Premio Pritzker
Josefina Reyes Quintanar

Únicamente México, Chile y Brasil han tenido ganadores en el máximo reconocimiento de la arquitectura, el premio Pritzker. Luis Barragán, Óscar Niemeyer, Paulo Mendes da Rocha, Alejandro Aravena y Smiljan Radic han sido los galardonados en estos países latinoamericanos. Al premiarlos se busca honrar al arquitecto por obras construidas con cualidades como el talento, la visión y el compromiso, a quienes han contribuido con algo significativo a la humanidad y al entorno gracias al arte de la arquitectura.
Conocido como el “Nobel de la arquitectura”, el Pritzker es un premio internacional que se otorga cada año a un arquitecto o arquitectos vivos que haya destacado. Fue creado por la familia Pritzker de Chicago desde 1979 y consiste en 100 000 dólares y una medalla de bronce. La ceremonia se lleva a cabo en algún lugar de importancia arquitectónica en cualquier parte del mundo, con el fin de rendir homenaje a la arquitectura de otras épocas y/o a obras de anteriores galardonados. El jurado está compuesto por profesionales de reconocido prestigio internacional de diferentes disciplinas y hasta la fecha han realizado su trabajo con absoluta confidencialidad y sin presiones externas. Este evento se realiza por lo general en mayo, y sólo acuden invitados internacionales y representantes del país anfitrión.
El primer latinoamericano en ganar dicho reconocimiento fue el tapatío Luis Barragán, en 1980. Años más tarde, en 1988, fue galardonado el brasileño Oscar Niemeyer. Y en marzo pasado, se anunció el premio 2026, otorgado a Smiljan Radic Clarke, quien se suma a Alejandro Aravena siendo los dos únicos chilenos en ser distinguidos por el Pritzker. En el rubro de mujeres, seis han sido premiadas desde 1979, siendo la primera Zaha Hadid en 2004. Hay incluso galardonados no individuales. El Premio Pritzker ha reconocido a equipos destacados en ocasiones especiales, por ejemplo, en 2010 se otorgó a SANAA (Sejima and Nishizawa and Associates), un equipo japonés conocido por su habilidad para integrar la arquitectura con su entorno; o Herzog & Meuron, un dúo de arquitectos que recibió el premio en 2001.
Luis Ramiro Barragán Morfín estudió en la Escuela Libre de Ingenieros de Guadalajara. Se formó realmente como ingeniero civil, pero siguió cursos opcionales para obtener simultáneamente el grado de arquitecto. No lo obtuvo. Durante el resto de su vida firmó sus obras como ingeniero o arquitecto paisajista. Logró buena parte de su experiencia viajando por Francia, España y Marruecos, observando las culturas mediterráneas y musulmanas; acudiendo a conferencias e interactuando con Le Corbusier en 1931. Barragán ya tenía una profunda huella que reflejaría en su creación artística del entorno rural mexicano. Pasaba vacaciones de prolongadas estancias en la Hacienda de Corrales, ubicada en el municipio de La Manzanilla de la Paz, observando el campo y la naturaleza serrana.
Su obra en México es extensa. Inició a los 25 años con la remodelación de la casa Robles León, lo que le valió varias recomendaciones para seguir trabajando. Después vendrán sus trabajos en la Calzada Madereros, Jardines del Pedregal, la creación de su Casa Estudio, Las Arboledas en Atizapán, las Torres de Satélite, el convento de las Capuchinas Sacramentarias en Tlalpan, la Casa Gilardi entre otros. Merece el esfuerzo visitar cada una de sus obras arquitectónicas tanto en Guadalajara como en la Ciudad de México. Simplemente su Casa Estudio construida en 1947 es una obra representativa de la arquitectura contemporánea y es reconocida desde 2004 por la Unesco. Hay que considerar que se cobra la entrada y es necesario hacer reservación para su visita. La edad mínima para entrar es de 12 años, ya que conservan cada detalle de la casa.




