Pulsión de Gilgamesh por la inmortalidad
[Tras la muerte de su gran amigo Enkidú, Gilgamesh implora a los dioses que le revelen el secreto del misterio para alcanzar la inmortalidad. Este pasaje se encuentra en el capítulo IX]
Traducción de Gabriel Michel Padilla
Y Gilgamesh lloró por Enkidú, su amigo,
sollozaba con pena en el desierto.
“También debo morir? Estar sin vida
como lo está Enkidú, sin alma, exánime?
soportaré el dolor que me carcome, 5
que mi vientre destruye inexorable,
el temor de la muerte que incansable
me conduce ligero hacia adelante?
Si tan sólo pudiera yo encontrarme
con el ser que los dioses concedieron 10
ser inmortal, vivir eternamente,
yo le preguntaría con ansia inmensa
cómo vencer la perniciosa muerte.
Así con angustiado corazón,
Gilgamesh deambuló lleno de espanto, 15
en dirección del luminoso oriente
en busca de Utnapishthim, legendario,
a quien hicieron inmortal, los dioses.
Finalmente alcanzó las dos montañas,
que tocaban el cielo con sus cumbres, 20
que por su altura fueron renombradas,
como “Picos Gemelos” por la gente.
La bóvedas del cielo las tocaban,
y sus bases venían del inframundo,
vigilaban atentos desde lo alto 25
la salida del sol y su retorno.
Dos hombres-escorpión cuidan la entrada
del túnel donde el astro se desploma
cuando se pone y luego da la vuelta
por las profundas cuevas de la tierra, 30
para luego emerger gloriosamente
detrás del horizonte en la mañana.
El mirar esas bestias tanto espanta,
que un hombre regular muere al instante.
Sus auras espejeaban sobre el monte. 35
Cuando las vio de pronto Gilgamesh,
fue traspasado de temor intenso,
pero así resolvió ir hacia ellos.
El varón escorpión dijo a su esposa,
“El hombre que se acerca ha de ser dios”. 40
La mujer escorpión le responde,
“Es dos partes divino y una humano”
Le dijo el escorpión, “Cómo te llamas?
Cómo te has atrevido y has llegado
viniendo de tan lejos a este sitio? 45
porqué osaste, viajando de tan lejos,
cruzar estas montañas, tan abruptas,
cruzar los mares, caminar desiertos,
donde ningún mortal se había atrevido?
Cuál es la meta de tu viaje, dime, 50
deseo ardientemente conocerla”.
“Gilgamesh es mi nombre”, respondióle,
“Yo soy el rey de la ciudad de Uruk,
la de fuertes murallas y anchas calles,
la de mercados llenos de bullicio. 55
He venido a buscar mi antepasado
su nombre es Utnapishthim, inmortal,
unido ya al senado de los dioses
pues ellos le otorgaron vida eterna.
Él es ahora mi única esperanza, 60
quiero por tanto preguntarle a él,
cuál es el modo de vencer la muerte”
El varón escorpión le respondió,
“Nadie ha sido capaz, ni podrá nunca
cruzar Picos Gemelos, la montaña, 65
nadie osará cruzar tampoco el Túnel,
en el cual se desploma el astro grande,
cuando se pone y viaja por la tierra.
En el túnel se cierne la tiniebla,
profunda obscuridad, sin luz alguna. 70
La mujer escorpión, entonces dijo,
“Este varón valiente, conducido
por la dura aflicción desesperante,
congelado por tormentoso hielo,
quemado por el sol de los desiertos, 75
merece que le muestres el camino”.
El varón escorpión entonces dijo,
“Yendo siempre hacia abajo, el túnel lleva
a través de la densa oscuridad.
Todo se ve más negro que el carbón, 80
a la boca de lobo se asemeja,
así será adelante y hacia atrás.
Debes correr más rápido que el viento,
doce horas es el tiempo con que cuentas,
si no logras salir del negro túnel, 85
antes que el sol se ponga y entre,
no encontrarás refugio en ningún lado
que te pueda salvar del mortal fuego.
Penetra en lo más hondo de los montes,
que lo Picos Gemelos te conduzcan 90
incólume hasta el sitio que pretendes,
que a la orilla del mundo te conduzcan.
La puerta que conduce al negro túnel,
aquí está frente a ti. Ve en paz ahora,
deseamos que regreses saludable. 95