y local, dirigente cañero desde hacía más de veinte años, en el valle de El Grullo-Autlán, en donde se ubica el ingenio Melchor Ocampo.

Chuy Zúñiga, como se le conocía en la región, fue además tesorero de la priista Unión Nacional de Cañeros, fue asesinado la noche del lunes 8 de marzo en una cabaña que recientemente había construido en la ranchería de Tecopatlán, asentada al pie de la reserva de la biósfera en la Sierra de Manantlán, municipio de Autlán, colindante con el de Cuautitlán de García Barragán.

De acuerdo con reportes de policíacos, únicamente se sabe que previo al atentado, habría estado reunido, y tal vez tomando, junto con desconocidos en donde fue levantado su cuerpo tras haberse recibido un reporte en la Comisaría de Policía de Autlán poco después de las 21:30 horas. Aparentemente no se tienen todavía pistas de quien haya estado con él y menos de quién haya cometido el crimen y posible causa. No se sabe de algún conflicto o situación difícil por a que haya pasado.

Casualmente o no, la mayor parte de tales acontecimientos se han centrado en las regiones Sur y, particularmente en costa sur del estado.

Entre las muertes violentas de políticos que en dichas zonas se han cometido, nada se sabe que se haya hecho justicia, independientemente de policías caídos en circunstancias no precisadas.

Los malos augurios para estos políticos caídos, inició allá por 2008 en Cuautitlán, en donde en donde el 24 de julio fue muerto en su casa, el expresidente Juan Manuel Orozco Serrano. Luego pasaron varios años para que el 3 de agosto de 2014, fuera asesinado el alcalde de Ayutla, el panista Manuel Gómez Torres junto con su caporal en su rancho cercano a la cabecera municipal.

En septiembre de ese mismo año (2014) fue secuestrado por un comando en Guadalajara el entonces diputado federal y exalcalde de El Grullo, Gabriel Michel, cuando aparentemente llegaba de su tierra. Su cadáver fue localizado posteriormente en Zacatecas en los límites con Jalisco. El entonces líder de los legisladores del PRI, Manlio Fabio Beltrones, asistió al sepelio en ese municipio y prometió dar con los responsables a la brevedad. Nada se volvió a saber del caso, pero sí que Michel no se prestó a posibles corruptelas dentro del mismo sistema.

El 18 de junio de 2015, fue ejecutado en Guadalajara, no lejos de la Casa Jalisco, el entonces delegado del ISSSTE en Jalisco, Javier Galván, exdiputado y expresidente de Autlán. El 28 de diciembre de 2017, fue acribillado el diputado local perredista, Saúl Galindo Plazola cerca de su rancho en Tomatlán. No hay resultados de la investigación, si es que se hizo. Irónicamente fue presidente de la Comisión de Justicia de la LXI Legislatura.

En 2018 fueron alcanzados por sicarios los alcaldes de Jilotlán de los Dolores y de Tecalitlán, respectivamente, Juan Carlos Andrade Magaña, de MC, el 14 de abril y el 1 de julio, Víctor Díaz Contreras, del PRI.

El pasado día 10 se cumplió un año que el alcalde con licencia de Casimiro Castillo por MC, Alfredo Sevilla Cuevas, fue encontrado en el fondo de una barranca en la carretera a Autlán. Se dijo primero que se trató de un accidente. Después, la Fiscalía de Jalisco descubrió que tenía un tiro en la cabeza. Nada se sabe del asunto. Él pretendía la reelección.

El 4 de enero pasado, José Luis Tello García, exalcalde de Tomatlán, fue asesinado en su casa en dicha cabecera sin motivo aparente. Eso sí, la Fiscalía informó, como en todos los casos antes citados, haber iniciado una carpeta de investigación (averiguación previa se llamaba antes), pero como en los demás casos, nada trasciende.

No se sabe si las causas son por asuntos personales o políticos o por cuestiones de amenazas del crimen organizado con el que no quisieron comprometerse y que, a veces, supuestos intermediarios de adentro o de afuera, pudieran ser los que quedaron mal o hicieron sus propias negociaciones involucrando a sus superiores. Y pensándolo bien, también puede haber quién o quiénes matan por matar cuando saben que muy difícilmente los alcanzará la justicia.

De acuerdo con la revista electrónica, “Alcaldes de México”, en los últimos tres años han sido ultimados en todo el país, medio centenar de alcaldes o exalcaldes.

Como quiera que sea. ¿Qué nos está pasando?

 

Post scriptum

En paz descanse Armando Linares López, el octavo periodista asesinado este año, director de Monitor de Michoacán. Antes de él, en enero pasado, había sido igualmente masacrado Roberto Toledo, su compañero en este medio digital.

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