¿Quién será más manirroto, Enrique Alfaro o Emilio González?

Puntos y Contrapuntos

Criterios

La sombra del chocarrero, despilfarrado y manirroto exgobernador panista de Jalisco (2007-2013) Emilio González Márquez flota como ominoso signo que podría marcar el futuro de la bisoña administración estatal de Movimiento Ciudadano, que encabeza el mandatario Enrique Alfaro Ramírez.

Mal empieza su administración, pues cuando apenas habían transcurrido 72 días de su mandato, ya estaba anunciando que pretendía aumentar la deuda pública de Jalisco en un 29.71 por ciento.

Es un mal augurio el anuncio que el gobernador hizo el pasado viernes 15 de febrero del 2019, de que solicitaría su aval al Congreso de Jalisco para contratar un crédito por 5 mil 250 millones de pesos, sin que antes hubiese siquiera esbozado la posibilidad de llevar a cabo un programa de razonable austeridad para disminuir gastos, hacer ahorros y reorientar inversiones superfluas o no prioritarias.

La pretensión del mandatario no tiene una justificación lógica cuando las condiciones presupuestales de Jalisco empiezan razonablemente estables en el 2019.

A la administración del bisoño mandatario le fue autorizado un presupuesto de egresos de 116 mil 946 millones 234 mil 556 pesos para 2019, un incremento en el gasto del 7.97 por ciento con respecto al 2018. Aumento muy razonable, cuando la inflación entre enero y diciembre del 2018 fue del 4.28 por ciento, según estimación del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

Durante el último año de su administración como gobernador de Jalisco el priista Jorge Aristóteles Sandoval Díaz gastó 108 mil 309 millones 7 mil pesos durante todo 2018.

El incremento, en pesos constantes y sonantes autorizado al actual gobierno de Jalisco asciende a 8 mil 637 millones 227 mil 556 pesos. Todos los datos referidos tomados del periódico oficial El estado de Jalisco, del jueves 28 de diciembre del 2017 y del sábado 22 de diciembre del 2018, donde se publicaron los presupuestos de egresos de Jalisco de 2018 y 2019, respectivamente.

Severo en juzgar a sus antecesores en la gubernatura, cuando promovieron la autorización de créditos que endeudaron a Jalisco, el actual mandatario tiene prisa por acelerar obras y proyectos que le mantengan posicionado en el ánimo de la gente, atrapado por el desmesurado frenesí de perfilarse, con demasiada anticipación, como potencial aspirante a la Presidencia de la República en el 2024.

Lo que el actual gobernador más niega, es lo que más añora. Amparado en su megalómano interés de refundar Jalisco, el pasado martes 5 de febrero del 2019 presentó una iniciativa de reforma a la Constitución Política de Jalisco, que le permitiría convocar a la realización de un Congreso Constituyente que redacte una nueva Carta Magna para la entidad.

 

SALDOS

El reciente viernes 15 de febrero del 2019 el gobernador de Jalisco anunció que solicitará aprobación del Congreso para contratar un crédito por 5 mil 250 millones de pesos.

La deuda que se pretende contratar, para pagarla hasta en 25 años, sería para proyectos de inversión extraordinaria, informó el jefe de gabinete del gobierno estatal, Hugo Luna Vázquez.

Describió: para la construcción, reconstrucción y modernización de tramos carreteros, 2 mil millones de pesos; para plantas de tratamiento de aguas residuales, 800 millones de pesos; para corredores de movilidad inteligente, 250 millones de pesos; para infraestructura en telecomunicaciones para los municipios, llamada Red Jalisco, mil millones de pesos, y para el corredor de transporte por el periférico (Peribús), mil 200 millones de pesos.

En el Congreso de Jalisco la fracción de Morena anunció que se opondrá al endeudamiento; el PRI exigió que el gobernador explicara a detalle el destino que tendrá cada peso de la deuda y el PAN indicó que antes de asumir una postura necesitaba conocer el contenido de la iniciativa.

El gobierno del priista Sandoval Díaz le entregó la administración estatal a Alfaro Ramírez –el pasado jueves 6 de diciembre del 2018– con una deuda directa de largo plazo de 17 mil 500 millones de pesos, alrededor de 2 mil 500 millones de pesos más que la entregada en 2013 por el mandatario panista Emilio González Márquez (2007-2013).

“La única deuda que contratamos fueron 3 mil 800 millones de pesos, es la única deuda que ha contratado el Gobierno del Estado durante estos 6 años”, detalló a Mural el entonces titular de la Secretaría de Planeación, Administración y Finanzas, Héctor Rafael Pérez Partida, en una información publicada el pasado 17 de julio del 2018.

Aclaró que la deuda contratada por la administración del priista Sandoval Díaz fue para inversión pública productiva.

El 19 de noviembre del 2014 dejó la Secretaría de Planeación, Administración y Finanzas (Sepaf) Ricardo Villanueva Lomelí –para convertirse en candidato a la alcaldía de Guadalajara–, quien había empezado la administración de Jorge Aristóteles en ese cargo desde el viernes 1 de marzo del 2013. Llegó en su relevo quien hasta esa fecha se desempeñaba como subsecretario de esa misma dependencia, Héctor Rafael Pérez Partida, quien impuso una férrea disciplina financiera que salvó del naufragio y el caos –por lo menos en ese terreno– al gobierno de Sandoval Díaz.

 

HIPOTECADORES

El jueves 20 de noviembre del 2008 los dos diputados perredistas en el Congreso de Jalisco condicionaron la aprobación de un crédito pretendido por el entonces mandatario estatal panista, González Márquez, a que los recursos se manejaran a través de un fideicomiso.

El coordinador legislativo del PRD, Samuel Romero Valle, su compañero de bancada, Enrique Alfaro Ramírez y el dirigente estatal del partido del sol azteca Raúl Vargas López, cuestionaron la opacidad sobre el destino de los 5 mil 500 millones de pesos que el gobernador pretendía pedir prestados.

Los perredistas aseguraron que usar un fideicomiso como garante del buen uso de los recursos no era una idea nueva, pues el mismo gobierno federal la había utilizado para un fondo para infraestructuras, modelo que se podría repetir en Jalisco si hubiese voluntad para evitar la discrecionalidad.

Finalmente, la contratación del crédito fue autorizada el martes 2 de diciembre del 2008 con 27 votos a favor y 13 votos en contra de todos los diputados priistas. Entre otros, votaron a favor Alfaro Ramírez y Romero Valle.

Gastador por naturaleza, el jueves 10 de enero del 2013, a 49 días de concluir su administración, el gobernador González Márquez solicitó al Congreso de Jalisco autorización para contratar un nuevo endeudamiento por 3 mil 200 millones de pesos, sin especificar a qué se destinarían.

El documento argumentaba que serían para el pago de deudas generadas por la aplicación de recursos estatales en inversión pública vinculada al fomento turístico y al deporte, con motivo de los Juegos Panamericanos 2011, realizados en la zona metropolitana de Guadalajara.

El entonces presidente de la organización Alianza Ciudadana, Enrique Alfaro Ramírez, denunció que la solicitud de ese crédito era un acuerdo en los sótanos de Casa Jalisco entre el gobernador saliente y el entrante, González Márquez y Sandoval Díaz, respectivamente, según publicó Mural el viernes 11 de enero del 2013.

“Emilio González no tiene los votos para sacar su solicitud de deuda. No se vale decir que ésta es una deuda del PAN, si camina, caminará con el aval del PRI y se convertirá (…), en la primera promesa de campaña incumplida de Aristóteles Sandoval”, reclamó Alfaro Ramírez.

El martes 15 de enero del 2013, con 12 votos a favor, 2 en contra y una abstención, la Comisión de Hacienda del Congreso de Jalisco aprobó autorizarle al gobernador Emilio González la contratación de un crédito hasta por 2 mil 439 millones de pesos para pagar deudas contraídas para obras y organización de los Juegos Panamericanos 2011.

Al votar en contra, el entonces diputado local de Movimiento Ciudadano, José Clemente Castañeda Hoeflich, advirtió: “No estamos dispuestos a solapar la ilegalidad, la irresponsabilidad y la ineptitud del manejo de las finanzas públicas”. Actualmente José Clemente es senador de la República (2018-2024) por MC.

 

ALZA HISTÓRICA

De las dos más recientes administraciones estatales, fue en la del panista González Márquez en la que se registró el crecimiento más desmesurado de la deuda pública de Jalisco.

Tan sólo entre diciembre del 2008 y diciembre del 2009 la deuda directa del gobierno estatal aumentó en 6 mil 376 millones de pesos, con la aprobación de la 58 Legislatura, de la cual fue parte –como diputado local por el PRD– el actual gobernador de Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro Ramírez.

En ese periodo se recurrió al endeudamiento para realizar la línea 1 del Macrobús que circula en gran parte por la Calzada Independencia.

Durante el sexenio de González Márquez la deuda directa del estado creció casi 2 mil millones de pesos por año, reseñó Mural el miércoles 16 de enero del 2013, en una nota del reportero Francisco de Anda Argumedo.

En ese cálculo todavía no se incluía el endeudamiento por 2 mil 439 millones de pesos autorizados al gobierno de González Márquez por el Congreso local el martes 15 de enero del 2013, supuestamente para liquidar pasivos de las obras y la organización de los Juegos Panamericanos Guadalajara 2011.

Hasta el momento de ese recuento realizado por Mural, se advertía que durante los seis años de su gestión, el panista González Márquez contrajo pasivos ante instituciones crediticias que sumaron 11 mil 260 millones de pesos, por lo que el incremento de la deuda directa en esa administración fue de 255 por ciento, al pasar de 4 mil 416 millones a finales de 2006 a 15 mil 676 millones en enero del 2013.

Se calculaba que si el gobierno saliente de González Márquez –que terminó el jueves 28 de febrero del 2013– contrataba el monto total de endeudamiento que le aprobaron los diputados el martes 15 de enero del 2013, a escasos 44 días de terminar su mandato sexenal, la deuda directa del gobierno de Jalisco alcanzaría 16 mil 715 millones de pesos, lo que representaría un incremento de 278 por ciento respecto al estado financiero que recibió Emilio en marzo del 2007.

Además, ustedes seguramente recordarán que Emilio sumó otros pecadillos durante su gobierno. El martes 17 de septiembre del 2013 el periódico Mural publicó que luego de revisar las cuentas públicas del gobierno de González Márquez de 2007 a 2011, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) determinó que el Ejecutivo estatal panista debería reintegrar a las arcas públicas más de 8 mil 200 millones de pesos que se gastaron de forma irregular.

Con seguridad también tiene usted presente que el jueves 17 de octubre del 2013 el entonces contralor de Jalisco, Juan José Bañuelos Guardado, informó que la dependencia a su cargo había detectado un probable daño patrimonial al estado por más de 7 mil 573 millones de pesos en el último año del gobierno del panista González Márquez, por lo que preparaba al menos 10 denuncias.

El domingo 28 de octubre del 2018 Mural publicó: “En este sexenio, el combate a la corrupción sigue estéril. Según información de la Contraloría del Estado, de las 22 denuncias presentadas ante la Fiscalía General y la Fiscalía Especializada Anticorrupción, sólo una ha derivado en sentencia o sanción”.

Alfaro Ramírez podría hipotecar el futuro de Jalisco si queda atrapado en la misma espiral de frenesí deudor que hundió al panista González Márquez, y si el Congreso no actúa responsablemente en el procesamiento de sus solicitudes de aprobación para contratar deuda.

La responsabilidad recae sobre los representantes de la oposición: Gustavo Macías Zambrano, quien coordina a los 9 diputados del PAN; Bruno Blancas Mercado, quien sintoniza a los 6 legisladores de Morena; Mariana Fernández Ramírez, que armoniza la voluntad de tres representantes populares priistas, y el solitario legislador del Partido del Trabajo, Oscar Arturo Herrera Estrada.

Los 16 legisladores de Movimiento Ciudadano que coordina Salvador Caro Cabrera tienen por aliados a dos diputados del PRD y uno más del Partido Verde.

De cualquier manera, no ponga usted demasiadas esperanzas en un Congreso donde todo se negocia y donde las convicciones suelen ser muy frágiles.

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