Debate Abierto

Criterios

 

Durante la semana pasada el gobernador  de Jalisco realizó una gira por algunas ciudades de Estados Unidos; en redes sociales difundió su visita al Silicon Valley, en la región de Santa Clara, en la bahía de San Francisco, California. Esta región es una de las más emblemática del mundo dada la enorme concentración de empresas de alta tecnología, líderes a nivel mundial; esta zona tuvo su despeje acelerado durante la década de los cincuenta gracias a la virtuosa combinación del espíritu empresarial en el ramo de la industria electrónica, la ciencia y tecnología creada en la Universidad de Stanford y el apoyo del gobierno, principalmente del estado de California. La cooperación de estos tres actores, dieron origen al cluster (agrupamiento de empresas) de empresas de alta tecnología, tales como: IBM, HP, Intel, Sanmina, Jabil, entre muchas otras.

El cluster de la industria electrónica generó un cúmulo de beneficios para el estado de California y para Estados Unidos, en general: crecimiento acelerado de grandes empresas, aumento de las innovaciones tecnológicas, aumento de los ingresos de los trabajadores, crecimiento de las exportaciones, y posteriormente las empresas que ahí nacieron empezaron a enviar su producción a otros países, principalmente a los países en desarrollo como México, donde ubicaron sus procesos de ensamble a través del régimen maquilador.

Este fenómeno de  creación de cluster industriales de alta tecnología es justamente el que se ha buscado replicar en otros muchos países; México y Jalisco no han sido la excepción. Desde la década de los noventa, el gobierno de Alberto Cárdenas (PAN) buscó crear un cluster de la industria electrónica, parecido al del Silicon Valley; durante los noventa y la década del dos mil arribaron a las principales ciudades del Área Metropolitana de Guadalajara: Zapopan, El Salto,  Tlaquepaque y Tonalá, grandes empresas del ramo electrónico; en dos décadas nuestra ciudad se pobló de grandes plantas donde principalmente se ensambla todo tipo de aparatos y componentes electrónicos.

Aun cuando el cluster ha evolucionado, sigue realizando principalmente procesos de ensamblaje, que utilizan de manera intensiva mano de obra poco calificada y principalmente femenina. Las grandes plantas de la electrónica utilizan miles de obreros a los que pagan salarios que apenas son una fracción de los que pagan en su país de origen, la contratación de los miles de obreras los realizan a través de agencias de empleo, que se encargan de contratar y pagar a los obreros que laboran en las empresas de la electrónica. En esta industria se violan frecuentemente derechos laborales, hay una alta rotación de personal, promovida por las mismas agencias de empleo para no generar antigüedad; obligan al trabajador a firmar contratos temporales de corto plazo (tres meses); a los trabajadores los hacen rolar turnos extenuantes, no dejan que los trabajadores se afilien a un sindicato; en fin, existe desde el nacimiento mismo del cluster de la electrónica en Jalisco un proceso de precarización del empleo de los miles de trabajadores que laboran en esta industria.

Desde hace tres décadas, los gobiernos panistas y luego prístas han privilegiado la atracción de inversión extranjera en la industria electrónica; para ello ofrecen grandes beneficios a las empresas que vienen a asentarse a Jalisco: incentivos fiscales, subsidio para la adquisición de terrenos, o de plano, el gobierno les regala los terrenos, se les ha subsidiado el costo de los trabajadores, de la energía eléctrica y apoyos para “innovaciones tecnológicas” mediante programas de fondos mixtos del CONACYT. Es decir, la gran empresa extranjera recibe grandes beneficios que no reciben las pequeñas y medianas empresas de origen nacional.

El cluster de la electrónica ha generado en Jalisco empleos y exportaciones pero no genera desarrollo económico, debido a los pocos encadenamientos productivos de las grandes empresas con la economía local, el  crecimiento de las exportaciones del cluster de la electrónica no “arrastra” el crecimiento de las empresas locales.

Durante la década del dos mil, las exportaciones de la industria electrónica superaban 60% del total de las exportaciones de Jalisco, esta proporción ha venido disminuyendo, por ejemplo en 2007, las exportaciones de la electrónica de Jalisco aportaban 45% de las exportaciones totales, en 2017 sólo aportaba 36%. Sin embargo, los efectos positivos de la electrónica en las exportaciones del estado se han sobrevalorado porque casi siempre esta industria he tenido un déficit comercial, es decir, importa más de lo que exporta, por ejemplo, en 2017 esta industria tuvo un  déficit de casi dos mil millones de dólares.

Sin embargo, el principal problema de los efectos de esta industria es en materia laboral, además de la precarización del empleo que ha generado esta industria, los bajos sueldos de los obreros sigue siendo la asignatura pendiente. Por ejemplo, con datos de los censos económicos en 2004, un obrero de esta industria ganaba en promedio 4,890 pesos mensuales, 3.7 veces el salario mínimo de ese año; para 2014, el salario promedio era de 8,288 pesos mensuales, apenas  4.1 salarios mínimos de ese año.

Es decir, los obreros que laboran en la industria electrónica no han aumentado de forma significativa sus condiciones salariales y en general viven igual o peor que  hace tres décadas que inició el boom de la industria electrónica en Jalisco.

Con esta gira que realizó Alfaro, el gobernador de Jalisco sigue reproduciendo la misma política de promoción de inversión extranjera que realizaron los últimos cuatro gobernadores del estado, durante esta última gira visitó varias empresas transnacionales de la electrónica en Estados Unidos y la oferta que realizó fue: mano de obra barata, dócil, sin protección sindical, sin protección laboral de parte del gobierno del estado; ofrece además, apoyos total del gobierno, incentivos fiscales, subsidio del gobierno y libertad para degradar el medio ambiente. Enrique Alfaro no mencionó nada a las empresas sobre el respeto a los derechos laborales de los trabajadores de Jalisco, esa ha sido letra muerta en los últimos gobiernos.

Jalisco durante varias décadas es líder en la exportación de productos electrónicos, pero al mismo tiempo es uno de los estados con mayor desigualdad económica y enorme desigualdad y pobreza en sus doce regiones. Urge modificar el diseño de las políticas, pasar de las políticas que ponen el énfasis en el crecimiento y pasar a políticas que pongan el énfasis en el desarrollo de la clase trabajadora. Ningún país del mundo ha alcanzado el desarrollo a través de políticas de promoción de inversión extranjera donde las empresas llegan a explotar a los trabajadores con la complacencia del gobierno. Aquí no se propone aislarse al comercio exterior o a la inversión extranjera, pero sí se propone modificar el diseño de políticas para poner en el centro la recuperación de los ingresos y de los derechos laborales de los obreros jaliscienses, y Alfaro no está contribuyendo a obtener ese objetivo.

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