¿Quién es María Corina Machado?

¿Quién es María Corina Machado?

Josefina Reyes Quintanar

Dedicando y regalando su premio nobel de la Paz a Donald Trump, María Corina Machado Parisca sigue en las principales noticias de orden mundial. ¿Quién es ella para merecer tanta atención? ¿Cuál es el origen de la lucha que por años ha sostenido contra su propio país? ¿Qué tiene de extraordinario esta venezolana para merecer tal distinción? Con una orientación política liberal, algunas de sus propuestas han sido: el uso medicinal de la marihuana, el reconocimiento del matrimonio igualitario y la despenalización del aborto en caso de violación. Aboga por reducir el papel del Estado en las políticas públicas facilitando el libre mercado, persigue la privatización de la empresa estatal Petróleos Venezuela y pide devolver a sus dueños originales las empresas expropiadas en el periodo chavista, así como una amnistía general para los presos políticos en Venezuela. Siempre abogando por la intervención extranjera en Venezuela, debido a que Nicolás Maduro no podía ser removido de manera democrática.

Su genealogía familiar está llena de personajes históricos en su país, se pueden rastrear sus familiares hasta el siglo XVIII. Proviene una familia acomodada, siendo hija y esposa de empresarios, creció con una educación de primera calidad. Inició su carrera política en organizaciones civiles desde 1992, asumió cargos como diputada y candidata presidencial. En 2005 el periódico The New York Times la describió como “la adversaria más detestada del gobierno chavista, una joven con ingenio rápido y una entrega vertiginosa que a menudo aparece en Washington o Madrid para denunciar lo que ella llama «la erosión de la democracia bajo el presidente Hugo Chávez”. En ese año fue recibida en la Casa Blanca por el presiente Bush.

Ya Venezuela la tenía en la mira desde hace años; fue acusada de traición y conspiración por firmar un decreto, en el intento de golpe de Estado en su país en 2002. Corina Machado fundó la ONG Súmate, una organización civil conformada por voluntarios cuyo fin es el monitoreo electoral. Crearon el Referéndum revocatorio venezolano en 2004 con el fin de revocar el mandato de Chávez. Fue este episodio el que la colocó en el debate político nacional. Le esperaban 10 años en prisión, pero el juicio se suspendió debido a violaciones en el proceso. En dos ocasiones fue inhabilitada para ocupar cargos públicos, la primera por un periodo de 12 meses y la segunda por 15 años.

Corina Machado no sólo fue premiada por el Nobel de la Paz en octubre del 2025. Durante su trayectoria ha recibido diversos premios galardonando su lucha. En el día Internacional de la Mujer en 2006, fue premiada con el National Review como “la mejor de las mujeres y de los tiempos que enfrentan muchas mujeres en todo el mundo”. En 2018 la BBC la catalogó en la lista de las 100 mujeres más influyentes del año. Recibió el premio por la Libertad en 2019 por la Internacional Liberal, por sus esfuerzos para llevar la democracia a Venezuela. En 2024 recibe el premio Bruno Leoni, además del premio Václav Havel de Derechos Humanos del Consejo de Europa, primera vez otorgado a una latinoamericana. Y en 2025 otros 3 premios más por diversas organizaciones españolas.

La postura política de María Corina le ha generado tanto una ferviente admiración como una crítica negativa por su inflexibilidad. Es una figura totalmente polarizada en Venezuela y el extranjero. Teniendo muchos seguidores representa la resistencia frente a la dictadura, alguien valiente dispuesta a sacrificarlo todo persiguiendo la democracia. Por otro lado, es profundamente criticada siendo una representante de la élite económica sin conocimiento de las necesidades del pueblo y acusada de promover políticas extremas gracias al apoyo estadounidense.

No cabe duda de que si la Sra. Machado fuera ciudadana estadounidense y hubiese actuado como lo ha venido haciendo desde hace años en Venezuela, ya hubiese sido detenida, condenada y procesada por el gobierno gringo. Imposible reconocer su “patriotismo” cuando durante tantos años ha abogado en países europeos y sobre todo en Estados Unidos para imponer sanciones económicas a su propio país, jugadas que no derrocaron a Maduro, pero provocaron penurias directamente en la población. Que el gobierno estadounidense y la derecha mundial quieran tildarla de heroína es una cosa, pero sólo los venezolanos pueden tener la última palabra.