PERIODISTAS CAÍDOS Y, ¿LA JUSTICIA?

Felipe Cobián Rosales

La noche del 23 de enero -domingo para ser exactos- la periodista Lourdes Maldonado López fue asesinada en Tijuana aparentemente por un solitario pistolero a sueldo que ya la esperaba afuera de su domicilio a bordo de un taxi.
La comunicadora, acudió en marzo de 2019 a la conferencia de prensa del Presidente para solicitar protección “porque temo por mi vida (…) y lo hago porque se trata de un personaje fuerte en política (…) Se trata de su senador con licencia, de su súper coordinador de delegaciones y próximo candidato a la gubernatura, licenciado Jaime Bonilla”.
Extrañamente, los policías que supuestamente la custodiaban desde que estaba sujeta al sistema de protección a periodistas, la dejaron todavía abordo de su auto en donde recibió un tiro en la cabeza e instantáneamente quedó muerta.
Este lamentable hecho sucedió 24 horas antes de que se cumplieran ocho días del homicidio, también en dicha ciudad fronteriza, del foto-reportero Alfonso Margarito Martínez Esquivel y cuyas ejecuciones, junto con la del también periodista, el veracruzano José Luis Gamboa Arenas, suman tres comunicadores caídos en lo que llevamos de 2022.
En la mañanera de este lunes, Andrés Manuel López Obrador lamentó lo ocurrido y envió las consabidas condolencias, aunque previno en contra de adelantar culpable o culpables y no achacar el hecho al gobierno, porque también puede tratarse de una venganza política de los enemigos.
Dijo AMLO ante la sospecha de distintos medios y periodistas hacia el exgobernador de Morena, Jaime Bonilla quien, por cierto, trató de extender su interinato de dos a cinco años y entonces el mandatario guardó silencio:
“No es responsable adelantar ningún juicio, hay que esperar y ver quiénes estaban informados, quiénes son los responsables materiales e intelectuales”.
¿Será por aquello de que, no falta quien haga “favores” a los poderosos, o simplemente se pueda echar la culpa a otro u otros para salir bien librado?
En adelantada defensa de Jaime Bonilla, López Obrador no desecha pues esa motivación política en la muerte de Lourdes Maldonado, al externar: “No dejar de considerar lo político porque siempre hay confrontación, diferencias y siempre se busca perjudicar a adversarios; entonces se tiene que hacer una investigación a fondo… Se está llevado a cabo como todas las investigaciones”.
Aún ante las evidencias –salvo pruebas contundentes en contra– tras recordar de nuevo que “venimos de un período decadente y un proceso de degradación progresivo y estamos deteniendo ese proceso de descomposición, violencia y odio; corrupción, desigualdad y violencia, López Obrador adelantó, otra vez, que “una característica del gobierno que represento, es que no hay impunidad…”
No obstante, hasta hoy no se recuerda caso alguno de periodista caído que se haya resuelto.
Bonilla, dueño de Primer Sistema de Noticias (PSN), para el que trabajó la periodista, la despidió sin pago alguno hace nueve años y apenas días antes se dio el laudo a su favor y, en prenda, se le entregaba la empresa.
Después de la denuncia en 2019 de la periodista, excorresponsal de Televisa, y que quedó grabada en la memoria, y videos que ahora son de nuevo exhibidos, ¿habrá alguna argucia legal que impida hacer justicia? Esperemos que no.
No obstante, hace falta que en las mañaneras ya no se exponga, ya no se haga más vulnerable la actividad periodística con ese maniqueísmo de los “buenos son los que están incondicionalmente conmigo” y se dedican incensar, y “los periodistas malos, quienes critican mi gobierno, están contra mí”.
De los acríticos, ni hablar, pero no hay periodismo sin análisis, sin crítica.
En tanto, no podemos solamente seguir lamentándonos y repartiendo condolencias a diestra y siniestra si no se hace algo claro, real para que no haya impunidad.

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