Congresistas del Partido Republicano en Estados Unidos intensificaron esta semana sus críticas al gobierno de México por el envío de petróleo a Cuba, y exigieron que Washington explore sanciones comerciales bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), según una denuncia formal presentada ante autoridades federales estadounidenses.
El legislador por Florida, Carlos A. Giménez, remitió una carta a los secretarios Marco Rubio y Scott Bessent en la que argumentó que México debe cesar sus vínculos energéticos con La Habana, alegando que “patéticos subsidios” debilitan la política exterior de Estados Unidos y podrían violar acuerdos comerciales. En redes sociales, Giménez afirmó que su bancada considerará consecuencias si continúa lo que calificó como un apoyo al régimen cubano.
En su misiva, Giménez publicó que Estados Unidos “no debe permitir que su socio comercial más cercano financie regímenes criminales”, sugiriendo que la relación energética de México con Cuba afecta intereses económicos y de seguridad nacional estadounidenses.
Los reclamos se basan en reportes periodísticos y datos de firmas especializadas que señalan que México ha desplazado a Venezuela como principal proveedor de crudo a Cuba, con promedios de más de 12 000 barriles diarios, equivalentes a cerca de 44 % de las importaciones de la isla en 2025.
Desde el gobierno mexicano, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió que México no ha aumentado los envíos de petróleo respecto a lo que históricamente se ha enviado a Cuba, y sostuvo que ese flujo se basa en contratos previos y en ayuda humanitaria. “No se está enviando más petróleo del que se había enviado históricamente”, señaló en una conferencia de prensa en Palacio Nacional, donde también defendió la soberanía de México para decidir su política energética.
Sheinbaum señaló que determinados factores, como la situación en Venezuela, han hecho que México se convierta en un proveedor significativo de combustible para Cuba, pero subrayó que “es parte de lo que históricamente se envía”.
El debate se produce en un contexto de tensiones diplomáticas más amplias entre México y Estados Unidos, en temas que incluyen seguridad fronteriza, comercio y relaciones con gobiernos de la región. La solicitud de sanciones bajo el T-MEC ocurre mientras se acerca la revisión de ese tratado comercial y crecen las presiones en Washington para que México ajuste su política energética hacia Cuba.
