¿Pero a quién se le ocurrió relajar restricciones en Jalisco, abrir cantinas, restaurantes y centros de diversión  mientras en el mundo, y sobremanera en el suelo estadounidense,hay fuerte rebrote de contagios y decesos por Covid-19, y México no ha logrado siquiera la prometida meseta atenuante de la pandemia?

Por ese pésimo antecedente atribuido principalmente a la máxima autoridad estatal bajo la responsabilidad de Enrique Alfaro Ramírez y algunas comparsas municipales, señaladamente en la zona metropolitana tapatía; hay noticias de que en distintas poblaciones las medidas preventivas están al garete en materia de reuniones, porque llegaron los ausentes y fiestas decembrinas adelantadas en las que hay todo tipo de diversiones sin distanciamiento, sin aseo y sin cubrebocas.

Si bien hasta este martes 8 el número de contagiados en el país llegó al millón 193 mil y a 110 mil 874 fallecidos, habrá que esperar unos días más o semanas para lamentar las consecuencias, al menos debido a esa displicencia de quienes deben guardar el orden en bien de todos; pero se han olvidado que el derecho de cualquier persona termina en donde empieza el derecho del tercero, del próximo, del otro, del prójimo, sin que por esto se atente contra su libertad.

No sé en qué cabeza caben estas desatinadas decisiones. ¡Y eso de abrir hasta las 3 de la madrugada, cuando es un hecho corroborado por Salud que es en dichas tertulias en donde más se contrae el peligroso coronavirus!

Bien se sabe que en el estado tenemos ya cinco mil muertes acumuladas en los últimos nueve meses y rondamos ya los 120 mil contagios. Las últimas 880 transmisiones del virus se registraron en tan solo dos semanas; sin embargo, quienes deciden los destinos de la salud o la enfermedad pública parecen no tener mayor consciencia.

Políticos tenían que ser, no cabe duda. Pero políticos a quienes interesa más hacerle caso a la economía de empresarios y cadenas de restaurantes-bares que al riesgo de tener una cadena de contagios al infinito, por tal de no perder. O mejor dicho, con tal de no dejar de ganar.

Y vienen todavía los días más peligrosos para los contagios, tanto por la temporada invernal, ya de por sí propicia para la influenza y la gripe común, como por las festividades que se avecinan y no queremos entender los riesgos que conllevan.

El doctor Eduardo Rodríguez Noriega, jefe de Infectología del Hospital Civil, ha dicho que si bien es importante conservar las tradiciones, también lo es que ahora con la pandemia “es peligrosísimo festejar con reuniones” las fiestas decembrinas; que más vale esperarnos hasta el próximo año (El Informador-7-XII-20).

De acuerdo con el director general del Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades de la Secretaría de Salud, Ruy López Ridaura, Jalisco lleva actualmente dos semanas de ascenso en el número de contagios, con un promedio de 4%.

Aún frente a esta situación, autoridades municipales y estatales optaron por que se abrieran cantinas, y todo como retando a la enfermedad y hasta a la misma muerte.

La postura de las autoridades demuestra no sólo falta de seriedad. Implica, más bien, una especie de complicidad con los dueños de tales negocios (a veces son ellos mismos u otros políticos) y negligencia sumamente peligrosa hacia sus gobernados, que podría rayar en lo criminal.

La semana pasada, el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió desde Ginebra, Suiza, que “Si las muertes no descienden, pienso que el problema es muy serio. Cuando ambos indicadores se duplican (muertes y contagios) creo que esto es un problema bastante serio. Le pedimos a México que sea muy serio”, especialmente a quien está al frente (el doctor Hugo López Gatell).

Todo esto manifiesta poca, muy poca responsabilidad y honestidad de quienes deben velar por los intereses del pueblo.

 

Caso Angélica Fuentes Téllez

Tras la publicación, el lunes 7, de una carta abierta dirigida a Angélica Fuentes Téllez firmada por su padre, Valentín A. Fuentes Varela, sus cinco hermanos y otros familiares, se puede uno explicar qué sucedió en realidad cuando el equipo de futbol Chivas del Guadalajara se vino abajo,arrastrando de paso al Grupo Omnilife y a su dueño, Jorge Vergara, con quien estuvo casada durante siete años,después de una de las bodas más suntuosas que se recuerden de un empresario mexicano.

La misiva abierta, aparecida en diarios, es la respuesta de Fuentes Varela e hijos a un libro autobiográfico (Dos millones de huevos), en el que Angélica Fuentes acusa a su padre de machista y misógino y de no haberle dado oportunidades ni recursos para desarrollarse.

El padre se dice sorprendido de todo lo que escribe su hija, quien fuera esposa del dueño del Club Deportivo Guadalajara, Jorge Vergara, ya muerto, y le dice que no cree “que deba citar las innumerables infamias e imprecisiones que cuentas en este libro. Toda la familia, y yo en particular, estamos sorprendidos por este tipo de desmesurado protagonismo, excesiva ambición y hambre de poder.

Agrega: “Me preocupa tu salud mental y me abruma pensar en las dos niñas (que tuvo con Vergara) que tienes a tu cargo y que reciben este mal ejemplo que puede dañarlas por el resto de sus vidas.

“Hija, lo hecho, hecho está. Deseo que algún día encuentres la verdadera felicidad, pero sobre todo, que encuentres el equilibrio en tu mente y en tu corazón”, cierra la carta de su progenitor, fechada en Ciudad Juárez,donde tiene su imperio energético Valentín Fuentes Varela.

Ahora uno entiende un tanto el porqué del pleito entre los dos magnates, Angélica y Vergara, que vinieron pagando hasta los mismos aficionados chivas que vieron venirse abajo al llamado rebaño sagrado y de cómo terminó todo entre esa pareja, con pleitos y demandas por la herencia.

Y en juego estaría la estabilidad del citado equipo, el de mayor afición en México.

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